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ADHD

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención

(ADHD)

por: Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo clínico

Introducción
El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD, por sus siglas en inglés) es un trastorno común en los niños. Este folleto ha sido creado para educar a los padres respecto de las causas, los síntomas y los problemas asociados al trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD). En un sentido general, los años de experiencia trabajando con niños y adultos con ADHD han llevado a la identificación de los diversos patrones de conducta descritos en este folleto.  La información del folleto ha sido obtenida de distintas fuentes: la experiencia profesional, los libros, las entrevistas a padres y estudiantes y los sitios de Internet. Este folleto no sustituye una evaluación profesional de ADHD en los niños y se ha publicado en  Internet como un recurso para quienes están interesados en el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD).
Causas del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD)

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) ha sido investigado clínicamente por más de treinta y cinco años. Se han utilizado varios nombres diferentes para reflejar dos temas básicos: el síntoma predominante de la hiperactividad y la suposición clínica de que el ADHD se relaciona con una disfunción neurológica. Por consiguiente, los primeros nombres, como “Reacción hiperkinética de la niñez”, “Daño cerebral mínimo” y “Disfunción cerebral mínima” se usaron para describir la enfermedad. A medida que la investigación acumuló información y surgieron mejores equipos de evaluación neurológica, los profesionales comenzaron a comprender la compleja naturaleza del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD), sus síntomas y cómo podía ser tratado.

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) tiene una causa neurológica, más que una causa de crianza, social o emocional. La causa del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) ha sido relacionada con el sistema químico del cerebro, no con su estructura.  Por ende, el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) es un problema de la química del cerebro, y no  un daño o una lesión cerebral.

El cerebro utiliza múltiples sustancias químicas para funcionar, regularse y comunicarse. Estas sustancias químicas, llamadas “neurotransmisores”, cumplen diversas funciones en el cerebro. Tres neurotransmisores han sido vinculados a los problemas de conducta y emocionales: la dopamina, la serotonina y la norepinefrina (o noradrenalina).  Si imaginamos que usamos una “vara de medición”, como la vara de medición que se usa para controlar los niveles del aceite y los líquidos de transmisión de un automóvil, podremos controlar los niveles de los neurotransmisores de nuestro cerebro, y ver cuáles neurotransmisores están bajos, dentro del rango normal, o altos.  Los bajos niveles de serotonina, por ejemplo, se relacionan con la depresión clínica y, por esta razón, los medicamentos antidepresivos modernos incrementan la disponibilidad del neurotransmisor serotonina en el cerebro.

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) parece relacionarse con neurotransmisores: la dopamina y la norepinefrina. Los neurotransmisores son usados por el cerebro para estimular o inhibir la estimulación de las células cerebrales.  Para poder prestar atención, el cerebro debe ser estimulado adecuadamente.  Para poder tener un adecuado control de nuestros impulsos, ciertas áreas del cerebro deben ser controladas adecuadamente, inhibidas o desaceleradas. En los niños con ADHD, los sistemas de estimulación e inhibición no funcionan correctamente. Algunos estudios sugieren que los niños o adultos con ADHD tienen solamente un diez o un veinticinco por ciento de estos dos neurotransmisores en el  cerebro normal.

La distracción y la falta de atención parecen estar relacionadas con bajos niveles de norepinefrina. Los niños y adultos con ADHD no pueden juzgar qué cosas de su entorno son importantes y cuáles deberían ser ignoradas. Los niños y adultos con ADHD, con frecuencia sienten que el vuelo de una mosca en el cuarto es tan importante como la lección de álgebra de la maestra. Para el niño o el adulto con ADHD, cualquier cosa que esté sobre su escritorio es igualmente interesante merece su atención. Los bajos niveles de norepinefrina también les dificultan a los niños y adultos con ADHD mantenerse enfocados o concentrados en una tarea, planificar con anticipación y comprender conceptos como las secuencias y el tiempo.

Los problemas de conducta y de impulsos hallados en el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) parecen relacionarse con los bajos niveles de dopamina del cerebro. Cuando los niveles de dopamina son normales, podemos reprimir la urgencia de hacer o decir algo en público, tomar algo interesante del escritorio, dar nuestra opinión, o tocar o llamar la atención de cualquier persona que acabe de entrar en nuestro espacio físico. Los bajos niveles de dopamina en el cerebro hacen que el control de las conductas impulsivas sea casi imposible para el niño o el adulto con ADHD.

En los tratamientos, los medicamentos que son eficaces en los niños y adultos con ADHD son aquellos que alteran los niveles de dopamina y norepinefrina. Se sabe que los medicamentos estimulantes (Ritalin) incrementan la producción de estos dos neurotransmisores: aumentando sus niveles hasta su rango normal y produciendo un incremento de la atención y una disminución de la impulsividad. Otros medicamentos con acciones similares, como los medicamentos antidepresivos, también pueden ser útiles en el tratamiento de los niños y adultos con ADHD.

Los diversos síntomas y conductas hallados en los niños y adultos con ADHD se relacionan con los diferentes niveles de estos dos neurotransmisores. El ADHD se diagnostica en los niños y adultos reconociendo los patrones y síntomas presentes en la enfermedad. Este artículo analizará los síntomas asociados con el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD).

Diagnóstico del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD)

Las características esenciales del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD), como se describen en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales, Cuarta Edición (1994), es la presencia de grados evolutivos inadecuados de falta de atención, impulsividad e hiperactividad.  Las personas que padecen este trastorno, generalmente exhiben cierta perturbación en cada una de estas áreas, pero en diferentes grados.

La siguiente es una lista de los síntomas comúnmente asociados al trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD), según el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales, Cuarta Edición, de 1994 (DSM-IV):

Estos síntomas se relacionan con la falta de atención…

  1. Con frecuencia, la persona no puede prestar cuidadosa atención a los detalles o comete errores descuidados en las tareas escolares, el trabajo u otras actividades.  Los niños y adultos con ADHD son famosos por evitar los problemas matemáticos, demarrar los cartones de leche en la cocina, etc.
  2. Con frecuencia, la persona tiene dificultad para mantener la atención en las tareas o las actividades de juego. Una tarea de dos minutos es, con frecuencia, interrumpida por echar una mirada por el cuarto.
  3. Con frecuencia, la persona parece no oír cuando se le habla directamente. Como se ha descrito anteriormente, los niños y adultos con ADHD son considerados con frecuencia como personas que tienen problemas de audición o dificultades con procesar lo que oyen, debido a su incapacidad de oír o responder a los comentarios.
  4. Con frecuencia, la persona no sigue las instrucciones y no logra completar las tareas escolares, las tareas del hogar o sus obligaciones. Los niños y adultos con ADHD dejan de jugar juegos a mitad de camino, limpian su cuarto a medias o se distraen en medio de sus proyectos. A menudo terminan parcialmente sus tareas, o incluso cuando las terminan, los estudiantes con ADHD olvidan entregarlas.
  5. Con frecuencia, la persona tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades. Muchas  tareas y actividades requieren planificación y organización. Un adulto puede recoger cuatro herramientas para un proyecto en un solo viaje. El adulto con ADHD necesita ir a buscar de a una herramienta por vez, porque no logra comprender el cuadro general y los equipos que pueda necesitar.
  6. Con frecuencia, la persona evita, no le gusta o rehúsa participar en tareas que requieran un esfuerzo sostenido.  Las tareas del hogar y las tareas escolares son, a menudo, toda una odisea para el niño con ADHD y sus padres. Lo que normalmente le llevaría 30 minutos, requiere tres horas y después de la odisea, tanto el estudiante como el padre se sienten exhaustos y traumados.
  7. Con frecuencia, la persona pierde las cosas necesarias para realizar las tareas o actividades. Los niños con ADHD pierden los lápices, los cuadernos y otros elementos necesarios. Olvidan el dinero del almuerzo o le informan 20 minutos antes de irse a dormir que necesitan una lámina grande para un proyecto para el día siguiente.
  8. Se distraen fácilmente con mucha frecuencia por los estímulos externos. Los ruidos, una conversación, pájaros que pasan volando, los movimientos de otras personas, casi cualquier cosa puede llamar la atención de los niños con ADHD y distraerlos de la tarea que están haciendo.
  9. Con frecuencia son olvidadizos en las actividades diarias.

Estos síntomas se relacionan con la hiperactividad…

  1. Con frecuencia, la persona juega con los dedos de sus manos o con sus pies, o se mueve mucho en su asiento. Los niños con ADHD se parecen mucho a un motor en marcha con un punto muerto ruidoso. Si imaginamos una grabación en video de un niño con ADHD, veremos que su cuerpo está en constante movimiento, y lo más importante, se trata de un movimiento sin propósito alguno.
  2. Con frecuencia, la persona se levanta de su asiento en una clase o en otras situaciones en las que debería permanecer sentado. Dependiendo de la gravedad de la hiperactividad, los niños con ADHD tienen dificultad para permanecer sentados en la escuela, la iglesia, las reuniones familiares, etc. En la escuela, los niños con ADHD suelen “saltar” de su asiento, como si de pronto se cancelara la fuerza de gravedad en su área.
  3. Con frecuencia, los niños corren o trepan excesivamente en situaciones en las que esto es inadecuado. Los niños pequeños con ADHD trepan, corren, se balancean, tumban cosas y saltan. A medida que el niño con ADHD madura, puede informar una sensación interna de tener un “motor en marcha” o de nerviosismo.  La hiperactividad en los adolescentes con ADHD también puede tomar la forma de un golpeteo de los dedos, piernas que se mueven todo el tiempo, cantar o silbar excesivamente y hasta tamborilear objetos. Los adolescentes con ADHD, con frecuencia usan las baterías de cocina y las mesas como tambor.
  4. Con frecuencia, la persona tiene dificultad para jugar o participar en actividades recreativas tranquilas. Conforme se incrementa el estado de excitación del niño con ADHD, también aumenta su tono de voz y su actividad física. Al jugar juegos de video, los niños con ADHD suelen gritar y actuar físicamente su participación.
  5. Con frecuencia, la persona actúa “sobre la marcha” o actúa como si estuviera “guiada por un motor”.
  6. Con frecuencia, la persona habla excesivamente. Los niños y los adultos con ADHD hablan y preguntan excesivamente. Las preguntas suelen no tener ninguna relación con la tarea que están realizando. El ADHD en los adultos suele producir personas que “hablan muy rápido” en ciertas ocupaciones.

Estos síntomas se relacionan con la impulsividad…

  1. Con frecuencia, la persona suele dar las respuestas antes que se hayan completado las preguntas. Los niños suelen llamarse “interruptores” del aula. Los niños con ADHD no alzan su mano ni esperan su turno adecuadamente, antes de hablar en situaciones de grupo.
  2. Con frecuencia, la persona tiene dificultad para esperar su turno. Si estudiamos el lugar en que los niños con ADHD tiene mayor dificultad, suele ser cuando están esperando: en la fila de la cafetería, en el autobús, en la salida al recreo, etc. Durante esos momentos, los niños con ADHD no pueden control su urgencia de tocar, molestar o irritar físicamente a otros.
  3. Con frecuencia, la persona interrumpe o invade a otros. Los niños con ADHD se meten en las conversaciones, interrumpen a los adultos, interrumpen sus juegos y demandan respuestas a sus preguntas cuando el padre o la maestra ya le están respondiendo. Los niños con ADHD tienen poca “aceptación social” por esta razón.

Neurología y ADHD

El Centro de Tratamiento Médico de ADD del Valle de Santa Clara cita indicaciones absolutas e indicaciones sugeridas de las bases subyacentes neurológicas del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD).

Indicadores Absolutos de ADHD Neurológico

  1. Hiperactividad o nerviosismo
  2. Impulsividad (hiperactividad mental)
  3. Falta de atención inexplicada para actividades “aburridas”
  4. Enuresis nocturna principal (mojar la cama), (el 48% de los niños con ADHD mojan la cama)
  5. Explosiones episódicas o ataques emocionales

Fuertes Indicadores Sugeridos de ADHD Neurológico

  1. Caminar lentamente, no despertarse rápidamente o protestar excesivamente (en el 91% de los casos de ADHD)
  2. Dificultad para dormir por la noche (73%)
  3. Irritabilidad inexplicable y rápida frustración
  4. Negatividad inexplicable, con o sin depresión
  5. Dislexia verbal y/o espacial (números, letras, y con frecuencia inversión de las palabras)

Las manifestaciones del trastorno, normalmente aparecen en la mayoría de las situaciones, es decir, en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en actividades sociales, pero en distintos grados. Algunas personas, sin embargo, muestran signos del trastorno sólo en un lugar, como en el hogar o en la escuela. Los síntomas, típicamente empeoran en situaciones que requieren atención continua, como oír a una maestra en la clase, asistir a reuniones o hacer las tareas escolares o las tareas del hogar. Los signos del trastorno pueden ser mínimo o estar ausentes cuando la persona recibe refuerzos frecuentes o un control muy estricto, o si está en una situación nueva o en una situación de persona a persona (por ejemplo: si está siendo examinado en la oficina del médico o interactuando con un juego de video).

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) en los niños pequeños con frecuencia se identifica rápidamente por la presencia de  la hiperkinesis o “hiperactividad”. Con frecuencia se pueden observar movimientos rápidos, sin un propósito y sin parar. Estos niños pequeños pocas veces pueden mirar televisión o un programa de video por treinta minutos debido a su corto rango de atención y su hiperactividad.

En el caso de los niños mayores, de más de doce años, los movimientos corporales rápidos se vuelven menos obvios, aunque aún pueden observarse. En lugar de correr por el cuarto o por la clase, los niños con ADHD mayores exhiben movimientos de las piernas, golpeteo de sus dedos, no se quedan quietos cuando están sentados, miran constantemente por todo el cuarto y tiene un control deficiente de sus impulsos. El niño mayor con ADHD permanece sin prestar atención y tiene dificultad con las clases más difíciles y con frecuencia olvida hacer su tarea.

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) puede persistir en la adultez.  La versión adulta del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) consiste en hablar rápidamente, tener un criterio pobre, un control de sus impulsos deficientes, un temperamento susceptible y deficientes esfuerzos sostenidos. El adulto “habla rápidamente” y a menudo cansa a sus amigos con su ritmo hiperactivo y su elocuencia incesante.

Patrones de Conducta del ADHD

Los siguientes patrones se han observado en niños y adultos con trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD). Los patrones se identifican mediante una combinación de investigaciones profesionales y veintisiete años de experiencia clínica con ADHD.

Dificultad para Comprender las Secuencias

La vida transcurre en una serie de secuencias, un evento se conecta con otro y luego con otro, conforme nuestras actividades continúan. Los niños y adultos con ADHD tienen dificultad para comprender las secuencias, lo que les crea una diversidad de problemas.  Por ejemplo, si usted tiene una cita en su ciudad de origen, usted anticipará la cantidad de tiempo que necesitará para prepararse, manejar hasta la oficina, estacionar el automóvil y registrarse – quizás sean unos 60 minutos.  En el caso de la persona con ADHD, su corto rango de atención le hace muy difícil comprender las secuencias de los eventos. Preparase para ir a la escuela suele ser una pesadilla ya que los niños con ADHD no comprenden que cada actividad lleva su tiempo. De alguna manera se las arreglan para levantarse a las 7:45 de la mañana, ducharse, tomar el desayuno, cepillarse los dientes, tomar sus libros y vestirse – todo esto antes que llegue el autobús a las 8:00 a.m.

La incapacidad de comprender las secuencias es la causa de la increíble habilidad de los niños y adultos con ADHD de ser atrapados siempre, cuando están haciendo algo mal. Los niños y adultos con ADHD no logran ser “furtivos” debido a esta característica. Como padre, usted puede observar al niño con ADHD tomar un refrigerio del refrigerador y sentarse en el cuarto de al lado a mirar televisión. Si usted entra, nota que la bebida se ha derramado y le pregunta qué pasó – el niño le dirá “¡Yo no lo hice!” Los niños con ADHD no pueden comprender cómo usted se dio cuenta de la secuencia de eventos que les permiten a los adultos darse cuenta quién hizo qué. Ellos no pueden proyectar esa secuencia hacia adelante o hacia atrás.

Esta incapacidad para comprender la secuencia y el tiempo les crea muchos problemas a los adolescentes con ADHD. Cuando se les dice que deben regresar a casa a las 7:00 pm, el adolescente con ADHD saldrá a visitar a un amigo a las 6:00 pm. Caminará hasta la tienda local de videos, dónde se encontrará con su amigo que tiene un nuevo juego de video. Entonces, irá a casa de su amigo a probar el nuevo juego de video. A continuación, harán una competencia con el juego y la madre del amigo les ofrecerá algunos bocadillos y bebidas, de modo que el adolescente con ADHD no sentirá hambre.  Eventualmente, la familia del amigo le pide al adolescente con ADHD, de un modo directo, que regrese a su hogar porque son las 10:00 de la noche. Al retornar al hogar, el adolescente con ADHD no puede explicar por qué llegó  tres horas más tarde, no llamó y fue tan irrespetuoso de quedarse hasta tan tarde en casa de su amigo. A pesar de que se le explica lo sucedido, la misma conducta se repite a pocos días después.

“No lo sé”

Cuando a un niño se lo confronta con la realidad y se le pregunta: “¿Por qué hiciste eso?”, la respuesta número uno de un niño con ADHD es “¡No lo sé!”.  Esta respuesta es la combinación de dos conductas de los niños con ADHD, la falta de comprensión de las secuencias y la presencia de las conductas secundarias. En geometría, una tangente es ese punto único dónde dos objetos individuales se unen. Debido a al corto rango de atención, los niños con ADHD saltan de una actividad a  la otra, y con frecuencia, las dos actividades son apenas vinculadas. Si se le pide que orden y limpie su escritorio, lo limpiará un poco, examinará la lámpara, leerá una historieta, engrapará algunas cosas, tomará un trozo de cinta adhesiva y reprogramará el teléfono – mientras observa el escritorio, una conducta llevará a la otra. Cuando se le pregunta por qué no ha limpiado el escritorio o por qué el teléfono ahora está programado sólo para llamar a las tiendas de videos – la respuesta será: “No lo sé”. Los niños con ADHD no pueden recordar la secuencia de eventos que terminaron con la reprogramación del teléfono. No es inusual enviar a un estudiante con ADHD al garaje para traer un martillo y encontrarlo 45 minutos después en el proceso de desarmar la cortadora de césped. Si le pregunta por qué lo hizo, le responderá: “¡No lo sé!”

Hiperenfoque y Arrebatos

Los niños con ADHD tienen muy bajos niveles de atención, enfoque y concentración. Una concentración o atención normal nos permite oír una conversación o mirar un programa de televisión, con atención extra  que podemos prestar a otras cosas – por ejemplo, para monitorear el ambiente, oír el cronómetro del honro u a otras personas que estén en la casa. Los niños con ADHD sólo tienen la mitad de la concentración de las personas que no tienen ADHD.  Por esta razón, si se enfocan intensamente en un programa de televisión o s están jugando un juego en la computadora, no tienen atención extra para monitorear el ambiente. Cuando juegan a un juego, no oyen cuando se los llama a almorzar porque la totalidad de su 50% de atención está centrada en el juego.

Tanto la investigación como y las experiencia clínica nos dicen que los niños con ADHD pueden exhibir un tipo de “hiperenfoque” – una concentración intensa y única cuando una actividad es muy interesante. Esta situación se ve con mayor frecuencia cuando los niños con ADHD juegan juegos de computación. Los niños con ADHD pueden tener la asombrosa habilidad de hiperenfocarse en un juego de computación, una de las pocas cosas que se mueve lo suficientemente rápido para mantener su atención, a diferencia de las tareas escolares o las tareas de rutina del hogar.

El hiperenfoque hallado en los niños con ADHD no es un tipo normal de concentración o de enfoque. Al tener en cuenta los aspectos neuroquímicos del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD), el hiperenfoque requiere que el niño use su capacidad máxima atención y concentración sostenidas disponible.  En el caso de los padres y maestros, imaginen tratar de enhebrar una aguja con muy poca luz, mientras están sentados en un bote de remo en el océano, con las olas agitándose y moviéndose todo el tiempo.  La cantidad de concentración requerida para enhebrar esa aguja nos pone ansiosos, tensos e irritables – como si alguien nos estuviera haciendo preguntas mientras intentamos enhebrar la aguja. Es así como la persona con ADHD se vuelve tan nerviosa cuando trata de oír nuestra conversación o corrección.

En los niños con ADHD, el hiperenfoque les permite participar en juegos de computación o mirar películas de mucha acción – pero esto tiene un costo. La cantidad de energía que usan los irrita mucho. Si un padre interrumpe el juego de computación o la película de acción con una pregunta, una llamada a almorzar o un pedido – los niños con ADHD probablemente estallen con un arrebato de agresión física o verbal. Su concentración ha sido interrumpida y esa actividad neuroquímica se derramará por todo el cuarto, o será dirigida a la fuente que causó la interrupción. No es inusual que los niños con ADHD, al perder en un juego de computación, arrojen los controles u otros objetos, pateen el piso, griten o se comporten de una manera que nos demuestre que están muy enfadados. Como padres o maestros, nos sorprende su reacción exagerada ante una situación tan trivial.  Para poder verlo desde el punto de vista de los niños con ADHD – imagine tratar de enhebrar la aguja durante 30 minutos – y que luego se le caiga la aguja por la borda del bote de remo. Aquí también tendremos algunas opciones de palabrotas o de problemas de conducta.

Lidiar con el hiperenfoque requiere paciencia y una reacción mínima a su reacción exagerada. Interrumpir a los niños con ADHD están hiperenfocados siempre generará una reacción inadecuada, típicamente un arrebato verbal.  A los padres se les aconseja que no se centren en su reacción exagerada, sino que permanezcan en el tema. Por ejemplo, interrumpir al niño con ADHD que está jugando un juego de video para pedirle que nos ayude en la cocina, probablemente genere una reacción violenta como “¡Por qué tengo que ayudar! ¡Sally nunca hace nada! ¡Siempre tengo que ser yo!”, lo que continuará por unos cinco minutos. Después del arrebato, el padre necesitará hablar sobre los comentarios superficialmente, pero deberá centrarse en el pedido: “Si crees que te trato injustamente, podemos reunirnos durante una hora después del almuerzo y hablar de ello. Pero en este momento, necesito que me ayudes a poner la mesa”.

“¡Creo que mi hijo está poseído!” – Excitabilidad Neuroquímica

De todas las conductas del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) que llaman la atención de de los profesionales, muchos de los arrebatos severos pueden clasificarse dentro de las tres quejas principales. Un padre describió la mirada de locura en los ojos de su hijo, la agresividad, patear las paredes o hacer hoyos y una conducta amenazante y desafiante, por lo que padre dijo “¡Creo que mi hijo está poseído!” Los niños con ADHD, normalmente, son más agresivos, demandantes, argumentativos y elocuentes. Cuando están alterados, como cuando se los confronta o durante una discusión acalorada, su sistema neuroquímico explota en un estallido de energía y agresión que excede la situación.

Veamos qué sucede durante una conversación o discusión de rutina, como si estuviéramos grabándola. Si los adultos están hablando, primero analizar el tema. Si se presenta un desacuerdo, ambas partes presentarán su opinión con calma, normalmente al principio, y luego más agresivamente. Conforme la discusión continúa, notaremos los signos de la excitación neuroquímica – elevan el tono de voz, adoptan una postura de resistencia o de agresión, se dirán cosas negativas, se harán referencias a entredichos anteriores, y con frecuencia, veremos lo que yo llamo el “dedo de adrenalina” – es dedo medio puntiagudo que se dirige a la otra persona. En los adultos saludables, a medida que aumenta la excitación neuroquímica, hay un sentido de que la discusión o la conversación están quedando fuera de control. Con frecuencia, se ofrece una tregua: “No necesitamos gritarnos. Tomémonos un receso, tomemos un café y hablemos de esto luego”.

Los niños con ADHD ya están más excitados y son más excitables que la mayoría de los niños y los adultos. Cuando están alterados o enfadados, la excitación neuroquímica de la ira o la alteración se suma a  ya presente alto nivel de agresión y excitabilidad. Imagine sentirse muy alterado o enfadado, y que de pronto reciba una inyección de estimulantes. En ese punto, usted quedaría fuera de control, hablando y gritando si parar, adoptando una postura física agresiva.  El niño con ADHD que se siente alterado, pasa rápidamente de un estado de “hiperactividad” a un estado fuera de control.  Con frecuencia, los padres  encuentran que cualquier desavenencia normal con el niño o entre hermanos, provoca que el niño con ADHD se vuelva muy agresivo e incapaz de calmarse luego del acontecimiento.

Signos de excitación neuroquímica y arrebatos:

-          Hablar fuerte, amenazar, gritar y hablar excesivamente. En psiquiatría, usamos el término “hablar con presión” para describir un tipo de diálogo agresivo, sin parar, que es difícil de interrumpir.  Los niños con ADHD son casi totalmente irrazonables, en esta instancia.

-          La agresión física es fuerte. La excitación neuroquímica se vuelve tan fuerte, a veces, que los brazos se agitan, los pies golpean el piso, se arrojan objetos, se golean las paredes o los muebles y el niño con ADHD cierra el espacio físico y puede ser intimidante o “amenazarle a la cara”.  Lo intentos repetidos por calmarlo no tienen efecto.

-          Con frecuencia, hay una persecución agresiva presente. Al reconocer que la situación está fuera de control, el padre típicamente ofrece una tregua o intenta desvincularse de la discusión. El niño con ADHD que está enfadado, no puede retractarse o detener repentinamente su ataque. Si usted se aleja, el niño le perseguirá – seguirá al padre por toda la casa – y continuará gritando, intimidando y golpeando las paredes mientras lo sigue.

-          Uno de los componentes principales del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) es la impulsividad, actuar sin pensar. Los niños con ADHD tienen dificultad para comprender las consecuencias de su conducta, un componente que se relaciona con su problema para comprender las secuencias.  Por esta razón, los niños enfadados con ADHD pueden ser muy peligrosos y amenazar o involucrarse en conductas de alto riesgo. Pueden destruir sus pertenencias favoritas, salir corriendo por la puerta, golpear a los padres o a los maestros, maldecir o amenazar con suicidarse. Lo que es sorprendente es que todas esas conductas pueden surgir simplemente porque usted le pidió al niño con ADHD que sacara la basura.

-          Las técnicas de crianza normal que se usan para disciplinar a los niños o sus conductas son totalmente ineficaces durante estos episodios. Una vez que finalizó un arrebato y el niño con ADHD se calma, siempre siente remordimiento y se disculpa, pero los padres se sienten traumatizados.

Lidiar con esta reacción química excesiva involucra varios componentes.

  1. Háblele al niño con ADHD de manera calmada. Si levanta la voz sólo aumentará su reacción por ser interrumpido o por que le está hablando.
  2. Espere una reacción verbal.  Los niños con trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) tienen una “lengua rápida” – una reacción verbal y refleja en cualquier momento en que se les habla o se los interrumpe.  Con frecuencia aliento a los padres de niños con ADHD que se vuelva sordos por noventa segundos antes de hacerle alguna pregunta al niño con ADHD.  Un simple comentario como: “Jimmy, puedes llevar tu vaso a la cocina por mi” produce una respuesta agresiva “¿¡Por qué!? ¡Jennifer deja su vaso aquí todo el tiempo! ¡Yo no soy el único que tiene un vaso vacío aquí! ¡Nunca le pides a papá que lleve su vaso a la cocina! ¡Él puede hacer cualquier cosa!” Espete una reacción exagerada a sus comentarios o pedidos.
  3. No tome las reacciones verbales como algo personal. El enfoque de los padres en la reacción exagerada del niño con ADHD, con frecuencia generará una explosión emocional y de conducta. Cuando los comentarios incluyen cosas como: “¡Desearía no vivir aquí!” o “¡Jennifer es la favorita de la casa!”, la tendencia natural es defenderse o responder a los comentarios. Responder a su reacción sólo desviará la discusión original y aumentará su agitación.
  4. Ignore la reacción y manténganse dentro del tema original. Con frecuencia haga un comentario como: “Estoy seguro de que hay momentos en que no te gustan las reglas de la familia. Si quieres hablar de ello, podemos hacerlo después que hayas llevado tu vaso a la cocina”.

¿Cuándo se identifica el ADHD en los niños?

Con frecuencia, a los niños que se les diagnostica ADHD se los identifica como “tipo hiperactivo” o “con problemas de atención” – o una versión combinada. Existe una diferencia en la identificación de estos dos tipos. La hiperactividad obvia del niño se identifica, con frecuencia, durante la primera semana del jardín de infantes o de primer grado.  Los padres llegan a la consulta profesional con una nota del director de la escuela, quien normalmente solicita que el niño sea visto por un psicólogo o pediatra. En esta instancia, estos niños hiperactivos ya habrán estado corriendo por la sala durante tres días.

El tipo de trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) que carece de atención es más difícil de detectar. El niño que no presta atención suele ser llamado “soñador”, “inmaduro”, “alguien que vive en su propio mundo”, o se les dice a los padres que el niño debería ser contenido.  Como todos los niños de seis años son un poco soñadores, el niño que no presta atención, típicamente, es promovido de grado en la escuela con la comprensión de que, probablemente, madurará a medida que crezca. Por esta razón, los niños con ADHD que no prestan atención, con frecuencia no son identificados hasta que se los encuentra en uno o dos grados más abajo del grado en que debería estar (vea “Problemas Académicos”).

Problemas Académicos

Los niños con ADHD típicamente tienen muchos problemas académicos. A pesar de ser inteligentes, su rendimiento académico suele estar por debajo del nivel de grado. La mejor manera de visualizar la dificultad es imaginar un automóvil que tiene el motor de un Rolls Royce (el coeficiente intelectual o la capacidad) y la transmisión de un kárting (atención o sistema de concentración). La fuerza del motor no llega a las ruedas debido a una diferencia en la capacidad de la transmisión. El rendimiento del motor sólo será tan poderoso y eficiente como el sistema de transmisión. Si el coeficiente intelectual de un niño (CI) es de 115 y el “coeficiente” de concentración es de 75 – es muy probable que el rendimiento académico se realice al nivel de “75″ – con episodios del hiperenfoque de un verdadero genio, en algunos momentos. En esta situación encontramos con frecuencia, niños muy brillantes que rinden a un nivel de uno o dos grados por debajo de su nivel, a pesar de tener la asombrosa capacidad de reprogramar las computadoras de la escuela.

Sin tratamiento, los niños con ADHD pierden rápidamente su ritmo en la escuela. Imagine a un niño con ADHD con una concentración de sólo 75%. Por cada grado que completa, el niño retendrá el 75%, a pesar de tener un alto nivel de coeficiente intelectual. Después de cursar cuatros grados en la escuela, el niño con ADHD habrá retenido sólo tres grados y estará atrasado un grado. En este punto, el niño comienza a fallar y carece de las bases para comprender algunos conceptos matemáticos más complejos.

Problemas de Actitud

Con frecuencia, los padres preguntan sobre los riesgos asociados tanto al tratamiento con medicación y a la falta de tratamiento del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD). Los niños con ADHD que no reciben tratamiento pueden experimentar un fracaso académico y problemas de conducta, pero lo más importante, normalmente la falta de tratamiento daña su autoconfianza y su autoestima. Años de falta de tratamiento del ADHD, desgastan gradualmente la autoestima del niño, creando una actitud comúnmente llamada “actitud ADHD”.

La “actitud ADHD” surge como resultado directo de mucha atención adulta. Los niños con ADHD reciben mucha atención, pero si supervisáramos esa atención con una videocámara, encontraríamos que la atención recibida es aproximadamente un 90% negativa.  Los adultos atienden constantemente al niño con ADHD con comentarios como: “no toques eso”, “siéntate, por favor”, “Deja de cantar/tamborilear/moverte”, o “deja en paz a tu hermana”. El niño con ADHD encuentra el mismo tipo de atención en la escuela, dónde la maestra le dirá: “siéntate”, “por favor, presta atención”, “tu trabajo es muy desordenado”, y “deja en paz a tus compañeros”. A medida que el tiempo pasa, el estudiante desarrolla una imagen negativa de sí mismo. Los comentarios que oímos con frecuencia de los adolescentes hiperactivos son: “no puedo hacer nada bien”, “siempre se ocupan de lo que hago”, “nunca le dicen nada a mi hermana”, o “cualquier cosa que haga me mete en problemas”. Los niños con ADHD, con frecuencia se describen como “estúpidos” o alguien que causa problemas. El desarrollo de la personalidad puede alterarse o dañarse permanentemente por la presencia de una actitud ADHD. Con un tratamiento adecuado de la hiperactividad, esta auto imagen puede cambiar gradualmente a una auto imagen más positiva. Si el cambio no aparece con el tiempo, es posible que se necesite asesoramiento en esta área. A un niño que fue atendido recientemente en la consulta, cuando se le preguntó cómo había cambiado la situación en la escuela desde que comenzó el tratamiento con medicación, respondió: “¡Ahora tengo tres amigos!” Es importante recordar que el ADHD no tratado, con frecuencia les impide a los niños con ADHD conseguir y mantener amigos. Al igual que u pulpo, el estudiante hiperactivo está tocando, golpeando, pellizcando, sacudiendo e irritando constantemente a cualquiera que ingrese en su zona o rango físico. Por esta razón, otros estudiantes mantienen una distancia física del pulpo hiperactivo.

Problemas de los Padres de los Niños con ADHD:

Los padres de los niños con ADHD, con frecuencia tienen dificultades propias debido a la supervisión constante y el esfuerzo requerido para lidiar con su hijo o hija con ADHD. Comúnmente los padres enfrentan estos problemas:

“¡Ya no soporto más!” Muchos padres llegan a la consulta exhaustos y abrumados por el constante estrés involucrado en la crianza de los niños con ADHD. Los padres solteros son particularmente vulnerables a abrumarse gradualmente por tener que lidiar noche y día con su niño con ADHD. A veces, los padres pueden requerir tratamiento por estrés, ansiedad o reacciones depresivas.

“Dicen que es todo un niño.” A medida que el niño crece y los síntomas de ADHD aparecen, los padres comienzan a cuestionar el nivel de actividad de su hijo. Cuando comparan a su hijo con otros niños, les piden opinión a familiares, amigos y otras personas. Inicialmente, a los padres se les dice con frecuencia “Es sólo un niño”. Aunque muchas personas insisten en su respuesta original de “todo un niño”, usted notará que nadie se ofrece voluntariamente para cuidar a ese niño que es “todo un niño”.

“¡Cuando terminamos de hacer la tarea escolar, ambos estamos llorando!” La hora de hacer la tarea escolar en casa, llamada “tarea del infierno” por algunos padres de niños con ADHD, es con frecuencia tan estresante que, tanto el niño como el padre terminan traumatizados por la experiencia. Si el niño está bajo un tratamiento con medicación, no es raro que el niño experimente un periodo de “inestabilidad emocional” después de la escuela, ya que el medicamento que tomó mientras estaba en la escuela pierde su efecto. Hacer la tarea en casa durante esa hora, implicará llantos, gritos, berrinches, frustración, etc.

“¡Debo ser un mal padre!” Con los niños con ADHD, las técnicas normales de disciplina y educación de los padres, no funcionan. Su vecino puede sugerirle: “Hice esto (técnica) y Billy no ha repetido desde entonces” Si su hijo tiene ADHD, el uso de esa técnica tendrá muy poco efecto o no tendrá efecto alguno. Luego de intentar con varias recomendaciones y leer libros de crianza para padres, que aún seguían sin funcionar, los padres se desmoralizaban y se sentían culpables. En realidad, con frecuencia se  necesita una estrategia completamente diferente para los niños con ADHD.

“¡Tener que lidiar con esto está arruinando nuestro matrimonio!” Seleccionar un estilo para lidiar con los niños con ADHD, con frecuencia genera desacuerdos entre los padres. Un padre puede pertenecer a la escuela de disciplina que sostiene: “Todo lo que el niño necesita es una buena paliza” (totalmente ineficaz, de hecho) y el otro padre puede desear proteger y comprender la situación. Los padres también discuten acerca de los problemas de la medicación, quién le ayudará a hacer las tareas escolares y quién lidiará con la escuela. Los padres de los niños con ADHD reciben, con frecuencia, notas diarias de los maestros o directores – el récord en mi oficina fue de 37 sanciones disciplinarias en un periodo de dos semanas. Cuando el matrimonio enfrenta este tipo de problemas, con frecuencia es necesario recibir asesoramiento y apoyo matrimonial.

Tratamiento del Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (ADHD)

Con frecuencia, el tratamiento del ADHD involucra una estrategia multidisciplinaria e incluye a médicos, terapeutas, educadores y familiares. Los niños y los adultos con un ADHD leve pueden requerir una intervención profesional mínima, mientras que una persona con un ADHD severo, puede requerir múltiples medicamentos e intervenciones profesionales.

Medicación: La medicación para el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) ha sido el tratamiento de elección por muchos años. Se han utilizado tres grupos de medicamentos: estimulantes, antidepresivos y tranquilizantes. Los estimulantes tienen los mejores efectos registrados, funcionan bien en el 65 a 75 por ciento de los casos. Los niños con un ADHD de falta de atención, frecuentemente requieren una dosis baja para obtener una respuesta favorable. Los antidepresivos pueden ayudar, especialmente cuando uno de los síntomas del cuadro de ADHD implica mojar la cama. Los tranquilizantes también se han usado, aunque típicamente se usan en casos especiales, como cuando las características del ADHD se relacionan con un daño neurológico o un traumatismo en la cabeza.

Asesoramiento para el ADHD: El asesoramiento puede ayudar tanto al niño con ADHD como a su familia a comprender el trastorno y lidiar con él. Los enfoques cognitivos, con frecuencia ayudan al estudiante con ADHD a desarrollar habilidades para lidiar con los problemas y disminuir su impulsividad. Con frecuencia, el asesoramiento se enfoca en el autocontrol, en respetar a los demás y en disminuir ese auto concepto negativo, que con frecuencia acompaña al ADHD.

Técnicas de Control en el Hogar y en la Clase: Se han encontrado una diversidad de técnicas de control en el hogar y en la clase, en la literatura y las investigaciones sobre el ADHD. Las recomendaciones abundan y muchas están citadas en este artículo. La experiencia clínica también brinda los “secretos del oficio” que se comparten por Internet o en la literatura.  Quizás uno de los mejores secretos, descubiertos por este autor trata de las “abstinencias” experimentadas por algunos niños con ADHD, después de la escuela, a medida que la medicación Ritalin es eliminada del organismo y el niño se vuelve cascarrabias e hipersensible. Un pediatra recomendó una botella de 12 onzas de Mountain Dew, que sirvió para “estabilizar” el grado de abstinencia. Hay miles de sitios en Internet dedicados al trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) los cuáles ofrecen éstas y otras sugerencias para el control de la familia y la escuela.

Recomendaciones para el Control Disciplinario y el Hogar

Las próximas dos secciones ofrecen un programa para disciplinar a los niños, que es útil para los niños  con trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD), como también, una lista de sugerencias de control en el hogar. La “Estrategia de la Patrulla de Carretera” ha sido elaborada por este autor, mientras que las sugerencias de control en el hogar han estado disponibles al público por muchos años.

Estrategia de la Patrulla de Carretera como Método de Disciplina

La “Estrategia de la Patrulla de Carretera” emplea métodos de disciplina y corrección del mundo adulto que se usan con los niños. La estrategia de la patrulla de carretera es estrictamente seria, no es emocional ni reactiva y corrige el comportamiento mediante un castigo (la multa) y al llamar la atención de la conducta incorrecta. Si usted conduce a alta velocidad en la carretera y una “patrulla de carretera” le pide que se detenga, luego de examinar su licencia de conducir y su registro, la conversación es algo similar a esto:

Patrulla de carretera:  “Sr. Jones, registramos que usted conducía a 65 millas por hora en una zona de 55 millas por hora”. El oficial simplemente le informa acerca de su conducta incorrecta y la conducta legal requerida.

Patrulla de carretera:  “La multa por conducir a alta velocidad es de $85.00. Por favor firme la multa”. El oficial le informa cuál es el castigo (la multa) por esa falta. 

Patrulla de carretera:  “Las instrucciones para pagar la multa están incluidas en el reverso de su copia. Que tenga un buen día”.   El oficial se comporta con educación, seriedad y profesionalismo. No le pregunta por qué estaba conduciendo a alta velocidad. No trata de hacerle comprender la razón de las leyes por conducir a alta velocidad de ese estado. No lo insulta diciéndole “¿Cómo puede ser tan estúpido?” o “¿Dónde consiguió esta porquería de automóvil?”

La estrategia de la patrulla de carretera involucra tres pasos:

Paso 1: Identifica la falta o la conducta incorrecta.

Paso 2: Informa al ofensor cuál es su castigo o multa.

Paso 3: Se mantiene calmado y habla respetuosamente.

Cuando se emplea con los niños, la estrategia de la patrulla de carreteras es eficaz ya que reduce la hostilidad, la ira y las conductas incorrectas. La multa por conducir a alta velocidad no llevará a la persona que cometió la falta a la bancarrota, le hará doler el su bolsillo, pero no será algo imposible de tolerar, como tampoco será fácil de ignorar. Se ha encontrado que esta estrategia ha sido la más eficaz para manejar las conductas de los adultos.

Cuando usamos esta misma estrategia con los niños, reducimos la ansiedad y la ira que, con frecuencia, están asociadas con las disciplinas de los padres, tanto en el caso de los niños como de los padres. Al identificar la conducta incorrecta, proporcionando una multa o un castigo adecuado y manteniendo una conversación tranquila y seria, reducimos la mala conducta mientras continuamos teniendo una buena relación con el niño. Un ejemplo:

El padre dice: “Jimmy, empujaste a tu hermano y sabes que no permitimos empujones ni golpes en esta familia. Quiero que vayas a tu cuarto durante quince minutos. Cuando hayas terminado tu penitencia puedes unirte al resto de la familia para ver televisión. Te veremos en quince minutos”.

Variaciones de la Estrategia de la Patrulla de Carretera que Crean Malas Conductas

La estrategia de la patrulla de carretera, al igual que cualquier otra disciplina de los padres, podría modificarse de manera que, accidentalmente, genere un incremento de la mala conducta. Algunas variaciones de la conducta de los padres son:

Multas excesivas: La multa o el castigo, deberá centrarse siempre en la corrección – no debe ser un castigo excesivo. Si usted recibe una auditoría del Servicio de Renta Interno (IRS), lo primero que le dirán es algo así como: “Esto no es un castigo. Esta auditoría es simplemente para verificar su cumplimiento.”

Si su estado aprueba una nueva ley que permita multar en $10,000.00 un exceso de velocidad – la mayoría de los adultos mentirá, tratará de evadir el arresto o hará lo que sea para evitar ser multado por conducir a alta velocidad. Nadie intenta evitar una multa de $85.00, a menos que tenga un pedido de captura por otro delito.

En el caso de los niños, un castigo excesivo (“¡Quedarás aislado por seis meses!”) casi fuerza a los niños a mentir y tapar sus errores u ofensas. Si el castigo es dulce y breve, y está diseñado solamente para “asegurar el cumplimiento” con las normas o reglamentaciones, el niño no sentirá la necesidad de mentir.

Multas impredecibles: Su estado aprobó otra ley que le permite al oficial establecer su propia multa – desde aplicarle una multa de $5,000.00 hasta golpearle o dispararle en el momento. Si es arrestado, la multa impredecible hará que el ofensor manipule la situación – tratando de recibir la menor multa posible. Cuando la disciplina de los padres es impredecible, ignorar las ofensas algunas veces y castigarlas excesivamente, otras veces, crea un niño muy manipulador. Las multas impredecibles producen conductas como “endulzar el oído”, tener un ataque de llanto, mentir, intentar influir (“¡Tengo un familiar que es un agente de cumplimiento de la ley!”), e incluso, amenazar (“¡Mi vecino es abogado!”). La consistencia en las multas evita la manipulación en las disciplinas de los agentes de la ley y de los padres.

Multas canceladas: Si lo detuvieron por exceso de velocidad y lo multaron en $85.00, y más tarde, recibe por correo una notificación de que su multa fue cancelada, lo más probable es que usted continúe conduciendo a alta velocidad. Si niños los niños son castigados – y luego son “rescatados” por los padres – es muy probable que continúen con la conducta incorrecta porque nunca sufren las consecuencias de su conducta. Los niños que son rescatados frecuentemente de las consecuencias lógicas de su mala conducta, tienen la sensación de que las reglas no se aplican en su caso. A medida que pasa el tiempo, su mala conducta aumenta en gravedad hasta el punto en que rescatarlo ya no es posible. Entonces, el ofensor se asombra del hecho de que realmente será castigado. Esta situación se encuentra con frecuencia en los adolescentes a quienes se les suele conceder un periodo probatorio o no se les aplica un castigo por las ofensas ya que es menor (menor de 18 años de edad), y luego se sorprenden cuando son sentenciados a seis meses de cárcel por cualquier ofensa, después de cumplir los 18 años de edad.

Oficial acosador: A usted lo multan por conducir a alta velocidad, mientras iba a trabajar el lunes. Durante los siguientes cuatro días, el mismo oficial de la patrulla de carretera lo detiene para recordarle que usted conducía a alta velocidad, y cada vez que lo detiene le da un sermón. Usted desarrollará rencor y resentimiento, y se sentirá acosado después de haber pagado por la ofensa original. Esto es algo que también sucede cuando continuamos recordándoles a los niños sus errores, una situación que crea resentimiento.

Oficial maleducado: Casi todos los niños y adultos pueden aceptar sus errores y su castigo – siempre que el castigo sea adecuado para el tipo de delito u ofensa. Sin embargo, imagine su reacción si a usted lo detienen por conducir a alta velocidad y durante el proceso de emitirle una multa por exceso de velocidad, el oficial de la patrulla de carretera le hace comentarios como: “Usted es bastante estúpido por conducir a este automóvil inservible. Probablemente, usted sea el peor conductor que haya visto en meses. ¡Obviamente, sus padres no lo criaron bien! A este ritmo, perderá su licencia por seis meses. ¿Obtuvo su licencia en un parque de diversiones?”

En esta situación, los insultos causan más daño que el castigo real. Al disciplinar a los niños, con frecuencia los padres están enfadados o alterados, lo que crea la tentación de “sermonear” al niño con insultos. Un niño puede aprender de sus propios errores y aceptar un castigo adecuado, pero los insultos continúan hiriendo hasta mucho tiempo después que el castigo ha terminado. Insultar a un niño crea un daño psicológico que deteriora su autoestima. Imagine trabajar en un empleo dónde su supervisor le dice cuán ignorante es usted, cada vez que usted comete un error. Usted perderá su motivación en el trabajo, olvidará cualquier plan de promoción o éxito y desarrollará resentimiento hacia el supervisor y el empleo. Los niños con problemas, frecuentemente hacen comentarios como: “Mi padre piensa que soy estúpido de todos modos. Mi madre dice que no puedo hacer nada bien” La idea es corregir al niño – no insultarlo.

Oficial enfadado: Imagine su reacción si lo detienen por conducir a alta velocidad, usted mira por el espejo retrovisor y ve al oficial maldiciendo, con aspecto enfadado y caminando hacia su automóvil como si fuera a arrancar la puerta de su vehículo. Su nivel de ansiedad se elevará y cuando el oficial le haga preguntas, usted sentirá que le no le sale la voz, dudará y temblará. Se sentirá aterrorizado de que su ira sea dirigida a usted y, por esta razón, usted se “cerrará”, temeroso de dar cualquier tipo de respuesta.

Al disciplinar a los niños, es importante que les proporcionemos pautas de disciplina, estructura y una  interacción sin ira ni hostilidad. Sentirse aterrado de un padre no es una forma saludable de respeto – es una forma de intimidación, en la cuál se respeta la violencia, en lugar de respetarse al individuo o al padre. La disciplina dispensada por un padre enfadado, con frecuencia abarca desde gritar hasta hacer amenazas físicas, lo que envía un fuerte mensaje a los niños de que la violencia y la agresión verbal y/o física son aceptables – siempre que haya una razón y usted esté enfadado. Los padres que emplean el método de los gritos, producen niños que también gritarán. A medida que pasa el tiempo, todos en el hogar estarán gritando tanto que la familia habrá quedado totalmente fuera de control, cuando los niños se conviertan en adolescentes. Estos adolescentes madurarán y les gritarán a sus novias o novios, cónyuges, y eventualmente, a sus propios niños.

En el mejor de los casos, no discipline a sus niños cuando está enfadado o alterado. Recuerde, es algo formal – no es algo personal. En todas las interacciones interpersonales, desde disciplinar a los niños hasta un torneo de boxeo profesional, gana la persona que mantiene el control – no la que es más agresiva o está más enfadada.

Resumen: Tanto los niños como los adultos aprenden de sus errores. Las acciones correctivas deberían incrementar el cumplimiento con las normas y pautas de conducta establecidas – sin castigar duramente ni intimidar a quien cometió un error. Al igual que en sistema jurídico de los adultos, los castigos están diseñados para que se adecuen al delito y la medida disciplinaria se aplica de una manera profesional. Cuando los niños se comportan mal y cometen errores, nuestra tarea como padres es guiarlos en la dirección correcta. Guiar en casi cualquier sentido, se hace mediante una serie de pequeñas correcciones, no con empujones intensos o sobre correcciones.

Recomendaciones para el Control en el Hogar

  • Sea firme. Establezca reglas claras desde que el niño es pequeño y mantenga estas reglas (con las enmiendas que sean necesarias) hasta la adolescencia. A medida que el niño mejora su criterio, déle más libertad.
  • No inunde al niño con decisiones triviales que consumen tiempo; por ejemplo, qué ropa se pondrá, etc. Si él pierde el tiempo y muestra indecisión, entonces tome estas decisiones por él.
  • Siempre que sea posible, tenga en cuenta su opinión en algunos asuntos importantes; por ejemplo, respecto de ir al cumpleaños de Jimmy, o ir a pescar con un amigo, etc. Si no existe una razón real para negarle al niño, entonces permítale tomar decisiones de tipo “sí” o “no.” No obstante, muchos adolescentes con ADHD necesitan cierta cantidad de tiempo para imaginar la situación y reflexionar sobre ella para poder decidir.
  • No regatee ni negocie o engañe acerca de las pequeñas cosas: un programa de TV adicional, si le ayuda o no a aceptar una nueva comida, etc. Una decisión, incluso si es errónea, es mejor que regatear. Tenga fe en usted mismo.
  • Déle al niño tareas sin dudarlo: poner la mesa para la cena, ayudar a servir la mesa; levantar los platos, tender la cama, etc. Tanto los niños como las niñas deben hacer estas tareas. Los padres deben compartir sus obligaciones y tareas con su hijo con ADHD, para beneficio del niño. Estas actividades construyen la autodisciplina y un sentido de responsabilidad. Seleccione una o dos tareas y use varios recordatorios tranquilos para que se completen dichas tareas. Quizás sean necesario retener un privilegio deseado por un breve periodo de tiempo, si el niño no hace la tarea asignada.
  • Prepárese para aceptar la distracción de la mayoría de los niños con ADHD. Estos jovencitos necesitan que uno les recuerde una y otra vez, pero sin que ellos escale a un punto de irritación, cuando es necesario dar las instrucciones o hacer los recordatorios reiteradamente. Cuando tenga que repetir una instrucción désela como si fuera la primera vez. Estos niños no lo están haciendo deliberadamente, ni están siendo testarudos cuando no logran recordar; en ese momento, simplemente no pueden recordar todas las cosas que esperamos que recuerden y mantenerlas en primer plano.
  • Esté alerta a la distracción de los niños con ADHD con respecto al cuidado de las herramientas y otros elementos, juguetes, etc. Preste atención cuando un niño deja las tijeras de la cocina, una sierra, un martillo, etc. Verifique más tarde y si el objeto aún está allí, recuérdele con calma que debe guardarlo en su lugar adecuadamente.
  • Las listas breves de tareas son excelentes para ayudarle a niño a recordarlas. Una lista es impersonal y reduce las irritaciones, y el niño sentirá satisfacción cuando marque las tareas que ha completado.
  • Muchos jóvenes con ADHD parecen “no oír nunca” o ignorar las instrucciones y órdenes de los padres. Con frecuencia, estos niños no procesan múltiples pedidos rápida o precisamente. Por consiguiente, ayudará que los padres se aseguren primero si tienen la atención del niño antes de pedirle que haga algo. Después de hacerle el pedido, de una manera simple, clara, y mediante una orden de un solo concepto, deberá pedirle al niño que repita lo que se le pidió. Hablar a un ritmo de voz más lento, con frecuencia también ayuda.
  • Como muchos niños con ADHD son desorganizados, a veces tienen dificultad para relacionar un evento en una secuencia correcta. Frecuentemente, los miembros de la familia necesitan preguntarle con tranquilidad: “¿Quién, qué, dónde y cuándo?” para obtener la información necesaria. De nuevo, de una manera calmada, no crítica y no irritable, ésa deberá ser la regla.
  • Una característica común de muchos niños con ADHD es su dificultad para esperar su turno, por ejemplo: cuando juegan un juego o cuando participan en una conversación. Se le pueden permitir algunas interrupciones cuando los adultos hablan, teniendo en cuenta que el niño es impulsivo. No obstante, habiendo permitido algunas infracciones a los buenos modales, los padres deberán corregir al niño, puntualmente, si continúa interrumpiendo – pídale que se retire de la mesa o disciplínelo de un modo similar, si continúa con esa conducta.
  • No le permita al niño con ADHD que hable fuerte y sea ruidoso en un espacio público. Haga algo acerca de ello, rápidamente, allí y en ese mismo momento, incluso si le avergüenza a todas las personas involucradas. Decirle: “Espera a que lleguemos a casa” no ayudará al niño y sólo hará que los padres se sientan frustrados.
  • Las rutinas son útiles para todos los niños y el niño con ADHD parece necesitarles particularmente: un horario regular para las comidas, para hacer la tarea, para ver TV, para levantarse y para irse a dormir. Cada familia deberá establecer los horarios que le resulten más convenientes.
  • En la mayoría de los casos, los padres no deberán intentar actuar como tutores de sus propios hijos. Es útil, en el caso de un niño con problemas de lectura, que algún miembro de la familia le lea el  material en voz alta para propósitos de contenido. Pero, “enseñar” a un niño a deletrear o leer palabras, o sumergirlo en los conceptos matemáticos, normalmente no resulta exitoso. Se pierde mucho más debido a los problemas de relación, que surgen con frecuencia, de lo que se gana mejorando las habilidades.
  • El castigo debe estar diseñado a la medida del niño y variar según el tipo de ofensa. La regla de oro es “castigar la conducta, no el niño”. Generalmente, deben evitarse todos los castigos físicos porque otras formas de disciplina (breves periodos de aislamiento o retener actividades de privilegio) se centran más en la conducta que en el niño y menos aun, en la auto imagen del niño. Realísticamente, sin embargo, es posible que ocurra algún tipo de castigo físico y deberá tenerse cuidado de no sea demasiado severo o prolongado.
  • Los castigos deben ser de corta duración. Deberá despejar el ambiente; el padre no deberá continuar acusando y reprendiendo al niño, pero al niño se le podrá permitir que proteste un poco.
  • Ayude a otros miembros de la familia a reconocer y comprender la diferencias del niño con ADHD. El niño no puede evitar ser impulsivo, ruidoso, olvidadizo, torpe, etc. La paciencia de los hermanos con este niño que tiene problemas le será de mucha ayuda para él.
  • Los padres necesitan aceptar las debilidades y fortalezas de su hijo. El niño con ADHD tiene una discapacidad que, con frecuencia, necesitará ayuda por muchos años. Las metas deben ser aquellas que lo desafíen, pero no al punto de que vayan más allá de su capacidad. Si los padres pueden aceptar las obligaciones y responsabilidades de su hijo, entonces el niño podrá comenzar a aceptarse a sí mismo. La paciencia de los hermanos con este niño que tiene problemas le será de mucha ayuda para él.
  • Como el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) involucra al sistema neuroquímico, se puede esperar que el niño o estudiante se excite más y quede “fuera de control” en determinadas situaciones. Cuanta más gente haya en un cuarto, más se excitará el niño con ADHD. Cuanto más ruido o actividad haya en el ambiente – más ruidoso y movedizo se volverá el niño. Prepárese para ver conductas más revoltosas en situaciones en las que hay más acción o excitación que lo normal – como sucede durante las fiestas, las vacaciones o los cumpleaños.
  • Los niños con el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) tienen una “lengua filosa”. Casi cualquier pedido o actividad, como sacar la basura, hacer las tareas escolares o recoger algo – serán respondidos con un respuesta verbal rápida y filosa. La respuesta, normalmente, es una queja, una protesta u otro comentario negativo como: “¿¡Por qué siempre tengo que hacerlo yo!?” A los padres de los niños con el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) se les aconseja que se vuelvan sordos por, al menos, 90 segundos después de hacerle cada pedido al niño – ignorando ese reflejo verbal que poseen. Recuerde: como el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) es un problema neuroquímico – cuanto más tiempo pase discutiendo con el niño con ADHD, mayor será su nivel de excitación. Tome como regla general lo siguiente: haga todos sus pedidos en forma breve y concisa e ignore sus respuestas verbales automáticas. Responder a sus respuestas automáticas sólo prolonga el estado de excitación y vuelve al niño más revoltoso o molesto.

Conclusiones

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD) es una enfermedad común en la niñez, la adolescencia, e incluso en la vida adulta. El ADHD se trata, típicamente, con una combinación de medicamentos, métodos de control en el hogar y en la escuela. Este folleto se ofrece para aumentar el conocimiento y la comprensión del trastorno de hiperactividad y déficit de atención (ADHD). Hay más información sobre el tratamiento médico, las técnicas educativas y el control del ADHD disponible en su comunidad profesional, sus recursos locales y en Internet. Espero que este folleto le haya sido útil.

Joseph M. Carver, Ph.D. Psicólogo Clínico


Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo Clínico

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