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  • MarianBarrs

12. Año 2016

Como comentaba en el post anterior, en el año 2016 empecé a cursar 5to y conocí a estos personajes raros. Al principio, el Dr. Emmet me cayó simpático y Pepita me inspiró cierta lástima. Se veía que le faltaba mucho para entender por dónde pasaba la docencia y mis compañeros comentaban, a sus espaldas, "a Pepita hay que chuparle bien las medias, así te da una mano y te aprueba", pero nadie la respetaba, no era una persona carismática ni querida, aunque ella quería creer que sí.


Y eso era un poco lo que me daba mucha lástima. Pepita se esforzaba de verdad por ser aceptada y querida, pero los chicos le hacían creer cualquier cosa y por detrás le sacaban el cuero a lonjas.


Dos compañeras nuestras, en particular, hicieron lo imposible para que echaran a Pepita de la facultad, usando sus contactos con gente muy influyente de la institución. Pero, si no puedes con el enemigo... únete a él, ¿no? Y al año siguiente, como no lograron echarla, terminaron siendo BBFF inseparables, y así fue como lograron recibirse sin estudiar.


Con respecto al Dr. Emmet, más allá de sus problemas emocionales, cuando estábamos en clase solía hacer comentarios un tanto extraños y desubicados. Al principio no le di ninguna importancia, pero hacia mediados de año, mis compañeros me hacían todo tipo de comentarios al respecto. Algunos pensaban que esos comentarios estaban dirigidos a mi persona y otros pensaban que yo tenía algún tipo de relación con él. Se ve que estos comentarios llegaron a oídos de Pepita, quien se acercó a mí y a una compañera mía, en un recreo, en el bar de la facultad, y frente a todo el mundo hizo una escena ridícula de celos que la mostró como una persona impredecible y descontrolada.


Una de las cosas que uno aprende desde chico es que, en la vida, cuando uno se topa con gente así, lo mejor es poner distancia. Y eso mismo hice. Pedí el pase y me fui a cursar esa misma materia en otro edificio de la universidad, con la Dra. Bonita.


Las clases de la Dra. Bonita eran excelentes. Totalmente lo contrario a las clases del Dr. Emmet y de Pepita. Pepita, básicamente, repetía como loro lo que decían sus powerpoints, que eran puro texto (con faltas de ortografía) y mejor no la sacaras de lo que estaba en el powerpoint porque se evidenciaba que no sabía la materia que dictaba. Emmet hablaba interminables horas sin parar, mechando la teoría con casos clínicos de pacientes inexistentes que solamente él había logrado resolver.


La Dra. Bonita nos hacía pensar. Encaraba la materia como si ya fuéramos médicos y nos obligaba a desarrollar criterio clínico y sentido común. Emmet pretendía que los alumnos estudiaran todo de memoria y, lo que era peor, de sus "libros".


(Continúa en el Capítulo 13)

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