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Los 5 mitos más comunes en las relaciones de pareja

  • Es bueno sentir algo de celos dentro de la pareja.
  • Las infidelidades no son graves y ayudan a valorar una buena relación.
  • El amor no tiene límites.
  • Es importante compartirlo todo.
  • El amor es para siempre.

Esencialmente, las relaciones interpersonales que establecemos suelen basarse en modelos de relaciones entre otras personas, que observamos a lo largo de toda nuestra vida. El modo en que nos relacionamos con los demás surge a partir de una combinación de interacciones y conductas que copiamos, rechazamos y/o modificamos de conductas que hemos aprendido previamente. De esta manera, vamos construyendo nuestras propias relaciones con los demás. Copiando, rechazando y/o modificando las conductas de los adultos que nos rodearon o nos formaron durante nuestra infancia.

Nuestros padres, o tutores, nos han servido de modelo para copiar o rechazar o modificar nuestras relaciones de pareja; en la escuela, las relaciones entre profesores y alumnos, entre los maestros entre sí y con nuestros pares o compañeros, han ido formando la manera en que nos relacionamos socialmente con los demás. En el ámbito laboral, nuestras relaciones con nuestros jefes y compañeros o subalternos, también nos aportan, diariamente, información valiosa sobre las relaciones interpersonales y nos permiten aprender y enriquecer nuestras relaciones, en general.

Pero también hay ciertos mitos, comúnmente aceptados, que suelen dañar las relaciones de pareja, ya que damos por sentado que son correctos cuando, en realidad, no es así.

  • Es bueno sentir algo de celos dentro de la pareja: Los celos NO son buenos. Las personas celosas tienen problemas emocionales subyacentes (no necesariamente se trata de problemas graves, incluso pueden ser muy leves).  Las personas celosas son personas algo inseguras y tienden a ser posesivas. Suelen ser personas controladoras, que no viven ni dejan vivir en paz a los demás (debido a sus propias inseguridades).  A veces, hay personas que creen que si sus parejas son celosas o posesivas, esto es un signo de “amor”. Error. No sólo NO es un signo de amor, sino que además es un signo de problemas emocionales. Una persona celosa, rara vez podrá mantener una relación de pareja saludable. Los celos NO son amor. El respeto y la confianza, sí.
  • Las infidelidades no son graves y ayudan a valorar una buena relación: Hace poco, una famosa actriz dijo que ser infiel a su pareja era muy bueno porque eso alimentaba el deseo entre ambos y hacía que ambos valoraran más a la pareja. Las parejas que optan, eligen, deciden – de común acuerdo – tener una relación de pareja abierta, suelen tener relaciones con otras personas fuera de su pareja. Pero, en ese caso, ambas partes consienten que la otra parte tenga una relación fuera de la pareja. Vale decir, NO hay engaño, NO hay infidelidad. Ambas partes han acordado que pueden tener otras relaciones alternativas, libremente.  Pero en el caso de las parejas tradicionales o monógamas, las relaciones fuera de la pareja (sin el consentimiento de la otra parte) constituyen un engaño. Engañar, ser infiel, mentir, no son acciones que construyan una pareja saludable. Implican una falta total de respeto por las tres personas involucradas. Falta de respeto por uno mismo, falta de respeto por la pareja estable y falta de respeto por la tercera parte involucrada. La infidelidad constituye un engaño, una mentira y sobre la base de los engaños y las mentiras no se puede construir una pareja sana. Las relaciones de pareja saludables se construyen sobre la base de la honestidad, de la confianza, de la sinceridad; pero sobre la base de una doble vida, de infidelidades y de engaños no se puede construir un lazo afectivo respetuoso y sano. Si una pareja decide tener una relación abierta, dónde ambas partes pueden tener otras relaciones, entonces no hay engaño, no hay fidelidad, hay un acuerdo sincero, honesto – más allá de que este tipo de relación funcione. En general, solemos sentirnos atraídos por distintas personas a lo largo de nuestras vidas. Si la atracción va un más allá de una simple admiración y se desea tener una relación de pareja comprometida, es importante tener claro si vamos a tener una relación abierta o cerrada y establecer las pautas de dicha relación desde el principio, con absoluta franqueza.
  • El amor no tiene límites. Otro grave error que se suele aceptar. “Si te amo, debo sacrificarme o pedirte que te sacrifiques por mí”. Error. Nadie debe sacrificar su propia vida “por amor” a otro. Todos tenemos el MISMO derecho de vivir una vida plena, que nos satisfaga, nos haga felices, nos refuerce nuestra autoestima y por encima de todo, que sea equitativa. Los derechos de los demás terminan allí dónde comienzan los nuestros y viceversa. Uno de los errores más graves es el de creer que hay que sacrificarlo todo por la otra persona y recibir migajas a cambio. Si damos, es justo que recibamos en las misma medida. Ahora bien, si queremos hacer caridad, hay miles de instituciones de beneficencia y hogares de niños a los que podemos ayudar.  En las relaciones de pareja no podemos hacer caridad. Si te escucho tus problemas y te contengo, es justo que reciba lo mismo.  Si tu tiempo vale, el mío también. No debemos anularnos para satisfacer al otro. No debemos permitir que el nadie pisotee nuestro derecho a ser felices y ser respetados. Por esta razón, es importante que uno empiece por respetarse a uno mismo. Si yo no me respeto, los demás seguramente no lo harán. Las relaciones de pareja sanas, son un “ida y vuelta”. Te doy – me das. Y siempre en la misma medida.
  • Es importante compartirlo todo. No. Esto no es así. Si bien es importante saber compartir, también es importante saber tener nuestra privacidad. Tener un espacio propio es esencial para nuestra salud emocional y para nuestra autoestima. Todos necesitamos tener un espacio de intimidad con nosotros mismos, aunque más no sea para descansar y relajarnos. Necesitamos un espacio para socializar con nuestras amistades, para compartir en familia, para compartir con la pareja, para tratar temas laborales, para enriquecernos con cursos o intereses académicos, para disfrutar de un pasatiempo o hacer algo creativo o solidario. No siempre debemos compartirlo todo con nuestra pareja. Compartir todo, absolutamente todo, con la pareja genera dependencia y es agobiante. Es muy saludable tener un espacio propio, también.
  • El amor es para siempre. Lamentablemente, nada es para siempre. La vida misma tiene un principio y un fin. En los tiempos de nuestros abuelos, la gente se casaba “para siempre”.  Aun hoy, mucha gente sigue pensando de esta manera. Pero, lo cierto es que conforme crecemos, maduramos. Y conforme maduramos, cambiamos, evolucionamos; y en este proceso de cambio, a veces cambiamos también nuestros gustos, nuestros valores, nuestra manera de pensar, nuestra manera de ver el mundo. Y lo que sentimos por una pareja, también puede cambiar. Mis abuelos estuvieron casados por más de 50 años y fueron muy felices. Tuvieron altibajos, como cualquier pareja, pero siempre siguieron juntos. Eso está bien, no está mal. Pero es muy importante tener en cuenta que, en las relaciones de pareja, no todo es color de rosa, no siempre es como en los cuentos de hadas y el amor se puede terminar. No tenemos que pasar del amor al odio.  A veces, simplemente, el amor se termina. Es importante aceptar que las cosas pueden llegar a su fin en algún momento. Si no amamos más a una persona o si nuestra pareja ya no nos ama, es una señal de respeto y dignidad aceptar que la relación ha llegado a su fin y seguir nuestro camino. Empeñarse con atarse a una relación que ha terminado, no tiene ningún sentido y no es sano.

Para poder tener relaciones de pareja saludables es fundamental ser sincero con uno mismo y valorarse. Si no tengo dignidad, si no me respeto lo suficiente para hacer valer mis derechos como persona, los demás rara vez me valorarán o me respetarán e intentarán imponer siempre sus derechos por sobre los míos. Las relaciones de pareja saludables implican respeto, honestidad, transparencia, y desde ya, mucho amor. Pero, recordemos algo importante: amor no es sacrificarlo todo por el otro, no es tener una pareja celosa y posesiva. Amor es RESPETAR, respetarnos a nosotros mismos y respetar al otro.

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