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Amigos o Enemigos

Se dice que los verdaderos amigos son aquellos que nos llevan por buen camino, mientras que los “amigos” que nos inicitan a ser cómplices de sus malas acciones, más que amigos son enemigos.

Con respecto al tema de los engaños y la infidelidad en la pareja, suele ser bastante común que un hombre le pida a un amigo que lo acompañe a salir y divertirse con otras mujeres, que no es sus novia o su esposa.

Esto no sólo ocurre con la infidelidad masculina; lamentablemente, también ocurre con mucha frecuencia, con la infidelidad femenina. No son pocas las “amigas” que le piden a otra amiga que las acompañe a engañar a su novio o esposo.

Una de las consultas frecuentes sobre la infidelidad suele venir de personas que aún no se han casado y quieren saber qué deberían hacer con respecto a su pareja que les es infiel.

Veamos el caso de Pedro y Pablo. Pedro está de novio, piensa tomar unas vacaciones con su novia e irse a vivir con ella, en el futuro cercano. Pablo es soltero, sale ocasionalmente con alguna chica, pero sin compromiso alguno.  Pedro ha decidido vivir su soltería al máximo y le pide a Pablo que lo acompañe en sus aventuras amorosas. Pedro le dice a Pablo: “Ven comnigo esta noche, vamos a pasar una noche genial, mucho alcohol, drogas, sexo y rock & roll”.  En definitiva, Pedro le está pidiendo a Pablo que sea su cómplice en sus actos de infidelidad y lo lleva por mal camino.

Pablo no está muy seguro de acompañar a su amigo, pero Pedro insiste: “Mi novia es aburrida y tonta, no le gusta tomar alcohol, ni drogarse, ni descontrolarse, ya sabes, sólo le gustan las relaciones formales, el sexo monógamo, en fin, una tonta fiel.”

Pablo accede y acompaña a Pedro. Durante la noche, Pedro disfruta de los placeres de enegañar a su novia con otra mujer, mientras Pablo, cansado de un agotador día de trabajo, quisiera estar en su casa, durmiendo cómodamente en su cama, en lugar de estar mirando el fondo vacío de su vaso de alcohol, mientras conversa con una total desconocida que se le arrima demasiado y lo incomoda.

Al día siguiente, Pedro hace su vida normal, mientras que Pablo debe ir a trabajar, cayéndose de sueño, malhumorado por haberse quedado toda la noche en vela, para que su amigo pudiera disfrutar de tener relaciones con otra mujer.

A la semana siguiente, la novia de Pedro se entera accidentalmente de lo ocurrido y no sólo se enfurece con su novio infiel, sino que empieza a difundir entre todas sus amigas que Pablo no es buena persona, en absoluto, por encubrir la infidelidad de Pedro. Obviamente, ninguna mujer tiene interés en conocer a alguien como Pablo que se presta para que Pedro engañe a su novia.

Pablo pasa de creer que “ayudaba” a un amigo, y cargar con un cansancio extraordinario por pasar una noche en vela sin haber hecho nada, a ser el “ogro” o “candidato indeseable” entre las mujeres, por ser cómplice de las aventuras de su amigo. Y todo gracias a Pedro.

Pedro, quién más que un amigo es un verdadero enemigo que usa a la gente para encubran sus engaños, no está preocupado ni tiene remordimiento alguno. Sabe que su novia le perdonará cualquier cosa. Y poco le importa lo que las mujeres piensen de Pablo.

Cuando las mujeres (u hombres) que han sido engañados por sus parejas consultan sobre casos como éste y preguntan si deberían casarse con una persona así, la respuesta es claramente: NO

Hay relaciones de pareja “abiertas” o “sin compromiso”, que son relaciones informales, ocasionales o eventuales, entre dos personas adultas que consienten pasar buenos momentos juntos y nada más que eso.

Pero hay relaciones dónde existe un compromiso afectivo de ambas partes y dónde la pareja tiene proyectos a futuro, son las relaciones formales, los noviazgos, las parejas de convivencia o los matrimonios.

En el primer caso, ambas personas acuerdan mutuamente, y de manera sincera, que no existe ningún compromiso entre ellos y que cada uno es dueño de hacer con su vida lo que desea. En el segundo caso, existe un compromiso afectivo y se espera que los dos integrantes de la pareja se respeten mutuamente y sean honestos con respecto a sus sentimientos y sus acciones.

Una pareja formal que tiene problemas de infidelidad, no logrará formar un matrimonio que llegue a buen puerto. No se puede constituir una pareja formal, ni tomar un compromiso como serio, cuando no hay sinceridad y no hay respeto en la pareja.

Además, en el caso de Pedro y Pablo, está también el hecho agravante de que Pedro usa a sus amigos para que encubran sus aventuras con otras mujeres, aún a expensas de la reputación de estos amigos. Esto deja en claro que Pedro es un ser sumamente egoísta y deshonesto. No sólo no le importa engañar a su novia oficial, sino que tampoco le importa involucrar a sus amigos como cómplices de sus malas acciones, lo cuál termina afectando la reputación de estos.

Socialmente, la infidelidad masculina siempre fue más aceptada que la infidelidad femenina. En las mujeres, el peso de una mala reputación suele tener consecuencias más permanentes y visibles, además de perdurar de por vida. Una amiga que le pide a otra que la encubra en un acto de engaño, más que amiga es una auténtica enemiga.

Supongamos que Laura decide engañar a su novio y le pide a Marta que la acompañe. Si el engaño sale a la luz, Laura podrá perder a su novio o no, pero la reputación de Marta quedará manchada gratuitamente por los propios prejuicios de la sociedad…. En general, el pensamiento suele ser “quién querrá salir con Marta que anda de parranda con su amiga que engaña al novio, ambas son un par de mujerzuelas”

En este caso, aunque el dicho “Dime con quién andas y te diré cómo eres” no debería aplicarse, ya que Marta no es ninguna “mujerzuela”, igual es válido porque Marta se ha ganado ese rótulo al encubrir la infidelidad de Laura.

A la hora de elegir nuestras amistades es importante que compartan nuestros mismos valores. Amigos son los que nos llevan por el buen camino, enemigos son los que sólo usan a los demás, sin importar qué tan mal parados queden sus amigos o si se “divierten” tanto como ellos o no.

Un buen amigo se rodeará de buena gente, tendrá buenos valores, cuidará de sus amigos (en lugar de meterlos en problemas) y estará allí cuando los demás lo necesiten. Un enemigo es aquél que hará exactamente lo contrario.

Elige buenos amigos, elige el buen camino y serás feliz.

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