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Colapso Nervioso

¿Qué es el “Colapso Nervioso”?

 por Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo Clínico

 Introducción

 Como psicólogo, normalmente les pido a mis pacientes que describan el estado emocional o la situación social que los trae a mi consulta. En 34 años de experiencia clínica, he oído una diversidad de descripciones. Algunas personas han investigado sus síntomas y pueden describirse como personas deprimidas, ansiosas, fóbicas, obsesivo-compulsivas o anoréxicas.  Otras personas usan términos comunes o descripciones como “Estoy triste”, “Me preocupo demasiado”, o “¡Estoy paranoico!”  Algunas personas son muy expresivas y ofrecen interpretaciones simbólicas como “Mi corazón se ha nublado” o “He perdido el viento en mis velas”.

Algunos pacientes describen circunstancias familiares, sociales o culturales como parte de su estado emocional y su condición.  He oído decir “Mi familia le puso la ‘D’ a la palabra disfuncional” o “Tuvimos que usar una policía de alquiler en la cena de Navidad”.  Algunos se centran en una situación o un problema o acontecimiento específico como “Estoy atravesando mi divorcio” o “Estoy preocupado por una cirugía”.

También es común encontrar una descripción de sus dificultades desde un punto de vista social o de competencia. Las interpretaciones comunes de su condición pueden ser: “No estoy funcionando con todos mis cilindros” o “Se me apagaron las luces”.

Colapso Nervioso

 

A menudo se utiliza una etiqueta para describir todo lo anterior – la presencia de años de estrés, un problema de salud mental, problemas sociales, y una deficiencia en su capacidad de funcionar eficazmente en el hogar o en la comunidad. La descripción de esta condición suele ser un “colapso nervioso”.   El “Colapso nervioso” es el diagnóstico del paciente – una descripción varias dificultades y/o problemas que, generalmente, son más complicados que cualquier problema clínico aislado como una fobia o la depresión. El término “colapso nervioso” no sugiere que los nervios físicos,  las neuronas o la estructura del sistema nervioso del cuerpo estén alterados. Los espasmos y los temblores de las manos pueden ser el síntoma más visual y observable del  “colapso nervioso”, pero el auto diagnóstico sugiere algo más que ansiedad o temblores.

El término “colapso nervioso” casi nunca se usa para describir una depresión circunstancial, dolor o una reacción emocional a un factor de estrés específico.  En cambio, el término “Colapso nervioso” con frecuencia sugiere varios problemas diferentes emocionales, personales y sociales que han estado presentes y activos por muchos años.  En muchos casos, es difícil identificar cuándo comenzó un “colapso nervioso” o qué acontecimientos estresantes están involucrados. En otros casos, un incidente del pasado puede ser identificado como el punto de partida, sugiriendo que el colapso nervioso comenzó después de un divorcio, una lesión laboral, la muerte de un ser amado u otro trauma importante.

Los psicólogos usan el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales – Cuarta Edición (DSM-IV) para describir los problemas de salud mental. Para que a un paciente se le diagnostique depresión, por ejemplo, el paciente deberá presentar un estado de ánimo deprimido, un menor interés o placer por las cosas, pérdida o ganancia de peso, trastornos del sueño, nerviosismo físico o fatiga crónica, sentimientos de no valer nada, déficit de concentración y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Al pensar en estos problemas de salud, síntomas y circunstancias que se combinan para producir un “colapso nervioso”, me viene a la mente una lista de criterios.

En mi experiencia, la condición o el problema del “colapso nervioso” es, de hecho, un conjunto de diversos factores que están presentes en el mismo individuo. Cuando estos factores de “colapso nervioso” se combinan, tienden a ser abrumadores y, a menudo, no le permiten al individuo funcionar eficazmente en su vida. Los siguientes criterios de diagnóstico pueden ser considerados para el diagnóstico de un “colapso nervioso”:

1.       Una continua sensación de tensión y aprehensión.  La mayoría de las personas que informar sufrir de un “colapso nervioso”, también informan una sensación casi permanente de tensión, ansiedad y aprehensión. Como si estuvieran esperando que algo malo ocurriera, los pacientes informan una sensación de expectativa ansiosa. También se observa un sentimiento y una actitud de inseguridad, tanto emocional como socialmente. Hay una sensación de estar viviendo en una zona de combate, en la cuál una situación que crea un temor excesivo puede desarrollarse en cualquier momento. Esta expectativa aprehensiva es una característica de la ansiedad y forma parte del “colapso nervioso” cuando se convierte en un estado emocional diario, que no es provocado por la presencia de ninguna amenaza o peligro real. Aun estando en un ambiente seguro y protegido, las personas que sufren de un “colapso nervioso” se sienten ansiosas y alteradas.

2.     La presencia de una niñez difícil, traumática o estresante.  Los pacientes que dicen sufrir un “colapso nervioso”, con frecuencia describen infancias estresantes, traumáticas o difíciles. Normalmente, son el producto de contextos familiares muy estresantes, en los cuáles no hubo un modelo positivo o saludable. Muchos pacientes que sufren un “colapso nervioso” describen cómo las amenazas, los gritos y otras situaciones que producen ansiedad, formaban parte de su vida diaria durante la niñez. A partir de sus descripciones, sus familias casi no contaban con habilidades para enfrentar o resolver problemas. Sus antecedentes incluían episodios de abuso o negligencia, divorcios o problemas familiares severos. La mayoría de las personas que sienten que padecen un “colapso nervioso” también pueden citar a otros miembros de su familia que experimentan el mismo problema.

3.      La presencia de un periodo de agitación o estrés severo.  En casi todos los casos de “colapsos nerviosos” existe un periodo de tiempo en el cuál el paciente presenta  antecedentes de un estrés severo, mucha ansiedad, amenazas o trauma emocional. A menudo se identifican un combate militar, una relación o un matrimonio abusivo, abuso o ataque físico, traumas ambientales (tornados, inundaciones, etc.), una lesión severa u otras situaciones sociales importantes. El paciente que sufre de un “colapso nervioso” puede sentir que nunca se ha recuperado de esa experiencia, e informan que la experiencia aún los atormenta. Normalmente, se refieren a ese acontecimiento como una línea divisoria en el tiempo, y comentan cuán diferente era su vida antes y después de la experiencia estresante. A menudo, los cambios producidos por el evento suelen ser amplios y abrumadores, por lo que estos cambios se describen como: “Nunca más he sido la misma persona desde que…”. Los pacientes también se describen a sí mismos como si tuvieran dos estados sociales y emocionales diferentes – antes y después del periodo de estrés. He oído decir, con frecuencia: “Antes del accidente, yo era…”, como también, “Desde que eso ocurrió, no he podido ser capaz de…”.

4.      La presencia de una preocupación activa de salud mental.  Todas las personas que sufren de un “colapso nervioso” tienen algún grado de depresión y/o ansiedad clínica. Como el término “colapso nervioso” se usa para sugerir una enfermedad que ha estado presente por muchos años, a menudo podemos encontrar una depresión clínica. La depresión o el trastorno de ansiedad añade múltiples síntomas corporales o físicos a la estresante situación social. Las personas que sufren de un “colapso nervioso” suelen tener problemas de sueño y apetito, bajos niveles de energía, una preocupación excesiva, temor, y signos corporales de estrés y/o nerviosismo como problemas intestinales o de vejiga, dolor de pecho, sensación de ahogo, tensión muscular, temblores en las manos y una sensación de estar al borde o “enchufado”. También se observan una memoria y una concentración deficientes y un complicado proceso de recuperación. Los signos físicos de la ansiedad y la depresión se suman a la sensación de que los “nervios” también están involucrados en la situación.

5.      Baja autoestima.  Aunque el término “colapso nervioso” se usa para describir su estado emocional, el “colapso nervioso” también forma parte de su descripción propia y de su identidad personal. De la misma manera que los pacientes médicos se describen como “diabéticos” o “asmáticos”, las personas que sufren de un “colapso nervioso”, típicamente, se ven a sí mismas como menos competentes que sus pares, especialmente en las áreas de estabilidad emocional y juicio social. Pueden ver su condición emocional como una forma de incapacidad o de estorbo en su vida.  Incluso cuando se encuentran en momentos de calma o de bajo estrés, su propia percepción de sufrir un “colapso nervioso” sugiere que si surgiera una situación difícil – ellos no serían capaces de manejarla. Esta baja autoestima crónica y actitud de derrota personal suele llevar a las personas a presentarse como incapacitadas, citando el “colapso nervioso” como la razón de su incapacidad. También suele impedirles que participen en actividades positivas como cursos de educación superior, cambio de lugar de vivienda, mejores empleos, y otros cambios en su vida – sintiendo que su “colapso nervioso” podría resurgir e impedirles alcanzar el éxito. Una auto-descripción de “colapso nervioso” nos dice que incluye una  opinión y una actitud de derrota personal. La baja autoestima presente en el colapso nervioso puede haberse originado en la niñez, estar relacionada con una crianza o una familia disfuncional, o puede estar vinculada a años de depresión.

6.     Un sistema de soporte débil o disfuncional. La mayoría de las personas buscan apoyo emocional, consejos y aliento de aquellas personas que les rodean y en quienes confían. Los pacientes que informan un “colapso nervioso” rara vez cuentan con un buen sistema de apoyo en el cuál pueden obtener información positiva, útil y madura. A menudo, su sistema de soporte incluye personas con antecedentes similares o dificultades sociales. Los consejos inadecuados del sistema de soporte deficiente, con frecuencia, complica las dificultades de la persona que sufre el “colapso nervioso”. Normalmente, los malos consejos suelen causar más daño que no recibir ningún consejo en absoluto. Por lo general, buscar el consejo y el apoyo de familiares que también estuvieron vinculados en una infancia muy estresante y/o una crianza difícil, agrega problemas. Confrontados con un problema social, por ejemplo, el consejo de “Sal por ahí y embriágate”, claramente no resuelve el problema eficientemente. No obstante, puede ser una reacción familiar muy común.

7.      Técnicas y habilidades para enfrentar problemas disfuncionales o deficientes.  Las personas que informan sufrir de un “colapso nervioso” normalmente poseen habilidades inadecuadas o débiles cuando se trata de enfrentar problemas, disminuir el estrés, evaluar las circunstancias, y/o saber qué hacer en momentos difíciles. Habitualmente, esto se relaciona con la falta de un modelo positivo o maduro en el pasado, sus estrategias para enfrentar problemas varían desde habilidades ineficaces hasta, realmente, empeorar su situación. Es como jugar tenis con una escoba – su corazón está en el lugar correcto pero su técnica es terrible. Cuando enfrentan una situación compleja o estresante, las personas que sufren un “colapso nervioso” suelen enfrentar su situación bebiendo alcohol o consumiendo drogas, usando la violencia física, las amenazas, exhibiendo conductas de escape (“¡Simplemente dejaré mi empleo!”), o incluso, reacciones bizarras. Al enfrentar una separación marital, es posible que vivan asistiendo a fiestas o se vuelquen a la promiscuidad sexual en un intento por mejorar su estado de ánimo, lo que sólo los lleva a desilusionarse cuando se dan cuenta de que se sienten peor. Debido a que cuentan con un sistema de apoyo deficiente, pueden seguir recomendaciones o consejos inadecuados, inmaduros o incluso ridículos, tales como: “Para salir de esta depresión, ¡sólo necesitas comprarte un automóvil nuevo!” Una deficiente capacidad para resolver problemas y malas habilidades para enfrentarlos siempre evitan que la persona logre encontrar una solución a los mismos.

8.      La presencia de un estilo de vida muy estresante. Las personas que sufren un “colapso nervioso” declaran que sufren de estrés o una perturbación emocional en casi cada uno de los aspectos de su vida diaria. Los problemas con las finanzas, el empleo, los hijos, los cónyuges y ex cónyuges, los amigos, los familiares, o los problemas médicos y de la vida en general siempre están presentes. Un paciente añadió a esta lista: “¡Hasta mi perro me odia!” Una ineficiente habilidad para resolver problemas suele sumar estrés al estilo de vida, agregando las complicaciones producidas por el consumo de alcohol o drogas, el juego, las conductas ilegales o las acciones impulsivas. Cuando un padre está lidiando con un colapso nervioso, su capacidad de criar y guiar a sus hijos es deficiente, lo que crea problemas de conducta en sus hijos. Este estilo de vida estresante actúa manteniendo un alto nivel de tensión en la persona, haciendo difícil determinar si se trata de una única fuente específica de estrés o múltiples fuentes de estrés.

9.      Amistades inestables.  Las personas que sufren un colapso nervioso típicamente establecen relaciones con amigos y/o familiares inestables. Estos amigos puede ser emocionalmente inestables, necesitar apoyo en todo momento del día y la noche o pueden ser socialmente inestables, en el sentido de necesitar dinero, albergue de emergencia y ayuda frente a varias situaciones complejas. En lugar de formar parte de un sistema de apoyo, estos amigos se convierten en un factor adicional de estrés en la vida de una persona que sufre un colapso nervioso. Hay una gran diferencia entre un amigo que necesita una ayuda y un amigo que constantemente necesita ayuda. Cuando las personas tienen dificultades emocionales, estos amigos inestables le añaden un importante nivel de estrés y de obligaciones.

La persona que sufre un colapso nervioso se siente abrumada. A menudo, resumen su situación diciendo: “¡No sé qué hacer…o por dónde comenzar!” También expresan un sentimiento de desasosiego y desesperanza, diciendo: “Siempre he sido así” o “Nada de lo que hecho me ayudado alguna vez”.

Tratamiento para el Colapso Nervioso

El tratamiento del colapso nervioso involucra diversas estrategias que incluyen atención psicológica, mejora de las habilidades sociales, y reorganización del estilo de vida. Éstas son algunas pautas:

  • Si su contexto involucra una infancia de mucho estrés que incluye abuso, negligencia, problemas de alcoholismo o drogas, violencia doméstica, o inestabilidad mental de uno o ambos padres – reconozca que le han brindado un modelo de vida deficiente o ineficaz. Es útil comparar sus prácticas sociales y de crianza con aquellas recomendadas en los libros y revistas de auto-ayuda o consejos. Por ejemplo, es posible que tengamos dificultades para criar a nuestros propios hijos debido a malos modelos en nuestra niñez. Quizás estemos usando técnicas de crianza – que aunque fueron aceptables en nuestro hogar durante nuestra infancia – pueden incrementar los problemas de nuestros hijos. Por ejemplo, los hogares con mucho estrés a menudo producen padres que abofetean a sus hijos o les arrojan objetos cuando están enfadados. No es de sorprender que los niños que se crían en estos ambientes emplean las mismas conductas cuando crecen y se convierten en adolescentes y adultos, lo que suele traducirse como problemas de conducta en la escuela y en la comunidad. Al igual que cuando revisamos nuestras computadoras para detectar un virus, es útil revisar nuestras conductas en busca de signos de una programación mental y social defectuosa o inadecuada.
  • Los hogares con mucho estrés suelen extender nuestra tolerancia a malas situaciones, porque se nos han enseñado “estándares” incorrectos de lo que constituye una conducta aceptable. Como resultado de esta “alta tolerancia” aceptamos malas situaciones o situaciones abusivas, con frecuencia porque situaciones similares estuvieron presentes en nuestro hogar. Por ejemplo, si su padre o su madre eran alcohólicos, a usted le puede parecer “normal” beber una cerveza en el desayuno. Si hemos desarrollado un alto nivel de tolerancia a las malas situaciones, podemos llegar a pensar que todas las relaciones involucran gritos, celos, violencia doméstica u otras conductas abusivas. Tener una “alta tolerancia” a las malas situaciones nos asegura que las situaciones negativas continuarán formando parte de nuestra vida. He trabajo con algunas familias dónde la violencia doméstica es un acontecimiento semanal. Para reducir los problemas creados un por una alta tolerancia a situaciones disfuncionales, es útil pedirle opinión a alguien a quien usted considera emociona y socialmente estable y saludable. También puede imaginar que sus  decisiones están siendo analizadas por un comité de personas que usted considera que toman buenas decisiones. Esta estrategia nos permite mejorar nuestras habilidades de toma de decisiones, imaginando cómo sería una respuesta o una decisión saludable, especialmente si nuestras habilidades sociales deficientes o nuestro mal juicio personal nos están creando más problemas. Al enfrentarnos con una situación o decisión, podemos decirnos a nosotros mismos: “¿Qué pensaría el tío Bob o el Pastor Jones acerca de esta situación?  ¿Cuál sería su consejo?” Si pensamos en los malos criterios anteriores, sabremos qué hubieran pensado esas otras personas que nos darían un buen consejo. Si queremos tener relaciones saludables, debemos buscar la guía de personas que establecen relaciones saludables. Si queremos una vida estable, tranquila – debemos buscar el consejo de aquellas personas que tienen una vida estable y tranquila. Si sufrimos de un colapso nervioso, nos complicaremos la vida pidiéndole consejos a la gente equivocada. No tiene sentido preguntarle a un indigente cómo convertirse en millonario.
  • Cuando tenemos un contexto de dificultades personales, familiares y sociales, es difícil decidir qué es lo normal y lo saludable. Esto se relaciona con la “alta tolerancia” a las situaciones negativas. Después de una serie de relaciones abusivas o deficientes – una pareja normal o saludable puede, de hecho, parecernos extraña. Si tenemos un berrinche y le gritamos a la persona sana: “Sal de mi vida” – ¿adivinen qué sucederá?  Es muy probable que hagan exactamente eso que le pedimos, saldrán de nuestra vida.  Lo más probable es que no nos griten ni nos contesten, que no discutan o riñan con nosotros, ni que traten de arreglar la situación. Estas personas no nos arrojarán un ladrillo por la ventana con una nota adjunta que diga “Te amo”.  Su decisión saludable será la de evitar una relación que incluya agresividad, berrinches u otras formas de mucho estrés y drama. Después de una relación abusiva, quizás sintamos que nuestra pareja sana no nos ama porque no son agresivas o violentamente celosas. Debemos usar nuestro contexto y nuestras experiencias para evaluar y juzgar nuestras situaciones actuales. Como podemos esperar, esto traerá más de lo mismo. Si pensamos que somos un “imán que atrae basura” o si decimos “Siempre termino en el mismo tipo de relación” – es posible que estemos ignorando involuntariamente a las parejas sanas porque ellas no actúan como lo hacían nuestras parejas anteriores que eran abusivas, controladoras o emocionalmente desapegadas.
  • El tratamiento psicológico o de salud mental es muy útil, y a veces toma diferentes formas. Si tenemos síntomas de una depresión clínica o un trastorno de ansiedad, los medicamentos pueden ayudar. Buscaremos indicadores como los problemas de sueño y apetito, ataques de llano y de pánico, y otros indicadores. Nuestra baja estima y nuestros problemas de salud mental también pueden ser tratados a través de una terapia o asesoramiento individual o de grupo. Las psicoterapias modernas pueden centrarse en mejorar las habilidades de toma de decisiones y en mejorar nuestra actitud. Los profesionales de salud mental también pueden remitirnos a quienes tratan situaciones sociales específicas como los hijos de padres alcohólicos, las víctimas de abuso, etc.
  • Cuando buscamos un tratamiento de salud mental, es importante explicar bien los síntomas.  Por ejemplo, la mayoría de los medicamentos psiquiátricos son, de hecho, prescriptos para pacientes no psiquiátricos. Esto suele ser peligroso. Por ejemplo, un auto diagnóstico de “colapso nervioso” puede ser interpretado erróneamente como un trastorno de ansiedad más que una depresión.  Los medicamentos que disminuyen la ansiedad quizás tengan muy poco efecto (o ninguno) sobre nuestra depresión. En un estado emocional relativamente extraño, nos encontramos “calmadamente deprimidos”. Informe a su médico de los síntomas exactos, tales como ataques de llanto, problemas para conciliar el sueño, etc. a fin de mejorar su tratamiento.
  • Busque activamente mejorar sus habilidades emocionales y su juicio. Las personas se vuelven casi expertas en cualquier cosa que estudian y practican. Por ejemplo, un buen golfista sabe cuántos hoyo tiene su pelota de golf – 336 en una pelota de golf estadounidense y 330 en una pelota de golf británica. Comience a leer, investigue diferentes opiniones y recomendaciones, y pida consejo a profesionales. Leer nos permite aprender acerca de cualquier cosa y la red Internet es la biblioteca casera más grande del mundo. A modo de otro ejemplo… Nunca jugué golf, pero sí sé leer y encontré muchas respuestas a las preguntas que fueron surgiendo a lo largo de mi vida. Encontré cuántos hoyos tiene una pelota de golf buscando en Internet.  Aprenda todo lo que le sea posible acerca de las situaciones o dificultades que está enfrentando en su vida diaria.
  • Las personas emociona y/o socialmente inestables suelen rodearse de personas que sufren de un colapso nervioso. Estas personas inestables pueden ser amigos o familiares. Para estabilizar nuestra vida, debemos trabajar para mover a estas personas a una distancia que sea emocional, social o financieramente segura para nosotros. Cuando las personas que sufren un colapso nervioso hacen un inventario de sus relaciones, a menudo encuentran una cantidad de gente que se aprovecha de ellos por lo que refiere a su tiempo, dinero, trabajo, responsabilidad, etc. Debemos volvernos asertivos y desarrollar una posición con respecto a esas personas. Podemos establecer reglas tales como 1) Sólo cuidará a los niños de otras personas una vez por semana, 2) Está bien que me pidan 20 dólares a la semana, pero no más, o 3) Con gusto oiré tus historias, pero sólo cuando me llames de día. Las personas que se aprovechan de nosotros son egoístas y les importa muy poco cómo su actitud crea más estrés a nuestras vidas. Ellos, rara vez pondrán un límite a su propia conducta para nuestra protección. Cuando adoptamos una posición firme, es muy posible que protesten o intenten castigarnos o hacernos sentir culpables. Si los amigos que piden dinero protestan – “Si sólo me puedes prestar 20 dólares por semana, no me verás más” – use los veinte dólares que ya no tendrá que prestarle más para hacer amigos saludables e invitarlos a almorzar.
  • Desarrolle un plan a largo plazo para mejorar su estilo de vida. Muchas personas desarrollan planes a uno, dos o tres años. Es posible que haya cosas que deba dejar de hacer… y cosas que tenga que empezar a hacer. Podemos comenzar a remitir a los amigos inestables al centro de salud mental en lugar de intentar resolver sus problemas solos. Podemos inscribirnos en un tratamiento de salud mental. Podemos buscar oportunidades de mejorar nuestra situación social en el trabajo.  Podemos comenzar un programa para mejorar nuestra autoestima (ejercicios, pérdida de peso, estudios, etc.). Cuando estamos ansiosos, la idea de un plan a dos años puede parecer abrumadora. En realidad, todas las personas que obtuvieron un título terciario tenían un plan  de dos a cuatro años para mejorar su vida. Los planes a largo plazo pueden ser muy exitosos.
  • Haga un esfuerzo por controlar, reducir o eliminar aquellos aspectos de su vida que le suman estrés. Esto puede incluir cosas como los cigarrillos, el alcohol, el juego, etc. Trate de mejorar sus decisiones financieras y sociales. Haga un inventario mental de las cosas que le preocupan, decida qué puede hacer para reducir el estrés en cada situación, y desarrolle un plan. Controle un poco sus vicios. Si queremos desarrollar nuestras habilidades sociales, beber cerveza en el bar local no es un plan eficaz. 
  • Reconozca que la paciencia y la persistencia brindan grandes beneficios. El número “40” en un lubricante WD-40 nos indica que las primeras 39 fórmulas del laboratorio ¡no funcionaron! Esfuerzo, disciplina y control valen la pena. Coleman Cox dijo “Soy un firme creyente en la suerte. Cuanto más trabajo, más suerte parezco tener”.  Con un trabajo esforzado y una gran persistencia, casi todos los cambios son posibles.
  • Comprenda que el “colapso nervioso” es su situación actual, no es una enfermedad permanente o una maldición.  Los diversos factores asociados con el colapso nervioso pueden ser identificados, modificados, controlados y mejorados. Al ser más activos que reactivos en las actividades de nuestra vida, podemos mejorarla y eliminar el “colapso nervioso” de uno de los muchos términos que usamos para describirnos. En lugar de describirse diciendo “Sufro un colapso nervioso” – usted puede decir “Tengo un excelente matrimonio” o “Tengo una excelente carrera”.

 

Este artículo se presenta como un servicio público y no tiene la intención de sustituir a ningún tratamiento profesional de salud mental. Algunas de estas recomendaciones pueden no aplicarse a su situación particular.

Derechos de Autor 2005  Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo Clínico

Sitio del Dr. Joseph M. Carver, Ph.D. en Internet

2 Respuestas en “Colapso Nervioso”

  1. Diamante says:

    A pesar de todo, me siento inmensamente fèliz, llena de vida, estoy viva, doy gracias a Dios, y a todos mis espias, por cariño les digo asì, creo que como dice la canciòn., aprendì a quererlos, sin saber que era verdad que existìan. realmente los adoro, y jamàs conseguire palabras para agradecèrselos. Siempre estaràn en mi corazòn., y tranquilos que no me pondrè pesada, ni les escribirè màs. Gracias de todo corazòn. Los quiero.

    A los de esta pàginas, tambìèn les doy las gracias, ya que tienen una forma tan clara de explicar las cosas, a travès de sus escritos en el dìa de hoy 4 de octubre del 2.010, despeje una serie de dudas, que pusieron fìn a una serie de cosas que no entendia., lleguè al fondo de algo, inexplicable para mi., y aùn realmente no entiendo por què Dios me puso esta prueba, sus razones tendrà, el tiempo se encargarà de darme la respuesta. Gracias.