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Como primera medida, vamos a definir muy brevemente, qué entendemos por Poder Personal. En general, se acepta que el poder personal es aquella fuerza o energía propia de cada ser humano, que nos permite ser dueños de nuestra propia vida. Ejercemos nuestro poder personal de manera inconsciente y consciente. Lo ejercemos cuando hacemos elecciones y tomamos decisiones, por ejemplo, cuando vamos al supermercado y elegimos comprar un producto, en lugar de otro, o bien cuando ponemos límites (a nosotros mismos o a los demás), por ejemplo, cuando decidimos seguir una dieta o ir al gimnasio, o cuando permitimos o no permitimos a los demás que compartan algunos aspectos de nuestras vidas.

Todas estas elecciones y decisiones, conscientes o no conscientes, van construyendo nuestra vida diaria.  A veces, decidimos o permitimos (ya sea consciente o inconscientemente) dejar que otras personas hagan estas elecciones o tomen estas decisiones por nosotros. En estos casos, decimos que les estamos cediendo nuestro poder personal.

Ceder el poder personal no tiene que ser ni malo ni bueno, necesariamente. Por ejemplo, podemos preferir NO tomar determinada decisión (como despedir a un empleado) y preferir que otra persona tome esa decisión, en lugar de hacerlo nosotros. Pero en otros casos, elegimos de manera inconsciente, o -mejor dicho- permitimos de manera inconsciente, que otras personas nos “vendan buzones”.

Si bien cada uno elige en qué quiere creer (una idea política, un culto religioso, una campaña publicitaria, una determinada línea de pensamiento, etc.) y, principalmente cuando esta elección es inconsciente, tendemos a ceder nuestro poder personal en lugar de ejercerlo. Si contáramos con más información sobre eso que vamos a creer, ¿creeríamos en ello de todos modos?

Por ejemplo, si vemos una campaña publicitaria sobre un automóvil nuevo y esta publicidad es excelente, ¿vamos corriendo a comprar ese automóvil?  ¿O buscamos información de diferentes fuentes para averiguar si realmente nos conviene comprar ese automóvil?

Recabar información amplía y mejora nuestro poder personal. Nos permite tomar decisiones informadas, nos permite hacer mejores elecciones, en general, en todos los aspectos de nuestra vida.  Por ejemplo, si vamos a cambiar de empleo, ¿analizamos todas las condiciones del empleo nuevo?  Y si decidiéramos terminar una relación de pareja, ¿sabemos cómo cambiará nuestra vida y cómo debemos adaptarnos a la nueva situación? Y así, sucesivamente.

Las decisiones importantes y cada una de las elecciones que hacemos en nuestras vidas, siempre van a tener una consecuencia (a veces positiva, a veces negativa y otras veces, neutra) que no sólo impactará nuestra propia vida, sino la de quienes nos rodean.

Lo mismo pasa cuando elegimos creer en determinadas cosas. ¿Usamos el pensamiento mágico de los niños o usamos un pensamiento más adulto? ¿Creemos, sinceramente, que si pensamos en positivo, se solucionarán todos nuestros problemas y si pensamos en negativo, atraeremos más problemas aún?  Esto es un ejemplo de pensamiento mágico, propio de los niños. Las personas adultas, cuando han madurado psicológicamente, dejan de lado el pensamiento mágico, a menos que lo usen para hacer algo creativo o disfrutar de algo placentero. Pero, en general, un adulto maduro, tiende a ser “aburrido” porque piensa con la razón y comprende sus emociones, las acepta y las siente, pero no permite que sus decisiones pasen por el lado emocional. El adulto psicológicamente maduro toma decisiones racionales, mientras que los niños y los adultos inmaduros toman decisiones emocionales.

Así, a la hora de tomar decisiones y hacer elecciones -desde las más simples, hasta las más complejas- un adulto psicológicamente maduro y emocionalmente equilibrado, se informará correctamente primero para poder, después, tomar la decisión más conveniente. Los niños y los adultos inmaduros, por otro lado, hacen exactamente lo opuesto, no se informan y toman decisiones basadas en sus emociones. Por ejemplo, un niño no comparará precios de juguetes en distintas jugueterías, simplemente querrá comprar un juguete que le gustó mucho y que vio en una publicidad por televisión o en una vidriera. Un adulto inmaduro actuará de la misma manera, elegirá un empleo, una casa, un auto, una pareja, una religión, un partido político, etc. basándose en sus emociones, compilando muy poca información, investigando y comparando muy poco acerca de las distintas opciones o los pro y los contra de cada opción, hará lo que le “gusta” y lo que le resulte “más fácil”.

Y aquellos vendedores de ilusiones que se enriquecen con mucha facilidad y muy pocos escrúpulos, saldrán a vender sus espejitos de colores a aquellas personas que no ejerzan su poder personal cabalmente, sino de una manera sumamente débil. Estos hábiles vendedores natos, conocen exhaustivamente el mercado dónde van a vender sus ilusiones mágicas. Es un mercado de consumidores que normalmente, no se informan correctamente, no verifican si ese producto o esa idea que les van a vender es coherente, real, factible, está científicamente probado, etc.  Son consumidores que simplemente van y compran cualquier cosa atractiva, y sobre todo, fácil.

Tomarse el trabajo de verificar una fuente de información, o buscar más información y comparar las distintas opciones, implica un esfuerzo mental y una dedicación (horas, días, minutos) que el consumidor facilista e inmaduro no desea realizar. Al no tomarse el trabajo de informarse bien, o simplemente, al no tomarse el trabajo de detenerse por un instante y pensar cuál es el verdadero mensaje de un producto determinado, le está cediendo su poder personal al vendedor.

Volvamos al ejemplo del automóvil. Si yo veo una publicidad que me dice que ése es “el mejor automóvil del mundo” y salgo corriendo a comprarlo, sin verificar ningún tipo de información antes, entonces le habré cedido mi poder personal al vendedor. Si verifico la información, de distintas fuentes, y comparo ese automóvil con muchos otros y compruebo, finalmente, que realmente es el mejor automóvil del mundo, entonces habré ejercido mi poder personal sin cedérselo a nadie.

Salir corriendo a comprar un automóvil, simplemente sobre la base de un publicidad, es hacer uso del pensamiento mágico y emocional  propio de los niños y los adultos inmaduros. Si me informo bien y confirmo o refuto una idea, es hacer uso del pensamiento racional y lógico, típico de un adulto maduro.

En la vida real, hay muchas personas que comienzan una relación de pareja, sabiendo muy poco sobre la otra persona. Después de un tiempo, se dan cuenta que la persona con la que formaron esa pareja no era como pensaban… (Ése es el tiempo imprescindible que un adulto maduro se hubiera tomado ANTES de comenzar una relación de pareja formal). Las personas inmaduras actúan impulsivamente, sobre la base de sus emociones. Las personas maduras, se toman su tiempo para analizar y evaluar las distintas opciones o posibilidades y luego toman una decisión. Vale decir, se informan y ejercen su poder personal, son dueños de sus propias vidas.

Esto no quiere decir que un adulto maduro no tenga emociones o no tenga en cuenta sus emociones. Los adultos psicológicamente maduros y emocionalmente equilibrados, saben que todas las personas tenemos emociones naturales y que éstas pueden surgir espontáneamente, en cualquier momento y lugar; pero también saben detectarlas y dejarlas fluir, y no permitir que influyan negativamente sobre sus decisiones.

Tomar decisiones no es una tarea fácil, pero tomar decisiones “en caliente” (sobre la base de nuestras emociones) no es propio de un adulto maduro, ni es la solución a los problemas. Por lo general, las decisiones emocionales suelen empeorar un problema.

Algunas veces, tomar un decisión o hacer una elección de vida, requiere valor, esfuerzo y, en algunos casos, es posible que no sea algo placentero, pero quizás sea muy necesario. Cuando esto sucede, las personas inmaduras prefieren usar el pensamiento mágico y con frecuencia, suelen decir cosas como: “Ya se resolverá solo”  “El tiempo dirá” “El universo arreglará esto” “Pensaré en positivo y todo se arreglará” y otras expresiones típicas y muy comunes, según las ideas y creencias de cada persona.

Ese tipo de pensamiento, no requiere ningún esfuerzo o trabajo. Se deja librada al azar la resolución de un problema, una elección o una decisión. Si bien es cierto que algunos casos es conveniente esperar determinado tiempo para tomar una decisión, también es cierto que tarde o temprano, nos veremos enfrentados con el dilema de tomar una decisión.

Podemos tomar una decisión o no. Cuando no tomamos una decisión, cuando lo elegimos, volvemos al ejemplo del principio: estamos dejando que otros tomen esa decisión por nosotros. Y como vimos antes, esto puede ser favorable o no. Lo importante es que seamos CONSCIENTES de cuándo estamos ejerciendo nuestro poder personal y cuándo se lo estamos cediendo a los demás; cuándo estamos tomando nuestras propias decisiones INFORMADAS y cuándo estamos tomando decisiones meramente emocionales.

Si queremos ser dueños de nuestra propia vida, no podemos pensar que vamos a lograrlo sin esfuerzo o trabajo de nuestra parte. Mágicamente, no nos lloverán del cielo las respuestas. Es necesario, entonces, que cuando tomemos decisiones o hagamos elecciones, seamos conscientes de ellas y nos informemos adecuadamente, a fin de evitar sorpresas en el futuro.

2 Respuestas en “La Información y el Poder Personal”

  1. C.A.S. says:

    Hola muy buenas.
    He formado una página contra el abuso sexual para todos. Acaba de
    iniciarse pero me gustaría que fuera un punto de apoyo para todas
    aquellas personas que tuvimos algún tipo de abuso sexual en nuestra infancia, así
    como punto de apoyo para aquellas personas que quieran conseguir información.
    Te dejo aquí el enlace y espero que no le moleste.
    Un saludo, C.A.S.

    http://cascontraelabusosexual.blogspot.com/

    También abrí un foro para una relación más directa:

    http://contraelabusosexual.forogratis.es/
    A través del foro se pueden formar grupos en cada ciudad para que puedan
    haber reuniones con personas que tuvieron el mismo problema y se puedan ayudar más directamente.
    Es nuevo, dénle una oportunidad.
    Únete. Cuantos más, mejor.

    Enhorabuena por la página. Me ha gustado mucho.