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El Peligroso No de la Culpa

Muchas veces, hay personas que se sienten culpables de lastimar a otras y, por ende, prefieren ocultar la verdad o disimularla. Son personas que, debido a sus propios fantasmas internos, o sus propias debilidades de carácter, o su necesidad imperiosa de satisfacer las necesidades de todo el mundo a fin de ser aceptados por los demás, suelen negar la realidad y mienten hasta en las cosas más simples… “No, está todo bien, no pasa nada”… “No, no hay ningún problema” o “No tengo ningún problema con eso”.

En realidad son personas que tienen problemas en expresar exactamente lo que piensan porque, en el fondo, la culpa les carcome la conciencia.

Pero, ¿qué culpa?

Las personas que necesitan dejar contento a todo el mundo, tienen una carencia afectiva importante. Sienten que deben satisfacer las expectativas y las necesidades (materiales, espirituales, etc.) de todos los demás, a fin de ser amados o aceptados. Inconscientemente, creen que si no logran satisfacer las exigencias o necesidades de otras personas, entonces son “malos”, “ineficientes”, “débiles” o “culpables de la infelicidad ajena o de los problemas que puedan tener los demás”.  Algo totalmente falso. Cada persona es responsable de su propia felicidad o infelicidad y de resolver sus propios problemas.

EL lado peligroso de estas personas que sienten culpa al no satisfacer las demandas ajenas, es su propia debilidad. En su temor por defraudar a un abusador exigente que demande que la persona culposa le solucione todos los problemas, esta persona culposa y salvadora tiende a decir, una y otra vez, “No te preocupes, está todo bien, no pasa nada, no hay problema con eso, olvídalo que ya está resuelto”.

En realidad, las personas culposas son excesivamente comprensivas con las necesidades de los demás y suelen ser conciliadoras y tranquilizadoras. Pero el verdadero problema radica en que se olvidan de su propia salud (mental y física) y olvidan que no se puede quedar bien con Dios y con el diablo.

Si bien tratamos de ser justos y equitativos, a veces no se puede dejar contento a todo el mundo. El hecho de tener que tomar una decisión que satisfaga a una persona o grupo de personas, pero que no satisfaga a otras, es un tema doloroso para la persona culposa, ya que se sentirá mal con cualquier decisión que tome.

Parte de crecer y madurar, implica aprender a tomar decisiones, aunque no podamos satisfacer las demandas de todas las personas, como quizás nos gustaría, y también implica aceptar la responsabilidad de poner límites a quienes piden y demandan de  manera egoísta e ilimitada.

La culpa produce bloqueos emocionales importantes y puede llevar al aislamiento de una persona. Su sentido de culpa también le puede generar vergüenza, ya que quizás pone al descubierto su imposibilidad de poner límites o de pensar en su propio bienestar. Asimismo, el sentimiento de culpa trae consecuencias físicas (presión en el pecho, dolor de estómago, de cabeza, de espalda), señales emocionales (nerviosismo, desasosiego, agresividad, irascibilidad) y señales mentales (pensamientos de autoacusaciones y autorreproches).

Y, como si este sentimiento de culpa fuera poco, el peligroso “No” que se genera como respuesta automática, en una persona culposa, tiene consecuencias calamitosas. Cuando una persona culposa está mediando un asunto delicado y responde  desde la culpa con un “No…”: “No te preocupes, no tengo problema con eso, o no hay ningún problema con eso”, cuando en realidad sí tiene problemas con determinado tema, entonces hay que preocuparse y mucho, porque no se puede saber con certeza qué le dice esa persona culposa a los demás (seguramente les dirá cosas tranquilizadoras, como nos dice a nosotros, pero no siempre realistas) y finalmente, así es cómo surgen los conflictos severos.

Si alguien le dice “No tengo ningún problema con este tema” y ese tema es una cuestión delicada que podrían afectar la susceptibilidad de otras personas, por favor, trate de documentar las respuestas de la persona culposa para que quede una constancia de lo que piensa la persona culposa al respecto.

Como la propia naturaleza de la culpa surge de un sentido de lo que es correcto y lo que es incorrecto, profundamente arraigado en el inconsciente de las personas, no es de sorprender que las personas culposas sientan la imperiosa necesidad de justificar sus comentarios u opiniones. Por lo general, son personas que evitan tomar decisiones, como dijimos antes, quisieran poder satisfacer a todo el mundo por igual. Algo que, en la mayoría de los casos, no es posible.

Por último, las personas culposas tienden a disfrazar la culpa bajo un manto de responsabilidad excesiva. Creen que deben resolver los problemas de todos los que así se lo exigen y al mismo tiempo, suelen evadir toda responsabilidad propia por las opiniones o comentarios que han hecho o por el mero hecho de no tomar decisiones. Al fin de cuentas, ellos sólo tratan de ayudar o de salvar a los demás, ¿quién podría reprocharles nada?

Las personas culposas sufren. Sufren en silencio, sufren por no poder hacer felices a todo el mundo, sufren porque sienten que fracasan si no satisfacen las necesidades de los abusadores emocionales, sufren por su propia debilidad de carácter y su falta de capacidad para tomar decisiones, sufren porque mienten u ocultan la verdad o por muchas otras razones y, en general, sufren en silencio.

Pero también, no suelen aceptar la verdad, suelen generar grandes conflictos, no logran poner límites a aquellas personas que les exigen, constantemente y no aceptan las consecuencias de sus propias acciones.

Cuando el sentimiento de culpa sirve para reflexionar y aprender algo importante sobre nosotros mismos, bienvenida sea. Cuando nos bloquea, nos aísla y no nos permite tomar decisiones, poner límites o aceptar la responsabilidad de nuestras acciones, entonces es un factor altamente negativo y la persona requiere de ayuda profesional.

Cabe destacar que somos cada uno de nosotros los que nos condenamos y quienes nos podemos liberar de nuestro sentimiento de culpa, a la vez que asumimos responsabilidades saludables.

18 Respuestas en “El Peligroso No de la Culpa”

  1. Dolores says:

    En menos de seis meses mis hermanoso, y yo perdimos a nuestros padres, además dos hermanos trabajabamos en la misma empresa. Sin embargo, mi hermano el mayor es minusválido (físico) y tiene también una peququeña minusvalia psíquica, estaba muy sobreprotegido por mis padres, eso no le impidió casarse con el apoyo de mis padres, y tener hijos. La muerte de nuestros padres, por una lenta enfermedad que se cebó con los dos, inició un fuerte conflicto entre nosotros, antes estábamos relativamente unidos, pues yo siempre le cuidaba junto con mis padres, pero desde la enfermedad que se los llevó, sobre todo, él me acusaba de no cuidar bien de ellos y de no rendir en la empresa a la misma vez, al final de prácticamente todos los males familiares, y de la empresa. La herencia fue la gota que colmó el vaso, y el control por la empresa el estallido de su violencia tanto verbal, como incluso física hacia mí. A todo esto yo estaba embarazada de mi primera hija, (en la muerte de mis padres),y luego de mi segunda hija, este último embarazo parece que le sentó especialmente mal.
    No relato las humillaciones y abusos personales, profesionales, económicas, y de todo tipo que he recibido de él, porque son incontables, ammparándose siempre en que es un pobre limitado (minusválido), (justo lo que decían mis padres del él), y yo tengo la “suerte” de no serlo, sin embargo ante los demás niega o minimiza su minusvalía. Cuando nació mi segunda hija decidí cortar con él definitivamente, ya no podía más, corté todo tipo de relación con él, partimos gracias a mí, rápidamente la herencia, y salí de la empresa renunciando prácticamente a mis derechos, que, de todas formas, no eran muchos, pues el tenía más que yo en la misma. Siempre salió favorecido, tanto por el testamento de mis padres, como en la empresa, como por el hecho de que no le quise discutír, lo que lo que se quedaba de más, (incluídos mis propios objetos personales).
    Han pasado casi cinco años por lo que he podido comprobar no cambia de actitud hacia mi, e incluso va a peor, por ello evito ir a las celebraciones o reuninoes familiares para que no me haga más daño, (para mí se acabaron con mi familia extensa, las bodas, bautizos, comuniones o la Navidad), mi marido tampoco quiere ir a ninguna celebración pues dice que el resto de mi familia, incluido mi otro hermano no me apoyó. Pero mis hijas ya son un poco más mayores y me preguntan, quieren saber de sus primos y ver a los que conocen que son los de este último hermano, pues a los del primero ni saben de su existencia. Realmente no se muy bien qué hacer, pues tengo una cosa clara, no quiero volver a sufrir su trato humillante hacia mí, ni que mis hijas caigan en algo parecido.

    • AEEA says:

      Hola Dolores,

      La muerte de los padres (y de cualquier familiar o persona cercana, afectivamente) genera mucha ira. Hay personas que no pueden manejar o controlar su ira adecuadamente y la vuelcan en los demás. Algunas personas cambian con el tiempo, a medida que su dolor, su frustración y su ira se atenúan, mientras que otras no. Cuando una persona con problemas psicológicos como los que usted describe de su hermano, no cambia, lo mejor es apartarse.

      Usted tiene una familia que cuidar, no puede pedirles que soporten un trato humillante de parte de una persona que no puede controlarse.

      Además, usted no tiene la culpa de la pérdida de sus padres, como tampoco tiene la culpa de todos los problemas psicológicos que tenga su hermano ni de cómo él decida actuar en la vida.

      Usted sólo puede preservar la salud emocional de su familia y velar por su bienestar. Sé que es muy doloroso (personalmente, me ha pasado algo similar), pero lamentablemente, con todo el dolor del alma, es importante poner distancia con quienes nos maltratan gratuita e inmerecidamente.

      Le deseo lo mejor y cuide bien de su familia.

  2. Mati says:

    Hola, no imaginas lo mucho que me ha servido este sitio, mi esposo viene de una familia disfuncional, ahora lo sabemos, mis suegros lo han dejado de lado porque les ha tratado de hacer ver que su hermano mayor (mi cuñado) abusa emocionalmente de ellos, los usa haciendolos sentir culpable de todos los fracasos que ha tenido en la vida, se victimiza, realmente es complicado. Mis suegros creen que si no apoyan en todo a mi cuñado son malos padres y asi el continua abusando, incluso mi cuñado les tiene prohibido a mis suegros que hablen de él y sus cosas con nosotros, lo peor de esto es que mis suegros estan convencidos de que yo alejo a mi esposo y lo manipulo para que el no respalde a mi cuñado en todos lo errores que comete, y como no los respalda yo soy la villana, a mi cuñado le molesta que mi marido les haga sentir a mis suegros que le tienen que poner limite, mi cuñado los usa y abusa de ellos, mis suegros ya perdieron parte de su patrimonio por el, pero él siempre los convence de que es victima de otros, el nunca es responsable de nada. Ahora tenemos una hijita y creo que necesita tener cercania con ambas familia, pero me asusta la dinamica enfermiza que se da en la familia de mi marido, nada es claro y transparente, secretos y mentiras, necesito un consejo…

  3. MymS says:

    Hola!; no sabes cmo me ha servido tu artículo, para desembarañar algunas ideas sin sustento q traía en mi mente. Mi esposo de quien acabo de separarme recientemente, llevó una actitud de “servilismo” por así decirlo hacia diferentes personas, aun por encima de sus intereses, privacidad, objetivos y responsabilidades así como en contra de nuestra familia (tenemos 4 peqes ); al llegar a un punto de inconcepción para mí despues de 11 largos años juntos; tome la descición de la separación como opción viable a q diera rienda suelta a la atención de sus “necesidades” sin tener que lidear con vida conyugal. Solo el tiempo me dirá si fue lo mejor para nosotros. Me atrevo a escribirte por que en este punto no se cual sea la forma de conducirlo y conducirme al respecto, ya q en un principio opto por buscar ayuda profesional, pero cambio de parecer. Tendría que explicarte con mas detalle siento yo, para poder concretar en firme el tema…..Gracias por tu tiempo y sobre todo por comartir tus conocimientos sobre el tema.

    • AEEA says:

      Hola MymS,

      Si aún no decides si quieres hacer terapia o no, puedes esperar un tiempo y leer todo lo que puedas sobre el tema, hay mucho material interesante en Internet, en diferentes sitios, además de éste, que te ayudarán a comprender un poco más tu situación y quizás, no necesites hacer terapia. A veces, las personas que no tienen mayores problemas en discernir cómo se sienten o cómo deben lidiar con una situación determinada, van a terapia, de todos modos, pero simplemente para poder charlar con otra persona sobre un tema determinado.

      También puedes pedir opinión a otras personas que conozcas, aunque no sean terapeutas profesionales, y tomar lo que te dicen de una manera objetiva, vale decir, comprendiendo que nadie es dueño de la verdad absoluta y que las personas tenemos diferentes puntos de vista diferente. Esto te permitirá incorporar más información y ampliará tu visión al respecto.

      Cariños,

      Mariana

  4. emili says:

    pz yo tambien fui victima de abuso psicologico por no aceptarme como era por pensar qe qeria ser perfecta pero muchas grasias me han ayudado a ser feliz en vdd.muchas grasias

  5. ana says:

    Hola de nuevo:

    Hace meses puse varios comentarios sobre la relación con mi hermana a raiz de la enfermedad (y finalmente muerte) de mi madre. Desde que murió he visitado menos tu blog. Hoy me he levantado melancólica (por decirlo de un modo poético, suena mejor que deprimida, ¿verdad?) y me he acordado de tu blog, y de que sueles insertar un artículo mensual. Sigue haciéndolo por favor. Tus artículos son como una boya que flota en la inmensidad del mar, cuya vista nos guía a encontrar tierra firme nuevamente.

    Mi madre murió el 20 de marzo. Mi hermana no me avisó en sus últimas horas para poder estar con ella cuando murió. Me destrozó la despedida de su cuerpo en la ceremonia de la incineración, y finalmente decidí no acudir al funeral de mi propia madre para impedir que mi hermana me hiciese mas daño. La última regla la tuve el día de la incineración de mi madre, y según parece este asunto traumático ha provocado una menopausia radical fulminante.

    Ahora viene el reparto de bienes. He cogido una abogada para evitar tener que estar con mi hermana. Tenemos que vender para repartirnos el dinero. Vender aquello que mis padres atesoraron y nos quisieron transmitir. Así las cosas, tengo tal cúmulo y sensación de pérdida, tal mezcla de sentimientos dolorosos hacia mi hermana que no logro distinguirlos. El tiempo no me ayuda a superar la muerte de mi madre, sino que cada día me siento mas deprimida y con menos fuerzas y ganas para abordar ninguna de las muchas actividades que debo realizar.

    Disculpa el chaparrón, pero necesita dejar esto por escrito.

    • AEEA says:

      Querida Ana,

      Ante todo, recibe mis más sinceras condolencias por la pérdida de tu madre. Comprendo cómo te sientes y la situación por la que estás atravesando, ya que yo perdí a mi padre pocos meses atrás. Los sentimientos y las emociones que surgen luego de la pérdida de un ser querido tan cercano, suelen ser variados y confusos. Por lo general, sentimos mucho dolor, tristeza, soledad, devastación, injusticia, ira, entre otras emociones fuertes. También es normal y bastante común, que somaticemos el dolor de la pérdida con algunos trastornos de salud.

      Con respecto al proceso jurídico de una sucesión, si bien las reglas y las leyes varían de un país a otro, estos suelen ser lentos, arduos y tediosos, y uno tiende a sentirse un poco desamparado. Los psicólogos y los abogados suelen decir que lo mejor es que una sucesión sea breve y no se extienda en el tiempo. Cuanto antes termine, más rápido podremos elaborar nuestro duelo y salir adelante. Cuando, por el contrario, una sucesión tarda mucho tiempo en resolverse, las heridas emocionales quedan abiertas y el desgaste es mayor.

      Ante un cambio drástico y radical como el fallecimiento de un familiar cercano, suelen aparecer o develarse facetas de la personalidad de algunas personas que nosotros no conocíamos ni sospechábamos. Así, hay quienes actúan como verdaderos depredadores y no tienen en cuenta los sentimientos ajenos. Hay que estar preparado para lidiar con este tipo de situaciones y recordar que no van a durar toda la vida, sino que sólo son temporales.

      La manera en que cada ser humano enfrenta y acepta (o no acepta) la muerte, es muy distinta de una persona a otra. Así como algunas personas pueden sentir que la muerte es una bendición (aquellos que sufren mucho o padecen enfermedades terminales prolongadas), otras personas pueden rechazar rotundamente la idea de que, alguna vez, todos vamos a llegar a la misma meta final.

      La muerte no es sino un punto de destino, como también el nacimiento es un punto de partida. Son los extremos de la vida misma. La vida es lo que queda entre estos dos puntos. Quienes nos dejan, sólo se han adelantado allí dónde vamos todos. Aunque suene un poco trágico, en realidad la vida es así para todo el mundo. Quienes tenemos un lado espiritual o religioso, podemos hallar consuelo en nuestras oraciones, sabiendo que quienes se nos han adelantado, velarán por nosotros como nuestros ángeles personales.

      Intenta mantener la calma, aún en medio del inmenso dolor. Uno de los legados más preciados que nos dejan quienes parten de nuestra vida, es el aprendizaje que viene después de su fallecimiento. Presta atención a cada uno de tus sentimientos y date lugar y tiempo para honrar tus sentimientos, respétalos. Todos somos humanos y vulnerables. A veces, del dolor surgen nuevas fuerzas, aun cuando uno cree que caerá en una terrible depresión, puede hallar la paz que necesita para analizar los acontencimientos, la manera de actuar de las personas, los sentimientos propios y los ajenos y para, por supuesto, elaborar nuestro duelo.

      Te deseo mucha fuerza, de todo corazón, para este difícil momento que te toca atravesar. Muchos cariños y un abrazo muy fuerte.
      Mariana

  6. Natalia says:

    Gracias por el articulo, me ayudo a entender mucho mas que es lo que pasa conmigo, tambien soy victima de abuso psicologico y no crei que podia encontrar tantas respuestas a mis conflictos GRACIAS.

  7. Alej@ndro says:

    deseo saber si existen ejemplares del libro “abuso emocional” para regalo y con la firma de la autora …

    • AEEA says:

      Hola Alejandro,

      Los libros se imprimen en el exterior (por lo general en Suecia o Estados Unidos). La autora, que vive en Argentina, actualmente, suele pedir cierta cantidad de libros cada tres o cuatro meses, los que puede enviar con su firma. Te sugiero que hagas tu pedido a info@abusoemocional.com

      Gracias

  8. GF says:

    Que hermoso y provechoso este articulo. Esta parte donde dices “Como la propia naturaleza de la culpa surge de un sentido de lo que es correcto y lo que es incorrecto”, es tan cierto, como decir que hay ciertas costumbres y enseñanzas que a la larga nos convertiran en adultos que llevan la culpa a cuestas por cualquier acontecimiento. Y si ese tipo de culpas nos vuelve debiles y predispuestos a sumergirnos en depresion muchas veces. Cuando leo estos articulos me doy cuenta que hay tanto que aprender y reaprender para vivir plenamente. Hace poco aprendi a perdonarme por no ser perfecta y por haber cometido errores, casi basicos en el proceso de crecer y convertirme en adulto. Felicidades, me gusto mucho.

  9. Virginia says:

    Muy buenos todos los articulos en general, me ayudaron para entender algunas cosas sobre mi que me resultaban inexplicables (soy victima de abuso psicologico), sinceramente GRACIAS.