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Vendedores de Ilusiones

¿Qué venden los vendedores de ilusiones?

Los vendedores de ilusiones venden esperanzas, falsas o verdaderas. Lo que buscan en sí es ganar tiempo, dilatar situaciones y evitar tomar decisiones o decir la verdad. Buscan entretener y distraer a otras personas, tal como lo hacían los antiguos conquistadores que les ofrecían a los nativos americanos “espejitos de colores” para distraerlos, despertar su curiosidad y llevarse a cambio el oro verdadero.

Venden exactamente eso: ilusiones. La definición de ilusión más común, que podemos encontrar en cualquier diccionario dice: Ilusión, es una esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela o se persigue y cuya consecución parece especialmente atractiva. Sentimiento de alegría y satisfacción que produce la realización o la esperanza de conseguir algo que se desea intensamente.

Pero, de la ilusión a la realidad hay un largo trecho. Una ilusión mantiene vivo un deseo, un anhelo, una esperanza, una relación.  Con el tiempo (objetivo principal de la venta de ilusiones) se dirá si esa ilusión se materializó, si se hizo realidad o si nos estuvieron entreteniendo y perdimos tiempo (además de otras cosas materiales que se puedan llegar a perder).

¿Quiénes son?

Los vendedores de ilusiones son aquellas personas que no definen situaciones o que no dicen la verdad de frente.  Para tomar una decisión, definir una situación o decir la verdad se requieren: agallas, entereza, madurez, dignidad y respeto por uno mismo y por los demás.

Ahora bien, los vendedores de ilusiones, al igual que cualquier otro abusador emocional, suelen ser maravillosamente encantadores; y vender ilusiones no es sino otra estrategia más para generar dependencia, aparecer encantadores y sensibles a los ojos de los demás, mientras ellos siguen haciendo las cosas a su modo.

De nosotros depende comprar esas ilusiones que ellos venden. Podemos participar en su juego sin fin, y seguir comprando espejitos de colores, felices de la vida; o podemos ver la realidad tal cuál es, aunque eso sea doloroso o nos enfrente a la disyuntiva de elegir entre dos situaciones claras: continuar comprando ilusiones o no permitir que se nos siga engañando y retomar el control de nuestras vidas.

¿Qué ganan los vendedores de ilusiones?

Los vendedores de ilusiones ganan tiempo, por encima de todas las cosas, ganan tiempo. Y este “ganar tiempo” les permite continuar dilatando cualquier toma de decisiones y les permite continuar ocultando cualquier verdad que escondan.

Muchas veces, las personas tienen tanta necesidad de creer que algo desfavorable va a cambiar para mejor (y de hecho una situación puede cambiar y mejorar) que eligen el camino más fácil y menos doloroso: seguir esperando, seguir creyendo, seguir comprando ilusiones… eternamente. Y la vida se les va en eso, en ese compás de espera eterno.

Si bien hay momento en la vida en que algunas situaciones requieren un compás de espera, también es cierto que hay personas que estiran o alargan este compás de espera tanto como pueden. El solo fin de esta dilatación o demora en el tiempo es el de mantener una posición, conservar una relación o un trato, o una sociedad, u obtener algún beneficio personal, etc.  Pero, tarde o temprano, la verdad siempre sale a la luz, y en el peor de los casos, las máscaras o caretas se caen, y los vendedores de ilusiones queda expuestos como lo que son: personas que engañan o hacen falsas promesas, personas que no definen situaciones, que no toman decisiones, que no dicen la verdad.

¿Qué podemos hacer?

De nuevo, está en nosotros decidir cuánto tiempo vamos a esperar, cuánto tiempo continuaremos creyendo o comprando esos espejitos de colores, o ilusiones, o esperanzas o falsas promesas de que todo cambiará. Cuando pasa el tiempo y una situación que prometía resolverse, no se resuelve… es posible que haya llegado la hora de dejar de comprar ilusiones y que debamos empezar a aceptar la realidad.  No podemos evitar cruzarnos con personas que venden ilusiones, pero podemos elegir no ser víctimas de sus engaños.

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