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La Estrategia de la Patrulla de Carretera

para Disciplinar y Corregir a los Niños

Por: Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo Clínico

Existen tantos métodos y técnicas de disciplina, como padres. Los métodos para corregir a los niños con respecto a su mala conducta, sus comentarios ofensivos y sus violaciones a las reglas familiares, típicamente abarcan desde el abuso físico hasta la falta de participación de los padres. Cada padre tiene su propio estilo, método y actitud acerca de cómo disciplinar y corregir a los niños.

Imagine grabar en video a los padres mientras interactúan con sus niños durante la semana. Al volver a ver todas las cintas de video, encontraríamos una diversidad de conductas parentales y estilos de disciplina. Algunos de estos métodos y técnicas de disciplina pueden incluir:

  • Ignorar todas las malas conductas que no impliquen un riesgo que amenace la vida
  • Correcciones amenazadoras como encerrar o confinar, golpear, etc.
  • Regañar y gritarle al niño
  • Darle sermones de raíces “genéticas” – “¡Deja de actuar como tu padre!”
  • Asignarle una penitencia o aislar al menor en su cuarto
  • Solicitar información acerca de la mala conducta – “¿Por qué golpeaste a Tommy?”
  • Darle sermones al niño sobre su mala conducta
  • Aislar y aterrorizar al niño – encerrarlo en un armario
  • Insultar al niño o hacer comentarios peyorativos sobre él
  • Golpear al niño en las nalgas
  • Hacer sentir al niño culpable – “¡Tú tienes la culpa de que yo me enferme siempre!”
  • Abofetear al niño en el rostro
  • Amenazarlo a futuro – “¡Ya te golpearé la semana que viene!”
  • Golpear al niño con un cinto, una paleta u otro objeto
  • Restringir los movimientos del niño (encerrarlo, atarlo, etc.)
  • Humillar al niño delante de otros niños
  • Reírse de la mala conducta
  • Advertir al niño de que la próxima vez que se comporte mal las consecuencias serán graves
  • Adivinar el futuro – “¡Terminarás en prisión si sigues actuando de esa manera!”

 

Los métodos de disciplina son únicos para cada padre y cada familia.  En algunas familias de dos padres, ambos padres pueden usar los mismos métodos.  En otras familias de dos padres, los métodos usados por los padres pueden ser completamente diferentes, alentando a los niños a preferir los métodos de disciplina de uno de los padres y desarrollando temor por el otro padre, al mismo tiempo. Cuando los padres están divorciados o cuando hay diferentes hogares en juego, los métodos de crianza pueden ser diferentes en cada lugar.

¿De dónde traemos nuestros métodos de disciplina actuales?  En la mayoría de los casos, utilizamos los métodos que estaban presentes en el entorno de nuestra niñez.  Si nuestros padres nos gritaban, es muy probable que les gritemos a nuestros niños. No es ningún secreto que los niños que han sido víctimas de abuso físico y/o emocional, con frecuencia se conviertan en padres física y emocionalmente abusivos. Algunas familias parecen preferir ciertos métodos de disciplina, como si el uso de ese método o técnica estuviera aprobado dentro de esa familia. He notado que algunas familias aprueban métodos de crianza, agresivos y violentos, como abofetear en el rostro a un niño, golpearlo con cintas, paletas, tablas, o darles golpizas que les producen lesiones. Los adultos que utilizan estos métodos típicamente lo justifican diciendo cosas como:  “Yo me crié de esa manera y salí bien”.

Los métodos de disciplina o corrección en un hogar tienen una poderosa influencia sobre la conducta y la actitud posterior del niño, durante su adolescencia y su vida adulta. Podemos generar ciertas conductas y actitudes en nuestros niños a través de los métodos de disciplina que usamos en la familia. La mayoría de las veces, los padres no son conscientes de que están creando estas conductas y actitudes cuando emplean los métodos que han sido aceptados en sus familias por generaciones. Con los años, he visto a muchos padres mencionar el método de corrección de sus hijos y los métodos usados, sin tener el menor indicio de que el método puede ser abusivo o emocionalmente dañino. He oído decir: “Le dije que me suicidaría si no se corregía” o “¡Cuando ella dijo esa palabrota, le pegué fuertemente en la boca y no la dijo nunca más!”

Sin duda, todos los niños necesitan disciplina y corrección. Es una parte importante de la formación de su personalidad y de su desarrollo emocional. No obstante, algunos métodos son, social y psicológicamente, más saludables que otros. Algunos métodos pueden cambiar el curso de la personalidad del niño – permanentemente.

Para poder criar niños social y emocionalmente sanos, necesitamos emplear los métodos más eficaces que tengamos, con los menores efectos secundarios negativos posibles. La “estrategia de la patrulla de carreteras” para disciplinar y corregir a los niños es un esfuerzo por proporcionar pautas para emplear mejores métodos de disciplina. Esta estrategia también puede ayudar a los padres a comprender cómo el uso de los métodos de disciplina deficientes puede dañar una actitud o una conducta positiva del niño.

La estrategia de la patrulla de carreteras

 

La estrategia de la patrulla de carreteras emplea disciplinas y métodos de corrección del mundo adulto, pero aplicado a los niños. Con frecuencia, en el mundo adulto, los tipos inadecuados de disciplina y corrección son corregidos, legalmente, mediante acciones judiciales, juicios civiles, exposición en los medios de comunicación, etc. Las figuras de autoridad que corrigen a los adultos – como los agentes del cumplimiento de la ley, los supervisores laborales, o los representantes gubernamentales – tiene pautas estrictas respecto de cómo aplicar las correcciones y en qué situaciones hacerlo. Por esta razón, el mundo adulto no emplea muchos métodos de disciplina y corrección que puedan ser psicológicamente nocivos, al menos en el caso de delitos menores. Además, el mundo adulto tiene pautas similares en todas las situaciones – vale decir: correcciones en el trabajo, en la comunidad, en circunstancias sociales, etc.

El mundo adulto también incluye un elemento de justicia o equidad, enfatizando las disciplinas adecuadas y sus consecuencias. El sistema de justicia criminal, de hecho, clasifica los delitos por su gravedad o por el grado de represalias. Las correcciones y los castigos usados con los asesinos no pueden ser usados con personas que roban combustible de un automóvil.  En resumen, la severidad del castigo debe coincidir con la gravedad del delito, y así funciona en el mundo adulto.

Los métodos de disciplina y corrección usados por los padres no serían tolerados en el mundo adulto. Los padres emplean técnicas de crianza severas y nocivas con los niños porque los niños tienen pocas posibilidades de ejercer sus derechos constitucionales. Ellos no pueden desafiar las consecuencias y no pueden costear un abogado. Imagine las consecuencias de emplear algunas técnicas de crianza en el mundo adulto:

  • Cuando un compañero de trabajo dice una mala palabra, intente meterle una barra de jabón en boca.
  • Si la persona que usted está supervisando llega tarde, trate de quitarle su automóvil por una semana.
  • Cuando su compañero de trabajo le “contesta mal” y no está de acuerdo con usted, golpéelo en la boca.
  • Cuando su compañero de trabajo no entrega un informe a tiempo, comience a llorar y a decirle: “¡Por tu culpa nunca obtengo una promoción!”

 

En el mundo adulto, cada una de estas conductas de los compañeros de trabajo puede ser corregida, pero mediante un proceso que es estrictamente serio. Esta estrategia “estrictamente seria” se encuentra en casi todas las empresas y funciona también en la comunidad. En los Estados Unidos, por ejemplo, si usted le mete una barra de jabón a otra persona en su boca, se encontrará enfrentando una denuncia penal por un ataque físico.

¿Tiene sentido usar una estrategia del mundo adulto en la corrección y la disciplina de los niños?  Veamos las estadísticas (todos los psicólogos hacen esto, de hecho).  Basándonos en las cifras actuales, el cinco por ciento de todos los niños han experimentado algún tipo de abuso severo.  Las estadísticas sobre abuso emocional son más difíciles de obtener. Sin embargo, un informe de una Agencia de Estadísticas de Justicia, en 1999, titulado “Contactos entre la Policía y el Público”, calculaba que menos de la mitad del uno por ciento de, aproximadamente, 44 millones de personas que tenía un contacto cara a cara con un oficial de policía fueron amenazadas o realmente experimentaron el uso de la fuerza. Lo que es importante es que esos contactos cara a cara ocurrieron porque la persona estaba involucrada en algún tipo de delito – mientras que un niño puede ser disciplinado por incidentes que no constituyen ningún delito como derramar la leche, contestar, tener problemas con las tareas del hogar, etc. Claramente, si usáramos el modelo de disciplina de los agentes de cumplimiento de la ley, tendríamos como resultado que menos niños serían víctimas de abuso físico o emocional.

La “estrategia de patrulla de carreteras” se usa como ejemplo de profesionalismo, por lo que refiere a los métodos de disciplina y corrección. Puede haber otros ejemplos de métodos usados por los agentes profesionales de cumplimiento del deber en su área. La “patrulla de carretera”, o policía estatal en los Estados Unidos, nos ofrecen un modelo de cómo responder a los problemas ante las conductas inadecuadas o las violaciones a las reglas. Con este modelo estoy suponiendo que los oficiales de las “patrullas de carretera” en otros estados son tan profesionales como aquellos de Ohio.

La estrategia de la patrulla de carreteras es estrictamente seria, no es emocional ni reactiva y corrige las conductas mediante un castigo (la multa) y llamando la atención de la conducta incorrecta. Si usted conduce a alta velocidad en la carretera y una “patrulla de carreteras” le pide que se detenga, luego de examinar su licencia de conducir y su registro, la conversación es algo similar a esto:

            Patrulla de carretera:  “Sr. Jones, registramos que usted conducía a 65 millas por hora en una zona                                            de 55 millas por hora”.

                                               El oficial simplemente le informa acerca de su conducta incorrecta y la                                                    conducta legal requerida.

            Patrulla de carretera:  “La multa por conducir a alta velocidad es de $85.00. Por favor firme la                                                 multa”.

                                               El oficial le informa cuál es el castigo (la multa) por esa falta.

            Patrulla de carretera:  “Las instrucciones para pagar la multa están incluidas en el reverso de su                                                 copia. Que tenga un buen día”. 

El oficial se comporta con educación, seriedad y profesionalismo. No le pregunta por qué estaba conduciendo a alta velocidad. No trata de hacerle comprender la razón de las leyes por conducir a alta velocidad de ese estado. No lo insulta diciéndole “¿Cómo puede ser tan estúpido?” o “¿Dónde consiguió esta porquería de automóvil?”

La estrategia de la patrulla de carreteras involucra tres pasos simples:

            Paso 1: Identifica la falta o la conducta correcta

 

            Paso 2: Informa a la persona que cometió la falta acerca del castigo o multa.

 

            Paso 3: Se mantiene calmado y habla educadamente

Cuando se emplea con los niños, y con los adultos para el caso, la estrategia de la patrulla de carreteras es eficaz para reducir la hostilidad, la ira y las conductas incorrectas. La multa por conducir a alta velocidad no llevará a la persona que cometió la falta a la bancarrota, le hará doler su bolsillo, pero no será algo imposible de tolerar.  Tampoco es fácil de ignorar.  La estrategia de la patrulla de carreteras ha resultado ser muy eficaz en el mundo adulto.  Si pagamos la cuenta de la tarjeta de crédito con atraso, nos “multarán” con un cargo adicional por pago atrasado, como recordatorio de que deberá efectuar el pago puntualmente.  Si usted no corrige su conducta y continúa pagando con atraso o no efectúa un pago, la “multa” incrementará y recibirá notificaciones de la agencia de crédito o, eventualmente, se le confiscará su televisor de pantalla gigante, etc. Los métodos de corrección en la vida adulta buscan aplicar un castigo que sea adecuado a la violación cometida, como también evita castigos que sean excesivos, extraordinarios o dañinos.

La estrategia de la patrulla de carreteras es un método que emplea las estrategias del mundo adulto con los niños.  Disminuye la ansiedad y la ira que se asocian con frecuencia a la disciplina de los padres, tanto para los niños como para los padres.

Al identificar la conducta incorrecta, aplicando una “multa” o un castigo correctos, y permaneciendo calmados y serios en nuestra interacción con los niños, reducimos las malas conductas y continuamos nuestra buena relación con ellos. Por ejemplo:

            Padre:  “Jimmy, empujaste a tu hermano y sabes que no permitimos empujones ni golpes en esta                         familia. Quiero que vayas a tu cuarto durante quince minutos. Cuando hayas terminado tu                     penitencia puedes unirte al resto de la familia para ver televisión. Te veremos en quince                          minutos”.

 Cómo producen malas conductas en los niños algunas estrategias de los padres

La estrategia de la patrulla de carreteras, al igual que todas las formas de disciplina de los padres, podría modificarse fácilmente de manera que produzca actitudes deficientes, malas conductas adicionales y cambios de personalidad en los adultos y los niños.  Las modificaciones de las leyes en su estado o en su país podrían modificar dramáticamente su conducta personal, cuando es disciplinado. Veamos cómo podríamos cambiar las leyes de un agente de cumplimiento del deber y, de hecho, producir una conducta negativa en los adultos. Por ejemplo:

Multas excesivas

 

            Modificación de la ley: una nueva ley le permite al oficial de la “patrulla de carretera” multar a un conductor con $1.000 por cada milla que supere el límite de velocidad. Si conduce a diez millas por encima del nivel permitido, ahora la multa será de $10.000, por ejemplo.

            Conducta que se produce en el conductor: La mayoría de los adultos, sabiendo que la multa es excesiva y dañará sus finanzas, tratará de evadirla o huir del oficial. Si es aprehendido, mentirá o hará cualquier cosa que esté a su alcance para evitar la multa.

            Discusión: Es muy raro que un conductor que exceda el límite de velocidad intente evitar una multa de $85.00, a menos que el conductor tenga otras multas o cargos pendientes por otros delitos. Cuando la multa es adecuada para un delito menor, los adultos maduros tienden a aceptar su responsabilidad y la multa del delito. En el caso de los niños, los castigos excesivos como los castigos físicos o demasiado aislamiento, produce niños que negarán su conducta y/o mentirán acerca de su participación. Cuando un castigo o una corrección son “breves y dulces”, no hay muchas razones para evitar la responsabilidad personal y el castigo. El niño no tiene necesidad de mentir o de arriesgarse a recibir otro castigo.

Multas Impredecibles

 

            Modificación de la ley: una nueva ley le permite al oficial de la “patrulla de carretera” crear su propia multa personal para un delito menor. La nueva ley hace que la multa por conducir a alta velocidad sea totalmente impredecible porque el oficial tiene permiso para hacer una advertencia, aplicar una multa desde un dólar hasta $50.000 dólares o atacar físicamente, o incluso dispararle al conductor, en el momento.

            Conducta que se produce en el conductor: Si es arrestado, la multa impredecible alentará al conductor a manipular la situación a fin de obtener la multa más baja posible del oficial. El conductor rogará, llorará y dirá que tiene un tumor cerebral o amenazará con contactar a un abogado.

            Discusión: los castigos impredecibles alientan a los niños a sobreactuar y/o ser manipuladores.  El niño intentará manipular a los demás para recibir el menor castigo posible. Cuando un padre le impone a un niño una penitencia de cinco minutos por una mala conducta, y después le impone un asilamiento de seis meses por una conducta similar, el niño intentará controlar el castigo. La consistencia en los castigos podrá evitar la manipulación, tanto las situaciones con agentes de cumplimiento de la ley como con los padres.

Multas canceladas

            Modificación de la ley: una nueva ley le permite al oficial de la “patrulla de carretera” asignar una multa o un castigo en el momento de la detención y luego, llamar a la persona al día siguiente y cancelar la multa.

            Conducta que se produce en el conductor: cuando se cancela una multa, es muy probable que el conductor continúe conduciendo a alta velocidad porque pensará que no le aplicarán multas. En los sistemas de justicia criminal, es común ver delincuentes de carrera con una larga lista de arrestos seguidos por “sobreseimientos” y “libertad condicional”. Cancelar las multas y sus consecuencias puede llevar a la repetición de las ofensas menores.

            Discusión: cuando los niños son castigados o disciplinados y luego, son “eximidos” del castigo, es muy probable que continúen con su mala conducta porque nunca sufrieron las consecuencias de la misma. Los niños que son “rescatados” frecuentemente de las consecuencias de sus conductas, desarrollan la sensación de que las reglas no se aplican a ellos y que pueden ser ignoradas… como si nada sucediera. A menudo, estos niños aumentan su mala conducta, sintiendo que nunca sufrirán las consecuencias por sus acciones.  Eventualmente, alcanzan un nivel de severidad dónde ya no es posible ser rescatados. Con frecuencia encontramos esta situación en adolescentes a quienes la corte local les otorgó un periodo probatorio, luego de varios delitos, y quienes posteriormente se sorprenden cuando el juez o la corte les dicta una sentencia en prisión. Conclusión: los castigos y las correcciones adecuados no deben ser cancelados durante la crianza.

Multas culposas

            Modificación de la ley: una nueva ley le permite al oficial de la patrulla de carretera castigar a sus familiares o seres amados por su mala conducta y/o delitos menores.  El oficial le asigna una multa a uno de sus seres queridos, pero sin costo para usted.

            Conducta que se produce en el conductor: En el caso de las personas emocionalmente saludables, este sutil método de multas produce culpa y ansiedad. La impotencia de la situación también puede producir depresión y una baja autoestima.

            Discusión: Con frecuencia los padres usan la culpa para controlar a sus hijos. Se le dice al niño que su mala conducta es la causa de los problemas personales, familiares o maritales. Los niños que se comportan mal son culpados de un divorcio, una enfermedad de los padres, de la falta de empleo, de la situación económica de la familia, etc.  “¡Tú tienes la culpa de que en esta familia nadie esté contento!”  

Se sabe que algunos padres han amenazado suicidarse en un intento por castigar o controlar a sus niños, emocionalmente. Este método de disciplina y corrección produce niños guiados por la culpa. En algunos casos, sin embargo, el uso excesivo de la culpa crea niños (y posteriormente, adultos) que se sienten emocionalmente  indiferentes a los sentimientos de los demás.

Oficial acosador

            Modificación de la ley: Una nueva ley le permite al oficial de la “patrulla de carretera” acosar y perseguir a cualquier persona que haya recibido una multa anterior por conducir a alta velocidad. Una vez recibida la multa, el oficial de la “patrulla de carretera” comienza a detenerlo periódicamente para recordarle que usted es un conductor imprudente, aunque esté conduciendo dentro de los límites de velocidad todos los días. Cada vez que el oficial lo detiene, usted recibe un sermón acerca de conducir a alta velocidad.

            Conducta que se produce en el conductor: El ciudadano desarrolla rencor y resentimiento hacia el oficial y las figuras de autoridad en general. Comenzará a evitar las carreteras o los caminos asignados a ese oficial.

            Discusión: el acoso por parte de los padres produce niños rencorosos y resentidos. Sienten que son injustamente castigados. Si se les recuerdan sus faltas a menudo, tratarán de evitar tener conversaciones con los padres, y eventualmente, evitarán estar en la misma área que el padre. Ésta es una experiencia común cuando la mala conducta produce dificultades económicas o vergüenza pública para los padres. En algunas situaciones, el padre se siente emocionalmente traumatizado hasta el punto en que la presencia física del niño o adolescente revive el trauma emocional. Esta situación es insalubre, tanto para el padre como para el niño.

Oficial insultante

            Modificación de la ley: una nueva ley le permite al oficial de la “patrulla de carretera” insultar y amenazar a cualquier persona que detenga por conducir a alta velocidad. La multa de rutina es acompañada por una serie de insultos y amenazas personales.

            Conducta que se produce en el conductor: la mayoría de las personas pueden aceptar sus errores y sus castigos también, si el castigo es adecuado con relación a la ofensa.  Sin embargo, los insultos y las amenazas suelen ser mucho más nocivos que los castigos.  Todos nos ponemos a la defensiva cuando somos amenazados o insultados.

            Discusión: Los adultos enfadados son padres enfadados.  Cuando los padres disciplinan a un niño, generalmente están enfadados por la situación, creando la tentación de “golpear” al niño con insultos, incluso después que finalizó el castigo. Imagine trabajar en un empleo dónde su supervisor, a menudo en presencia de sus compañeros de trabajo, le dice cuán ignorante es usted cada vez que comete un error. Los insultos dañan más que los castigos y las consecuencias y producen adultos y niños enfadados, rencorosos, y con un bajo nivel de motivación. El principio detrás de todo estilo de crianza es el de corregir, no el de lastimar emocionalmente a los niños.

 

El oficial enfadado

            Cambio en la situación: El oficial de la “patrulla de carretera” lo detiene por conducir a alta velocidad. Usted lo observa por su espejo retrovisor y ve que el oficial está enfadado, maldiciendo, cerrando sus puños y caminado hacia usted como si fuera a arrancar la puerta de su automóvil.

            Conducta que se produce en el conductor: Al observar la ira del oficial, usted sentirá miedo y ansiedad. Tendrá miedo de ser víctima de cualquier tipo de ataque. Se sentirá aterrorizado de hacer cualquier tipo de comentario incorrecto o de moverse de alguna manera que provoque un ataque físico.  Por esta razón, usted se “retraerá” y no responderá a las preguntas u ofrecerá mínimas respuestas a las mismas.

            Discusión: Cuando disciplinamos a los niños estando enfadados, ellos se concentrarán en nuestra ira y en nuestro estado de ánimo, temiendo un potencial ataque, en lugar de pensar en su mala conducta original.  Luego de varios incidentes similares, los niños se sentirán guiados por la ansiedad y tendrán la sensación de estar caminado sobre “cáscaras de huevo” en su presencia. Los niños que viven en estos ambientes familiares, dónde un adulto tiene “mal temperamento”, se sienten intimidados diariamente. Comienzan a esconder las calificaciones escolares, los boletines y evitan tener contacto con los adultos del hogar. Cuando este ambiente continúa por varios años, los niños desarrollan trastornos de ansiedad, mojan la cama, tienen problemas para dormir, sufren de malestares físicos tienen problemas de conducta.

 

Resumen

 

Cuando se disciplina a los niños, es importante impartir la disciplina, brindar una estructura e interactuar con los niños sin ira ni hostilidad. Que un niño se sienta aterrorizado por un padre no es una forma de respeto – es una forma de intimidación, por parte del padre, en la cuál se respeta la violencia y no se respeta a la persona (ni al padre, ni al niño). Nuestra conducta como padres, les ofrece a los niños un modelo.  Cuando nuestra disciplina consiste de gritos, amenazas, violencia física o conductas abusivas – los niños crecerán y acabarán usando esas mismas conductas contra los padres, y eventualmente, contra sus parejas y sus propios hijos.

Recientemente, un paciente describió una auditoría del Servicio de Renta Interna (IRS). Según cómo la describió, la auditoría comenzó con un breve discurso: “Esta auditoría no es un castigo. Esta auditoría es simplemente para asegurar su cumplimiento”.  Asegurar el cumplimiento, las buenas conductas y obedecer las reglas son las metas de la disciplina de los padres.  La disciplina y la corrección de los padres tienen que ser una actividad más del hogar, no un desafío personal para el padre. Guiar a nuestros niños, corrigiendo sus errores, a veces se lleva a cabo mejor a través de una serie de pequeñas correcciones, y no mediante empujones intensos.

La estrategia de la patrulla de carretera para disciplinar y corregir a los niños, los prepara para el mundo adulto centrándose en la responsabilidad individual, reconociendo que los errores y las malas conductas ocurren y que mejorar y corregir nuestra conducta puede lograrse de una manera que no sea emocional o físicamente dañina. Podemos ofrecer corrección y estructura a nuestros hijos, y aún así mantener un entorno familiar emocional y físicamente saludable.

Este artículo ha sido proporcionado por el Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo Clínico como un servicio a la comunidad. Puede ser reproducido siempre que se citen los créditos que corresponden.

 Todos los Derechos Reservados – 2005

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