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Tácticas y Estrategias

Entre las diversas tácticas y estrategias que emplean los abusadores emocionales, hay una que es más frecuente (quizás) que las demás. Se trata de la estrategia del Plan B.

Esta estrategia emplea dos tácticas, la primera es la táctica de agresión y la segunda la de la enfermedad.

En primer lugar, el abusador que no soporta que alguien haga algo que le irrite o fastidie, atacará naturalmente a esa persona. Por ejemplo, si Pedro no soporta ser el número uno en todo, y Ana se compra una casa o un automóvil nuevo, o hace un viaje al extranjero, Pedro se fastidiará mucho y atacará a Ana porque no puede soportar que alguien sea feliz, alcance un sueño, o logre algo en la vida mejor que lo que él tiene.

Así, Pedro le dirige a Ana una serie de insultos, golpes bajos (o golpes físicos) y ataques verbales y emocionales de todo tipo. Ésta es la etapa o táctica agresiva de Pedro.

Si Ana no le responde (como lo haría cualquier persona en su sano juicio), entonces Pedro recurre al dramatismo extremo, pasando a la segunda etapa: la enfermedad (inexistente).

Pedro enferma gravemente (le da un supuesto ataque cardíaco o intenta suicidarse, o cualquier otra enfermedad inventada que llame la atención de los demás) y toda la familia de Pedro correrá para atenderle. Llamarán a un médico, una ambulancia, se pondrán histéricos, reinará el caos familiar y no dudarán en culpar a Ana por la “enfermedad” de Pedro, a pesar de que Ana sólo se limita a hacer su vida sin molestar a nadie. Por el contrario, no sólo no molesta a nadie, sino que es la verdadera víctima ya que recibió los ataques de Pedro, injustificadamente.

Ahora bien, la estrategia general de Pedro o Plan B es, en realidad, la de poder insultar y agredir a una persona impunemente, por no ser capaz de lidiar con su propia frustración. Pedro no trabaja, no hace nada productivo con su vida, bebe alcohol, se automedica con medicamento psicotrópicos consiguiendo las recetas de manera ilegal, tiene el vicio del juego y vive de lo que gana su mujer, quién además, gasta sin límite ni control, por lo que Pedro y su familia siempre están endeudados y viven de una manera muy desordenada.

La falta de moral y de escrúpulos de Pedro, también lo llevan a usar y manipular a sus hijos para que ataquen a Ana de un modo más sutil. O bien les dirá lo que tienen que decir, o hablará en nombre de sus hijos para transmitir sus propias ideas. Por ejemplo: Pedro puede decir: Mi hija llora todo el día y no comprende por qué Ana es tan perversa que quiere destruir nuestra familia y no tiene compasión por nuestra situación, teniendo en cuenta que vivimos endeudados, etc…

Y aquí hay que destacar dos cosas: a) Los hijos de Pedro no tienen ni la menor idea de cuál es el problema y mucho menos tienen intención alguna de tomar partido por alguien o culpar a alguien por la falta de aptitud de sus padres de trabajar, vivir dentro de sus posibilidades económicas, hacer un tratamiento de salud mental, lidiar con las adicciones, etc. Los hijos de Pedro son totalmente ajenos a lo que Pedro quiere hacerle creer a los demás que los niños dicen o piensan.  Y b) Si pedro y su familia viven mal o endeudados no es por culpa de Ana, es por culpa de ellos mismos.

Como Pedro y su mujer no quieren asumir que ellos son los únicos artífices de los problemas que tienen, necesitan echarle la culpa a los demás, siempre. Cada vez que un amigo, un familiar o un vecino, hace algo positivo (comprarse una casa, un automóvil, estudiar, viajar, ganar un torneo deportivo, etc.), Pedro “detona” en un ataque de ira y frustración y pone en marcha su estrategia de ataque y enfermedad o estrategia del Plan B.

La táctica de inventar una enfermedad, durante la segunda etapa de la estrategia, es crucial: ¿Quién puede enfadarse o reprender a una persona que está enferma o sufriendo? y ¿Qué mejor justificativo para agredir a Ana impunemente, que un hombre como Pedro, que supuestamente está loco?

Pero Pedro no está 100% loco. Indudablemente, Pedro tiene problemas graves de salud mental, pero alega que no puede ver a un psiquiatra o psicólogo porque no tiene dinero. Pero sí tiene dinero para sus vicios: el juego, el alcohol, las drogas.

Los abusadores emocionales siempre culpan a los demás por sus problemas y siempre encuentran una justificación para no hacer un tratamiento de salud mental o de abuso de sustancias, alcoholismo, adicción al juego y otros problemas como una mala administración de los ingresos, problemas de pareja, etc.

El abusador vive ejecutando ciclos de abuso emocional, primero agrede, luego enferma gravemente, lo que le permite no ser condenado ni confrontado por sus agresiones o ataques, sino perdonado y justificado porque está “enfermo”.

En este caso, Pedro está enfermo mentalmente en un 50%. Pedro se considera enfermo, o poseído por el diablo, o culaquier otra excusa que tenga a mano o que puea inventar, a la hora de insultar y atacar a los demás, pero casualmente no está enfermo cuando tiene dinero suficiente para pasar horas en un casino, una mesa de póker, un bingo, o cuando su esposa consigue dinero suficiente para irse de vacaciones.

El factor agravante es, precisamente, la segunda táctica o etapa, la de la enfermedad. Porque esta etapa trae un mensaje muy evidente y claro:  Si me juzgan como una mala persona, me están condendando a no recuperarme jamás.  Si me juzgan como una persona enferma que no sabía lo que hacía cuando atacaba a Ana, no tendrán más remedio que comprenderme y tenerme paciencia y aguantar todos mis ataques futuros (porque no soy malo, estoy enfermo).

En general, suele ser difícil lidiar con personas 50% agresivas y 50% enfermas (con problemas de salud mental) que no tienen la menor intención de realizar ningún tipo de tratamiento que les ayude de verdad a solucionar sus problemas. En el caso de Pedro, si Ana (la única y verdadera víctima) responde confrontándolo, Ana será la mala del cuento, la que no desea comprender a Pedro y su familia, la egoísta, etc.  Si Ana ignora a Pedro, también será la mala del cuento (no quiere hacer las paces y perdonar a Pedro), no desea comprenderle, es egoísta, etc.

Cualquier persona mentalmente sana, lo primero que hace es poner una distancia prudente con Pedro y su familia. Lo segundo es evitar “engancharse”, ya sea confrontando a Pedro con la verdad o pretendiendo ser comprensible. Muchas veces, las personas que no logran poner límites y temen represalias debido a una confrontación abierta, prefieren hacer de cuenta que nada ha pasado y continúan teniendo una relación “neutra” o incluso “amistosa” con el abusador.

Lo más saludable es no volver a hablar con esa persona. Los abusadores encuentran víctimas y aliados en cualquier persona que no los ignore. Si uno los ignora, seguirán pensando que uno es egoísta, que no los comprende, que no los quiere perdonar, etc., pero con el tiempo se cansarán y buscarán otras personas que se sí “enganchen” en sus juegos y manipulaciones.

Adoptar una posición neutra o de amigo, no soluciona el problema ya que el vínculo continúa, de alguna manera. Y esto es, exactamente, lo que el abusador quiere: que el vínculo no se rompa o que la relación no se corte.

Si queremos romper con un ciclo de abuso emocional o con una relación abusiva, no podemos continuar fingiendo una relación neutra o de amistad casual. Es necesario terminar con esa relación, sin necesidad de recurrir a la confrontación, sino ignorando al abusador por completo.

10 Respuestas en “Tácticas y Estrategias”

  1. Azul says:

    Conocí este blog gracias a tu hija, que siempre me ha hablado de tus emprendimientos y tu trabajo. Y justamente me comento especialmente sobre este tema, imagino que conociendo una situacion que vivo desde hace muchos años.
    Mi madre fue, es y sera una abusadora emocional. Ademas de una maltratadora psicologica, una mitomana y bipolar sin tratamiento. Mis hermanos ya no le hablan a menos que sea ultra necesario. Yo, hace ya 4 meses que no vivo con ella. Cuando me fui, sin embargo, sabia que no terminaba alli. Pase años sufriendo, no puedo explicarlo, es una sensacion como que te van exprimiendo de a poco, te sacan la vida, la risa, todo, y solo te llenan el corazon de culpa. Todo eso desde que tengo memoria. Y hoy tengo 23 años.
    Mis hermanos se han apartado sin problemas, podria decir que no creo que sufran culpa, aunque no estoy segura del precio de su decision. Pero yo no puedo, no puedo abandonarla, no logro apartarme de ella. Por supuesto hago terapia y voy al psiquiatra porque es una situacion que me ha superado y continua superandome en todo sentido.
    La pregunta que quisiera dejar en el tintero con respecto a todo lo antesdicho es: cuando la persona que esta abusando emocionalmente de nosotros es alguien tan cercano como nuestra madre/padre/hermano es una solucion viable el hecho de alejarnos? de eliminar todo contacto?
    Saludos y felicitaciones por el blog.

    • AEEA says:

      Hola Azul,

      Gracias por escribir y perdón por la demora en contestar. Alejarse físicamente, a veces, atenúa un poco los problemas, pero no los hace desaparecer. Lo importante es comprender que el problema radica en ella y no en vos. Es ella quien se pierde de vivir una vida emocionalmente saludable. Hay distintos tipos de abusadores emocionales, algunos lo son porque es el modelo de conducta que han aprendido inconscientemente y nunca se lo han auto-cuestionado. Vale decir, hay muchos abusadores emocionales dando vueltas por ahí que ni siquiera saben que lo son, o mejor dicho, ni siquiera saben qué cosa es el abuso emocional o el maltrato psicológico y realmente no llegan a darse cuenta o a identificarlo cuando ocurre. Este tipo de abusadores tiene posibilidades de cambiar en la medida que toma conocimiento del problema. Pero no todos los abusadores emocionales, aunque terminen comprendiendo qué es el abuso emocional, tienen la capacidad de cambiar.

      Conozco el problema de cerca, ya que viví una situación muy similar con mis padres. Durante muchos años puse una distancia física y afectiva importante, pero eso no hizo que ellos cambiaran, de hecho, con el tiempo, me di cuenta que apenas si tenían la capacidad de alcanzar a vislumbrar un poco qué era lo que hacían. A veces, las personas no tienen la intención de lastimar o herir a otras personas. Simplemente, actúan por ignorancia, por desconocimiento, y realmente no saben lo que hacen (no se dan cuenta, del daño que causan a otros).

      Por mi propia experiencia y la de muchas personas que me han consultado a través de este sitio, te puedo decir que a medida que uno va madurando y comprendido que los abusadores emocionales, cuando son personas muy allegadas a nosotros -como nuestros padres- pueden llegar a comprender este tema un poquito, y quizás aún así no logren cambiar, de modo que lo mejor es hacer un corte interno para preservar nuestra propia salud mental, indepedientemente de que pongamos una distancia física o afectiva. Se puede mantener una relación (un poco limitada) sin engancharse en los problemas de estos abusadores y sin que nos afecte demasiado.

      Con frecuencia, ocurren dos cosas: por un lado, todos tenemos la necesidad básica de recibir amor y ser respetados por nuestros progenitores; y por otro, también tenemos una necesidad de admirar a los padres. Esto es natural y lógico, pero cuando crecemos nos damos cuenta que no siempre funciona así. Por eso, lo importante es ser ealista sin caer en algo terriblemente dramático o exgerado. Por ejemplo, podemos ver a nuestros padres tal como son, con sus virtudes y sus defectos, dejando de lado (en la medida de lo posible) los sentimientos, la parte emocional. Ver a las personas tal como son, en lugar de verlas como nos gustaría que fuesen (idealmente), nos permite poder continuar queriéndolas aun a pesar de sus defectos y de sus problemas psicológicos, por muy severos que sean.

      Hay algunas cosas muy importantes que conviene tener claro: las víctimas de abuso emocional NO tienen ninguna culpa, en absoluto, de que los abusadores sean así. Es un “problema” de ellos, no de las víctimas. Las víctimas de abuso emocional sufren las consecuencias de las conductas abusivas, pero no generan esas conductas. De modo que sentirse culpable no tiene cabida alguna. NO es culpa tuya (ni de nadie) que una persona sea abusadora emocional. Tampoco es tarea tuya cambiar al abusador. Quizás, en alguna circunstancia particular, puedas alguna vez ayudar a un abusador en una medida muy pequeña (por ejemplo, enseñándole sitios como éste o sugiriéndole que lea algùn artículo al respecto). La tarea de curar o tratar o recuperador a un abusador la ejerce un psicólogo o psiquiatra. En muy raras ocasiones, también puede ejercerla alguna persona en quién el abusador confíe mucho (por ejemplo, un cura confesor, un amigo, un gurú espiritual, un coach de autoyuda, etc…), pero por lo general, se trata de una persona que 1) esté capacitada para tratar a una persona que abusa emocionalmente de otras, y 2) no tenga un vínculo afectivo con el abusador.

      El tema de tener un vínculo afectivo o no, es importante porque las emociones “suelen nublar la razòn”, es decir, nos quitan objetividad.

      Con respecto a alejarse definitivamente de un abusador, hay dos respuestas y dependen de cada caso particular. Por ejemplo, la respuesta “Sí” es para aquellas vìctimas de abuso emocional que corren serios riesgos de sufrir también otro tipo de abusos (físico, como los golpes, o abuso sexual, por ejemplo) o también cuando la víctima de abuso emocional ha llegado a un límite en que no tolera más una situación y ha tenido pensamientos suicidas, por ejemplo. En esos casos, lo mejor, sin lugar a duda alguna, es cortar todo tipo de relaciòn con el abusador y alejarse lo más que se pueda de él o ella. La segunda respuesta es “no necesariamente hay que alejase”, si bien no es ideal ni deseable convivir con un abusador, se puede mantener una relación cordial y aprender a comprender el problema psicológico que tiene ese abusador, para no sentirnos una parte del problema, constantemente. De esto hablaba cuando decía que era importante ver a las personas en su real dimensión.

      Por ejemplo, si podés ver a tus padres tal como son: vale decir, personas con problemas psicológicos importantes, que quizás comprendan su problema con el tiempo y -a lo mejor – cambien, entonces la carga tan pesada que te agobia, se aliviará en buena medida. Porque, de nuevo, no es tu culpa que ellos sean así, ni tampoco es tu tarea cambiarlos. Ellos cambiarán si pueden comprender el problema del abuso emocional y si tienen capacidad para cambiar.

      La mayoría de los padres que son abusadores emocionales juran quen aman a sus hijos (y lo creen de corazòn) incluso cuando les causen mucho daño, y no logren comprender por qué o de qué manera.

      Mi consejo es el siguiente: armate de mucha paciencia, intentá comprender que el problema es de tu madre y no tuyo, vos no tenés la culpa en absoluto, quizás puedas ayudarla un poco, alguna vez (o no), pero eso no quita que puedas quererla y mantener una distancia psicológica a fin de preservar tu propia salud emocional. Vos hacé tu vida, no te enganches, empezá a ver las cosas desde afuera del problema, en lugar de verlas desde adentro (sé que es difícil cuando a uno lo viven metiendo dentro del problema, pero es importante empezar a levantar ciertas barreras pequeñas para autopreservarse).

      Te mando otro mensaje cortito a tu direcciòn de correo, así me podés escribir cuando quieras. Cariños!
      Mariana

  2. Laura says:

    Estuve con una persona así. Lo conocí, comenzó siendo mi amigo, y yo como suelo, o solía, ser muy abierta, le conté todo sobre mí. Todo esto luego le valió para usarlo y machacarme más sobre mis inseguridades. Al principio todo fue muy bonito, él me prometió muchas cosas, pero previamente me aclaró que como su anterior pareja había muerto y había sufrido una depresión, no sabía si iba a poder luchar por mí. Bueno, lo intentamos, yo, sintiendo pena por él, quise de algún modo salvarlo de la supuesta tragedia que había sufrido.
    Estaba encandilada, dejé todo por él; familia, amigos, hasta me mudé de país por él. Pero lejos de sus promesas él no hizo nada. Todo lo contrario, me dejó sola la mayor parte del tiempo. Yo como soy independiente, conseguí trabajo de mi profesión, e hice una vida. Pero todos los logros que yo tenía a él le parecían pocos, siempre me criticaba todo. Luego cuando convivíamos, no perdía el tiempo en decirme cosas ‘en broma’, claro: ‘eres tonta’, ‘no entiendes nada’ , ‘no me das un día de tranquilidad’, ves lo que has logrado, ya me he enfadado’, ‘aún no te presento a mis padre porque eres muy bruta’, ‘no sabes hablar’, ‘qué fea estás hoy’ ,’tú eres guapa de a momentos, tu amiga sí que es guapa’, ‘a mi me duele más que a tí’ o ‘yo lo paso peor’, ‘gorda’,’si no es por mí te vas a quedar sola, soltera, gorda y llena de gatos’, ‘tu carrera no sirve’ , ‘el sexo sería mejor si bajaras de peso’, etc.
    Las frases eran molestas, y yo estaba en una encrucijada. Si le decía algo, se enfadaba y no me hablaba por días hasta que yo le pedía perdón por algo que no había hecho. Si, en cambio, no le decía nada, bufff seguía cada vez más fuerte. Recuerdo un día que yo me había vestido con ropa nueva y maquillado, él me miraba mientras lo hacía, cuando yo estaba lista, se paró frente a mí y me dijo, ‘ ayyy esa ropa te marca mucho la barriga’ ; luego se rió como disfrutando del momento, a mi se cayeron las lágrimas, sin poder decir nada, claro, se enfadó, y estuvo un día sin hablarme, porque yo era muy sensible con poco sentido del humor. Siempre me hacía bromas sobre mi aspecto físico, porque era lo que más insegura me hacía sentir; ya luego cuando lo dejé, me dí cuenta que yo me cría fea y gorda porque él me lo había hecho ver así, pero la realidad es bien distinta.
    Luego no eran solo las frases irientes. Su comportamiento hacía mí, era enfermo. Estuvo dos días sin hablarme y amenazandome con hacer las maletas e irse por haber perdido la tapa de un pendrive, me hacía poner un zapato al lado del otro, me prohibía comprarme cosas con MI dinero, porque él no trabajaba y casi que yo lo mantenía. No me dejó tener una mascota, ni siquiera comprarme un helado que quería probar. Yo me compraba ropa a escondidas, y hacía cosas a escondidas. Un día me dió el ultimatum que se iba, porque mi casa era un desastre y no me había depilado bien las piernas. No se fue, nunca se iba, solo amenazaba. Ese mismo día, y sin hablarme se sentó en la mesa a almorzar y comió tranquilamente, sin inmutarse, mientras yo estaba sentada a su lado, sin poder probar bocado, se me caían las lágrimas solas; no dejó de comer en ningún momento.
    Para el aniversario, se las ingenió para dejarme plantada y encima ofenderse porque yo le reclamé, diciendome que no era para tanto que fuera dramática. Como vivíamos en ciudades diferentes, siempre me decía que venía un día pero luego no venía, yo le pedía que viniese, y él cuanto más yo le pedía, más se hacía de rogar, yo llegué a pensar que se sentía bien torturándome.
    Perdí todo de mí, dejé de ser yo, vivía cansada, agotada, era como si me quitara la energía, y claro me la pasé llorando la mayoría del tiempo. Claro, habían buenos momentos y me hacía regalos a veces, pero claro, luego de haberme hecho una buena.
    Todo se empezó a romper cuando volví a mi país de vacaciones, sola. Y en la distancia, empecé a notar que las cosas no eran normales. Lo conté a mi familia, amigos, y ahi fui cuando me di cuenta de que lo que me pasaba no estaba bien.
    Pasé un tiempo de miedo, terror, tuve que ir al psicólogo para comprender, por qué alguien me haría algo así, o si tal vez era yo la que exageraba las cosas. Yo a pesar de todo, seguía justificándolo, sentía pena. No podía enfrentarlo ni siquiera por chat o por teléfono, parece ridículo, pero no podía encender el ordenador por el miedo.
    Hasta que un día agarré mis maletas y volví sola de mis vacaciones. Enfrenté la situación, el estar sola sin él. Hablé con él por teléfono, le dije todo lo que pensaba. Y sí, por fin me liberé.
    Bueno, al principio, me prometió, que iba a cambiar, que él no se daba cuenta, que hacía ciertas cosas por lo que había vivido en su casa, me prometió viajes, matrimonio, compromiso, etc. Hasta me dijo que había comenzado el psicólogo y el psiquiatra. Pero claro, se le veía el mensaje oculto detrás de su conversación inocente: hacía terapia, pero no por sus problemas si no para sobrellevar la crisis de ansiedad de mi abandono. O sea, que llamaba para hacerme sentir culpable. Lo escuché y lo escuché para ver a dónde quería llegar, hasta que un día le dije que no me hiciera responsable de sus problemas. No volvió a molestar nunca más, desapareció.
    Leí mucho sobre estas cosas, la verdad no sé qué tipo de persona es; manipulador, perverso, con trastorno de la personalidad o qué; pero lo que tengo claro es que no se puede salvar a nadie y sobre todo, que eso no es amor.

    • AEEA says:

      Laura,

      Lo mejor que te ha pasado fue darte cuenta que eso no era normal y que mereces algo mucho mejor. No todas las personas se animan a confiar en sus amigos y en su familia y deciden hacer terapia. Excelente por ti, has tomado la mejor decisión!

  3. Tania says:

    Hola, Felicidades, este es muy buen blog, exelentes articulos, :( , al leerlos me puse a pesar en que conozco a una persona que sufre un transorono de personalida,d. . . y me dio mucha el tristeza el ver en mi mente y en mis pensamientos, como sus palabras coiniden con sus acciones, y solo m queda una duda ante esto, ¿puede una persona con un transtorno de personalidad convertirse en una persona normal?¿Puede cambiar y ser feliz?¿Aceptarse como es? ¿La vida les regala la oportunidad de cambiar?
    Espero sus respuestas, Gracias.

    • AEEA says:

      Hola Tania,

      A veces sí, a veces pueden cambiar, y otras veces no. Eso depende de muchos factores diferentes, algunas personas no tienen la capacidad de cambiar y otras sí, y algunas no desean cambiar o le temen al cambio. Un terapeuta especializado (psicólogo o psiquiatra) debe evaluar a la persona y ver si con un tratamiento esa persona puede cambiar.

  4. fatima says:

    Me siento identificada con ésto que escribiste !
    Excelente ! Hay muchos abusadores emocionales. Gracias por ayudarme con exacta descripción del comportamiento.
    Estuve atrapada en una maraña bien armada por una persona. Y es así. He ignorado a esa persona, he puesto distancia….por tanto daño que me hizo, y me puede hacer.
    Gracias, muchas gracias por tu post, me ayuda mucho.

    • AEEA says:

      Hola Fátima, me alegro que los posts ayuden a aclarar algunas cosas como la manipulación de ciertas personas nefastas que conviene tener lejos. Saludos!

  5. anita says:

    error en el mensaje anterior. Quise decir lo siguiente:Nuestro vínculo está totalmente roto y no hay nada que lo pueda recomponer en un futuro próximo (quizás en una o dos décadas pueda ser, pero no en los próximos años)

  6. anita says:

    Esta vez estreno yo los comentarios. Tu artículo parece escrito ex-profeso para mí. ¡Hasta lleva mi nombre!. Creo que tienes toda la razón en lo que dices. La única posible salida para evitar que un/a abusador/a te destroce la vida es “pasar de él”. Es decir, no tener el menor trato con él/ella.

    Lo malo es que suele ser difícil, ya que buscan todo tipo de estratagemas para lograr tener algo que les vincule contigo y que no puedas romper ese lazo del todo. Mi hermana está empleando todo tipo de estrategias para no resolver la herencia de mi madre y así tener un vínculo a través del cual me envia mensajes injuriosos y habla mal de mí a mi familia. De momento no ha llegado a la etapa de la enfermedad, pero no me cabe duda de que cuando todo lo demás falle, acudirá a esa etapa. Me ha servido de mucho este artículo tuyo, porque ahora voy a estar prevenida de lo que puede llegar. Sea lo que sea no bajaré la guardia. Nuestro vínculo está totalmente roto y no hay nada que no lo pueda recomponer en un futuro próximo (quizás en una o dos décadas pueda ser, pero no en los próximos años)