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DEPRESIÓN

Causas, Síntomas y Tratamiento

Por:

Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo

Introducción:

La depresión es, quizás, el problema más común de todos los problemas de salud mental, y en cierto grado, hoy afecta a uno de cada cuatro adultos. La depresión es un problema del estado de ánimo de las personas, en que se describe como un sentimiento de tristeza, desasosiego, malestar o depresión. Mientras el estado depresivo está presente, las evidencias también están presentes, reflejando los aspectos neuroquímicos o de la “química del cerebro” que caracterizan a la depresión. La persona deprimida experimenta una concentración o atención deficientes, pérdida de energía, pensamientos acelerados o preocupación, trastornos del sueño o del apetito, y otras manifestaciones físicas. Cuando estamos en presencia de este diagnóstico, el individuo exhibirá al menos cinco de los siguientes síntomas, durante los periodos de depresión:

  • - Estado de ánimo deprimido, la mayor parte del día o casi todos los días
  • - Un interés marcadamente reducido en todas o casi todas las actividades
  • - Una importante ganancia o pérdida de peso, o trastornos del apetito
  • - Insomnio o sueño excesivo
  • - Agitación o retraso psicomotor (nerviosismo o inquietud)
  • - Un bajo nivel de energía o cansancio crónico
  • - Sentimientos de inadecuación, pérdida de la autoestima, y/o auto desprecio
  • - Atención o concentración disminuidas, o incapacidad de pensar claramente
  • - Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, expresión de un deseo de estar muerto

Causas de la Depresión:

La depresión puede ocurrir bajo muchas circunstancias diferentes, pero se presenta más comúnmente en estas dos situaciones:

Pérdidas Repentinas Graves: En estas situaciones, el individuo ha experimentado una pérdida repentina, y quizás, sorprendentemente grave. Esta pérdida puede ser la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, la pérdida de una amistad u otro proceso doloroso o de duelo. En este tipo de depresión, el paciente puede identificar claramente qué es lo que le está creando ese estado de ánimo depresivo.

Un Alto Nivel de Estrés Prolongado: En estas situaciones, el paciente está deprimido, pero no puede indicar claramente la causa, suelen decir: “Estoy deprimido, pero no sé por qué”. Imagine reproducir una cita de video sobre su vida, reviviendo los últimos 18 meses. Observe el estrés que ha estado soportando, la cantidad de responsabilidad, la cantidad de presiones y la cantidad de dificultades. En la clínica práctica real, esta causa de depresión se ve con mayor frecuencia que la causa por una pérdida grave. Este tipo de depresión crece dentro de la persona. Cuando se experimenta este tipo de depresión, el paciente hace comentarios como: “¡No sé qué es lo que está mal!” “No sé cómo me siento”. “Mis sentimientos están como adormecidos”.

La Química del Cerebro y la Depresión:

El cerebro humano funciona de un modo similar a un automóvil, con líquidos llamados neurotransmisores. De la misma manera en que su automóvil tiene líquido de frenos, anticongelante, líquido de transmisión y aceite – su cerebro funciona gracias a los neurotransmisores. Algunos nos aportan energía, como aquellos relativos a la adrenalina, algunos controlan los movimientos del cuerpo (la “dopamina” es un ejemplo), y otros controlan el estado de ánimo.

El neurotransmisor cerebral que se asocia con frecuencia con la depresión se llama serotonina. La serotonina es el “aceite” del cerebro, es un neurotransmisor de acción lenta que se asocia con el sueño, el apetito, la energía, el estado de alerta y el estado de ánimo – por nombrar algunos.  Tomando el automóvil como ejemplo, si conducimos nuestro carro hasta California a una velocidad de 120 millas por hora (casi 200 km/h), permitiendo que el motor se caliente durante mucho tiempo, es obvio que utilizará más aceite. Mientras continuemos agregándole combustible, seguirá andando. Ahora supongamos que durante nuestro viaje, por cada dos cuartos de aceite que quemamos, sólo reemplazamos un cuarto. Cuando hayamos llegado a California tendremos bastantes cuartos menos y el motor estará, obviamente, recalentado y habrá trabajado forzadamente.

Durante periodos prolongados de mucho estrés, el cerebro quema su aceite, la serotonina, a una velocidad muy alta. Por consiguiente, tanto en la depresión como en el estrés: ¡el cerebro quema mucha más serotonina de la que puede reemplazar!  El resultado final, después de muchos meses de estrés severo, es que el cerebro consume la serotonina más rápido de lo que la puede generar o reemplazar. Su nivel neuroquímico de serotonina baja, y usted se deprime.

Usted sabrá que su nivel de serotonina está bajo (y que está deprimido) por los siguientes síntomas:

1. La mayoría de las personas deprimidas se despiertan muy temprano por la mañana, normalmente alrededor de las 4:00 de la mañana (los granjeros quedan excluidos). Como verá, la serotonina controla ciclo del sueño.

2. La concentración y la atención decaen. Los niños o estudiantes deprimidos experimentan una caída en sus calificaciones. Comienza a poner cosas extrañar en el refrigerador (una bola de bolos figura en el expediente de un paciente), olvida para qué fue a la tienda de comestibles y se vuelve muy olvidadizo y disperso en el hogar y en el trabajo.

3. Perderá energía física. Puede dormir diez horas y sentirse igualmente muy cansado. Puede romper a llorar por cualquier cosa y en cualquier momento – mientras conduce por la carretera, mientras lava los platos, mientras está trabajando, etc.

4. También manifiesta una pérdida rápida del interés sexual, el apetito y otros intereses en general.  Dejará de atender el teléfono o visitar a sus amigos y familiares y correrá las cortinas.

5. Y lo más peligroso es que la velocidad de su mente aumentará. Su mente funcionará como si trabajara a 200 millas por hora (300 km/h). Con frecuencia, las personas deprimidas suelen decirle a su médico “¡No puedo dejar de pensar!” Desde el primer momento en que se levanta por la mañana, comenzará a pensar. Su mente se volverá en su contra. Buscará en su memoria y recuperará cualquier recuerdo desagradable o negativo que encuentre – si fue víctima de abuso en su niñez, si fracasó en sus relaciones, etc. – cualquier cosa para hacerle sentir mal y, especialmente, culpable. Sus propios pensamientos lo torturarán.

6. Conforme su mente se acelere, el “camión de la basura” llegará. Aunque su cerebro ya lo esté torturando con el pasado, creará o inventará nuevas ideas o pensamientos para torturarlo aún más. En todos los casos de depresión, si la depresión dura mucho tiempo, usted recibirá todo tipo de “pensamiento basura” de su propia mente. Su mente le dirá:

- eres una carga para tus amigos o tu familia

- has fracasado o desilusionado a tu familia

- realmente no le importas a nadie

- tus hijos serían criados mejor por otra persona

- tu familia estaría mejor sin ti

- tu pareja estaría mejor sin ti

- te está volviendo loco/a y no hay esperanzas

- sería mejor si no existieras

- estarías mejor si estuvieras muerto

- probablemente deberías suicidarte

Si usted está deprimido – entonces ya conoce al camión de la basura.  Es casi imposible explicarle esta parte y la velocidad excesiva de los pensamientos, a alguien que no se haya sentido seriamente deprimido. Si usted no trata su depresión, esta “basura” constante destruirá su confianza en sí mismo por completo. Aunque trate, no podrá controlar esta parte de la depresión.

7. Como parte del “camión de basura”, su mente tratará de hacerle sentir lo más incómodo posible.  Se verá inundado por pensamientos violentos (contra usted y contra otras personas), pensará que Dios lo ha condenado o pensará que merece esa enfermedad, por alguna razón.  Su basura también le dirá que si busca ayuda profesional (de un médico, psicólogo, psiquiatra, etc.) será confinado para siempre en una institución.

8. Cuando está deprimido, su cerebro comienza a reproducir una “cinta de video” mental de las peores experiencias o los peores temas de su vida.  Si está casado/a, todos los días reproducirá una cinta mental de su matrimonio, centrándose solamente en las peores experiencias.  Si es joven, de pronto comenzará a preocuparse por su crianza, quién recibió los mejores zapatos deportivos, quién era el hijo preferido, el carro que nunca recibió.  Los pensamientos o preocupaciones frecuentes o constantes sobre los problemas del pasado son un signo común de depresión.

En resumen, la depresión es una reacción neuroquímica a un estrés severo y prolongado que puede manifestarse súbitamente, o ir creciendo gradualmente en nosotros, a lo largo de un periodo de tiempo de varios meses.  El tratamiento para este oscuro problema es mucho más simple de lo que cree.

 

Tratamiento Actual para la Depresión:

El tratamiento para la depresión, frecuentemente, involucra dos programas: uno es a través del uso de medicamentos antidepresivos y el otro consiste en reparar el daño causado por los “pensamientos basura”, durante tantos meses. En todas las investigaciones actuales, se concluyó que la mejor manera de recuperarse de una depresión severa es empleando ambos métodos.

Tratamiento con Medicamentos: Recuerde el ejemplo del automóvil, que se quedó sin muchos cuartos de aceite después de recorrer un camino tan largo. La depresión se trata clínicamente de un modo similar – le agregamos algunos cuartos de aceite (serotonina) hasta que alcance su nivel normal. En la depresión, usamos medicamentos antidepresivos para “añadir” más aceite al cerebro, que en la mayoría de los casos es la serotonina. Un medicamento antidepresivo incrementa lentamente el nivel de serotonina del cerebro. Prozac, Zoloft y el nuevo “Paxil” son antidepresivos especialmente elaborados para este propósito. Ellos constituyen una nueva clase de medicamentos antidepresivos: los SSRI’s, o (¿está listo para esto?) Inhibidores Selectivos de Reabsorción de Serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés).

Al igual que en el caso del automóvil, a medida que aumenta su nivel de “aceite”, sus síntomas comienzan a disminuir. La mayoría de los medicamentos antidepresivos requieren al menos de cuatro a seis semanas para incrementar el nivel de serotonina, de una manera importante – aunque ya notará una mejora después de la primera semana. Los medicamentos antidepresivos, los SSRI’s por ejemplo, suelen detener los ataques de llanto en cinco o siete días, y frenan el “camión de basura” de un periodo de cinco a diez días.

Tratamiento Psicológico: Los psicólogos y otros terapeutas trabajarán con usted para reparar el daño causado por los “pensamientos basura”, ayudándole a diferenciar la realidad de los pensamientos con su cerebro le alimentó durante los últimos meses. Muchas personas piensan que consultar a un psicólogo o terapeuta significa tenderse en un diván y hablar acerca de cómo aprendió a usar el retrete durante su niñez – ¡Ésas son tonterías!  Los psicólogos modernos son expertos tanto en la química del cerebro como en la reparación del “pensamiento” dañado y la reconstrucción de su auto confianza. La combinación de la medicación más una terapia, es extremadamente eficaz.

Habitualmente, un tratamiento exitoso para una depresión severa involucra tanto la medicación como la terapia o el asesoramiento. Recibiendo ambos, usted puede esperar que su sueño regrese a la normalidad, en primer lugar, seguido de una disminución de la velocidad mental y la eliminación del camión de basura.

 

Algunas Ideas Generales:

1. La depresión es el problema de salud mental más común tratado por los psicólogos y psiquiatras modernos. En la mayoría de los casos, no se requiere hospitalización, a menos que usted haya esperado hasta tener pensamientos suicidas activos.

2. Si está deprimido, puede esperar que su mente se inunde con basura mental – ¡prepárese!  Durante este periodo, no le haga caso ni actúe en virtud de esos pensamientos basura y no haga cambios importantes en su vida. Es mejor esperar hasta que el camión de basura se vaya, antes de tomar decisiones que podrían cambiar su vida o que, seguramente, la cambiarán.

3. La depresión ha sido extensamente investigada por médicos, psicólogos, psiquiatras, científicos y otros. Escuche el consejo de los profesionales que han estudiado la depresión – no escuche a sus vecinos o a su tía Gladys. Si le indican un régimen de medicación, quizás algunas personas le digan: “¡No tomes esas drogas!”. Recuerde, las personas que le darán ese tipo de consejos no tendrán un camión de basura persiguiéndoles a ¡200 millas por hora!  Siga las recomendaciones de los profesionales.  La depresión es un problema químico, no es causado por demonios, diablos, malos hábitos de alimentación, la luna llena, o creencias supersticiosas.

4. Es posible que experimente otros síntomas con su depresión, como ansiedad o agitación severas (impaciencia, no dormir en absoluto, “hiperactividad”, etc.).  Esto sólo significa que otro neuroquímico ha entrado en juego. En estos casos, un psiquiatra puede seleccionar mejor la medicación adecuada para la combinación de ansiedad y depresión.

5. Cuando está deprimido, las personas que le aman se convertirán en un dolor de cabeza. Lo “molestarán” constantemente, tratando de levantarle el ánimo, dándole consejos (“déjate de tonterías” o “levántate de una vez” son los más comunes), y tratando de permanecer a su lado.  Los niños suelen convertirse en sombras cuando una madre está deprimida, casi protegiendo a su madre. Esté preparado para esto.

6. Durante la depresión, recuerde que su cerebro sale a “cazar” recuerdos negativos, buscado viejos recuerdos para torturarle. Esté preparado para revivir o volver a sentir viejas heridas, antiguas dudas, antiguas culpas y viejas tristezas. Interésese acerca de cuáles archivos de memoria selecciona el cerebro, en lugar de enfocarse en esos recuerdos. Puede anticipar que su cerebro reproducirá constantemente la cinta de video de su vida (la cinta de sus “peores temas”). Se sentirá culpable por cosa que hizo durante su niñez, errores que cometió hace diez años atrás, etc.  Vivirá en el pasado mientras la depresión continúe. Quizás le interese saber cuándo que el nivel de serotonina aumente, el “pasado” volverá al pasado sólo como un recuerdo – no como una tortura.

7. Cuando su cerebro lo tortura, puede “encerrar” horribles pensamientos. Quizás sienta que padece una enfermedad terminal. Puede comenzar a preocuparse por armas, malos pensamientos, etc. Con frecuencia, las personas sienten como si se hubieran contagiado una enfermedad letal, temiendo transmitírsela a su familia. ¡Un esposo trajo a su esposa al tratamiento cuando ella comenzó a prepararle el desayuno con una máscara quirúrgica y guantes de látex!  Un hombre solicitó tratamiento en el consultorio después de sellar la puerta de su armario con 148 clavos – su cerebro estaba preocupado con el revólver que guardaba en ese armario, diciéndole que debía matar a su familia y suicidarse.

En otros casos de depresión, algunas personas se obsesionan con otros temas, casi siempre con “las decisiones que no tomaron”. A menudo se lo considera como una crisis de la edad media, el típico hombre de negocios que ahora desea una motocicleta Harley y hacerse un tatuaje, mientras que otras personas comienzan a pensar de pronto en un amor del pasado. En casi todas estas situaciones, el individuo actúa totalmente diferente a su personalidad.

8. Todas las personas deprimidas buscan un escape. Los métodos comunes para tratar de huir de la depresión son el consumo excesivo de alcohol o drogas, las relaciones sexuales, cambiar de empleo, etc.  Muchos buenos matrimonios se pierden durante momentos como éstos porque el cónyuge de la persona deprimida oye cosas como: “No tengo espacio” o “¡Necesito un tiempo a solas para encontrarme conmigo mismo!” Usted encontrará que estos escapes no funcionan. Estos métodos sólo complican su depresión y su recuperación. Opte por lo seguro, no haga ningún cambio, tan sólo pida ayuda profesional.

9. La mayoría de las personas clasifican a todos los medicamentos que actúan sobre las emociones como “píldoras para los nervios”. Esto está bastante alejado de la verdad. De hecho, los psiquiatras tienen medicamentos para la ansiedad o el nerviosismo (Valium, Ativan, Xanax, etc.) y otros para la depresión (Elavil, Prozac, Zoloft, Sinequan, etc.).  En cada enfermedad, hay diferentes neuroquímicos involucrados, y muchas personas cometen el grave error de tomar un medicamento ansiolítico para sus “nervios”, pensando que están tratando su depresión – ¡Están equivocadas!  Aunque se sentirá más tranquilo, seguirá deprimido.  Es como tomarse seis cervezas porque se quebró un brazo – quizás sienta menos dolor, pero su se brazo continuará quebrado. Los psiquiatras son quienes están más calificados para elegir la mejor medicación para su enfermedad.

10. Si le indican un régimen de medicación, no espere una recuperación inmediata. Con los antidepresivos ocurre algo similar al reabastecimiento del aceite de su automóvil, sólo puede recuperar 1/8ª parte de un cuarto por día. A medida que continúe tomando la medicación, su estado de ánimo mejorará lentamente, conforme el nivel de serotonina aumente en su cerebro. Cuando estamos deprimidos, todos los días son malos y llenos de basura mental. A medida que la medicación continúa actuando, tendremos algunos días buenos y otros malos. Conforme la serotonina aumenta, podremos tener una mala mañana, y luego tres días buenos. En resumen, al principio es bueno y malo, luego serán días buenos con las dificultades de rutina. Nadie está contento todo el tiempo. Las personas que están felices todo el tiempo suelen estar hospitalizadas en instituciones de salud mental – no es normal. “Normal” es un buen estado de ánimo, con reacciones normales al estrés de la vida diaria.

11. Al seleccionar un terapeuta o consejero, verá que cada uno es diferente. Todos tienen personalidades diferentes, estilos diferentes y actitudes diferentes. Elija uno que comparta su estilo, y lo más importante – alguien que tenga sentido para usted. Si conoce alguno que le dice: “No creo en los medicamentos” – ¡Salga corriendo!  Ese terapeuta está unos treinta años atrasado con respecto a los tratamientos modernos. A menudo, su médico de cabecera está en posición de recomendarle el mejor terapeuta de su área. También puede fijarse en los signos de aceptación dentro de la comunidad profesional, como los privilegios de hospital. Es posible que tenga que evaluar a varios terapeutas para encontrar el que sea correcto para usted.

Una palabra de precaución: muchos terapeutas inexpertos o aquellos con una capacitación limitada pueden pasar por alto el hecho de que usted está deprimido. Quizás usted llegue a la oficina del terapeuta contándole algo de su niñez que, en realidad, sucedió hace 20 años atrás.  También puede engañar a su médico de cabecera con múltiples dolencias físicas, como cuando la serotonina está baja y todos los sistemas del cuerpo comienzan a desmantelarse. Un terapeuta debidamente entrenado, no sólo le preguntará acerca de su vida y su niñez, sino acerca de los aspectos físicos de su situación; su patrón de sueño, su interés sexual, su concentración y otros indicadores de estrés o depresión por un bajo nivel de serotonina. El terapeuta inexperto se enfocará en los pensamientos del “camión de basura” y pasará por alto lo principal, la presencia de la depresión. Si está clínicamente deprimido, las sesiones semanales sobre su pasado, como se las cuentas el camión de la basura, solo prolongarán su depresión, y posiblemente, la intensifiquen. Si tiene dudas, consulte a su médico de cabecera para tener un punto de vista médico o físico de la situación, ya que muchos médicos, normalmente, están entrenados para reconocer los indicadores de la depresión por un bajo nivel de serotonina.  Si usted cree que la depresión es parte del problema, pídale a su médico que lo remita a un psiquiatra o a un psicólogo, dentro de su área.

12. La depresión afecta más que el individuo que la padece – también es un problema de amigos y familiares. Si su cónyuge está deprimido, es posible que hable constantemente sobre la historia del matrimonio y la relación. Recuerde, el “camión de basura” está actuando sobre su cerebro, pensando acerca de cada cosa negativa que hizo, dijo o no hizo. El cónyuge que no está deprimido, frecuentemente es “receptor” de cientos de acusaciones y pensamientos que están totalmente fuera de ligar y más allá de cualquier corrección, en ese momento. El cónyuge no deprimido puede enterarse, de pronto, que a su pareja nunca le gustó su peinada, su madre, el tipo de automóvil que eligió o el precio que pagaron por la casa. El esposo no deprimido oirá muchos “pensamientos” que estuvieron presentes en el momento de las decisiones maritales, normalmente hace muchos años atrás, pero que nunca se habían mencionado. Es posible que al cónyuge no deprimido lo despierten por las noches con acusaciones y quejas, que pueden duran varias horas. Al cónyuge no deprimido se le hará sentir responsable de esos pensamientos nunca antes expresados y no podrá hacer nada, mientras que el cónyuge deprimido citará todos los errores y malos entendidos que ocurrieron durante todo el matrimonio o la relación. Aunque ya hayan sido discutidos en su debido momento, el cónyuge no deprimido será culpado por muchos acontecimientos del pasado.

Si su hijo o su hija están deprimidos, es posible que se aíslen de la familia o se muestren hostiles. Debido a su joven edad, la mayoría de sus experiencias están asociadas con la familia, y debemos recordar que las experiencias familiares constituyen hasta el 70 por ciento de cinta de video mental. Por esta razón, el “camión de basura” analizará cada error o problema de su niñez.  En estos casos, los padres “cargan” con lo que hicieron mal, las decisiones erróneas que tomaron cuando criaron a sus hijos o sentimientos que nunca fueron discutidos, acerca de sus hermanos o hermanas. Debido a la baja autoestima creada por la depresión y el estrés, el hijo o la hija puede rechazar intensamente a los demás, como un sentimiento de que deben rechazar a sus padres, antes que sus padres les rechacen a ellos. Con frecuencia, la ira y la hostilidad son tan fuertes, que los padres olvidan que su hijo o hija está deprimido/a – están demasiado ocupados lidiando con las acusaciones u hostilidad como para ver el estado de ánimo deprimido.

Los hijos e hijas mayores pueden comenzar a disculparse por su conducta durante su niñez, buscando el perdón – incluso si, actualmente, ellos mismos son padres. Algunos padres pueden sorprenderse cuando se enteran que su hijo o hijo casado y deprimido, de pronto está pensando en divorcia en circunstancias que son totalmente “salidas de la nada” e inesperadas.

Si un amigo suyo está deprimido, de pronto no tendrá interés en mantener su amistad. Dejará de llamarle, visitarle o escribirle. Si su mejor amigo está deprimido y de pronto le confía su posesión más preciada, o le pide que le permita incluirlo en su testamento para cuidar de sus hijos – ¡esté alerta!  Tales conductas, con frecuencia forman parta de un plan de suicidio, en el cuál el amigo deprimido desea “dejar arreglados sus asuntos” antes de partir de este mundo. En esa instancia, se necesita una charla de amigo a amigo o “de corazón a corazón”, y quizás pueda ofrecerle acompañarlo a la oficina de un profesional para solicitar ayuda. Muchas personas deprimidas llegan a la consulta traídas por sus padres, amigos, ministros religiosos, jefes sindicales o supervisores laborales.

Conclusiones:

La depresión, en algún grado, afectará eventualmente a casi todos los adultos. Aunque la mayoría de las depresiones son breves, los niveles de serotonina gradualmente retornan a la normalidad conforme el estrés disminuye, pero cuando la depresión llega y se instala, seguramente necesitará un tratamiento profesional para recuperarse.  Si piensa que puede tener depresión, solicite la opinión de un profesional de salud mental o médico.  Ese profesional podrá guiarle hacia un tratamiento adicional y/o una posible medicación. La depresión ya no es un misterio y es tratada fácilmente por métodos modernos. Normalmente, el tratamiento es de corto plazo, no necesita recostarse en un diván, y su seguro de salud cubrirá la mayoría de los honorarios en Ohio y otros estados. Los profesionales de salud mental de su comunidad son sus psicólogos clínicos, sus psiquiatras, asistentes sociales y quienes trabajan en los centros de salud de su comunidad.


Créditos: Este artículo fue escrito por el Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., psicólogo de práctica privada de Joseph M. Carver, Ph.D., Inc. de Portsmouth, Ohio. Este artículo se brinda como un servicio público a la comunidad.

Sitio en Internet del Dr. Joseph M. Carver, Ph.D.

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