Search
  • MarianBarrs

Capítulo 2. Desde el inicio

Updated: Apr 20

Como expliqué en el capítulo anterior, decidí cumplir mi sueño de estudiar medicina a los 49, casi 50 años de edad. Sabía que iba a ser un sacrificio enorme. Pero también sabía que "la cabeza me daba" para estudiar, aunque a un ritmo mucho más lento que cuando era joven. Ya no tenía 20 años. Lo que antes me llevaba 1 hora de estudio, ahora me llevaba 3. Mis compañeros, en promedio, eran más jóvenes que mis propios hijos. De hecho, mis hijos ya habían terminado la facultad. Ahora me tocaba a mí. Estudiar medicina era como una asignatura pendiente y mi único temor, considerando la economía cíclica de mi país, era no poder terminar por cuestiones meramente económicas.


Gracias a Dios, o a la vida, o al universo o a lo que sea, tengo un hijo y una hija que son (literalmente) los mejores hijos del mundo. Muchas veces me pregunté qué habré hecho "bien" para merecer los hijos increíbles y maravillosos que tengo. No lo sé. Pero lo que sí puedo decirles es que si tuviera que desearle lo mejor de lo mejor a cualquier persona, le desearía que tuviera hijos como los míos. Son únicos. Son el mejor regalo de la vida y soy una mujer sumamente afortunada por ello. Y fue gracias a ellos que pude terminar la carrera.


Los primeros años de medicina (en mi país son 6 años y 1 de internado), fueron años de "adaptación". Me costaba aggiornarme un poco; el clima era relajado e informal, los estudiantes era muy jovencitos y tuteaban a los docentes con naturalidad, sin ánimo de faltarles el respeto, en absoluto. Y a mí me sonaba "raro" porque, en mis épocas de estudiante (década de los '80), a nadie se le ocurría tutear a un docente. Ahora, por suerte, la relación era más descontracturada, salvo algunos pocos casos, claro.


Luego vino un impasse de 2 años debido a una pérdida familiar muy importante que me dejó knock-out y sin ánimos de estudiar. Pero, pasado el par de años sabáticos, me recuperé y retomé los estudios. Me sentía muy contenta y muy orgullosa de poder hacer algo productivo, más allá de mi trabajo habitual como traductora, que me permitía vivir (al principio) y sobrevivir (posteriormente).


De la facultad me llamaba un poco la atención que, en cierto modo, parecía ser un poco "tierra de nadie" o "zona liberada", donde se cometían todo tipo de abusos y unas cuantas injusticias y no había manera de defenderse al respecto. Mucha impunidad. Fue entonces cuando empecé a notar esa brecha tan sustancial entre lo que "en teoría" debería ser y lo que "en realidad" pasaba.


(Continúa en el Capítulo 3)



1 view

© 2023 by The Book Lover. Proudly created with Wix.com