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Presionar no es amar

Presionar a una persona no es amarla. Es manipularla de un modo egoísta para satisfacer objetivos personales.

Muchas veces, cuando realmente amamos y respetamos a una persona, se nos presentan situaciones en las que debemos dejar ir a esa otra persona.

Al igual que un padre que realmente ama a sus hijos y cuando llega el momento, les permite volar del nido; una persona que verdaderamente ama a otra no recurre a la manipulación psicológica ni a la extorsión emocional o al chantaje afectivo para reterner a esa persona a su lado.

Las relaciones saludables se basan en el respeto mutuo, en la comprensión de que, en algunas instancias de la vida, las personas deben tomar decisiones independientes y transitar caminos diferentes.

Presionar a alguien para que satisfaga nuestros objetivos, metas o deseos personales es, básicamente, una falta de respeto por las metas, los deseos o los proyectos de vida de la otra persona.

A veces, los caminos coinciden y las personas que comparten los mismos valores y los mismos proyectos y estilos de vida. Entonces toman decisiones conjuntas y deciden, de común acuerdo, alternar sus prioridades. Pero lo hacen de un modo adulto y honesto, sin recurrir a manipulaciones psicológicas ni amenazas veladas, o el conocido uso de las lágrimas de cocodrilo.

Es egoísta y muy poco saludable intentar retener a alguien por la fuerza. Es por demás desconsiderado y anticompasivo extorsionar psicológicamente a otra persona para que ceda y satisfaga nuestras necesidades personales.

El chantaje emocional (“tengo dudas si realmente te amo” o “no sé cómo podré vivir sin ti”) como herramienta de manipulación, es propio de personas desconsideradas y egoístas que no logran aceptar que los demás pueden no estar dispuestos a satisfacer sus caprichos.

Quienes nos quieren bien, nos dejarán crecer y tomar nuestras propias decisiones, incluso cuando ello implique terminar con una relación o completar una etapa de la vida.

Si usted ama a alguien, déjelo ser y respételo. Si alguien le ama de verdad, hará lo mismo por usted.

Recuerde: Presionar no es amar, es chantaje emocional.

5 Respuestas en “Presionar no es amar”

  1. Certified Nursing Assistant says:

    Terrific work! This is the type of information that should be shared around the web. Shame on the search engines for not positioning this post higher!

  2. Ingrid says:

    Como cuesta salir de este cirrculo vicioso, yo con 24 años de edad ya experimente la manipulacion, el desorden el abuso las ofenzas el dolor y cada dia lucho para olvidar …

    • AEEA says:

      Hola Ingrid,

      Es verdad que cuesta mucho romper con el círculo del abuso emocional, pero se puede. Lleva tiempo superar el maltrato, pero lo bueno es que se puede superar. No hay que culparse por haber sido víctima de tal abuso. Hay que comprender que cuando uno no maneja cierta información, es difícil detectar a los abusdores a tiempo. Pero de toda experiencia en la vida se aprende algo valioso. No es nuestra culpa que existan personas manipuladoras ni podemos hacer mucho por cambiarlas. Sí podemos aprender y estar atentos para que no ocurra la próxima vez. Con el tiempo, los malos recuerdos se olvidan. Uno se sobrepone y logra superar el daño. A algunas personas les lleva más tiempo y a otras menos. Lo importante es no culparse y honrar nuestros sentimientos, ya que fueron sinceros.

  3. Andrea says:

    Hola, la verdad que este blog y sus publicaciones me han sido de gran ayuda, toda la información que he encontrado aquí la valoro mucho y me alientan a seguir adelante cuando a veces siento dudas. Este último artículo me ha aclarado muchas cosas, ya que recientemente he descubierto muchas situaciones que no me hacían sentir bien en el plano familiar y decidí (con mucho dolor) perder todo contacto con mis tres hermanos por una relación poco saludable en la que querían involucrarme. Todas estos aspectos como la manipulación, la posesión absurda, el control de las personas me acarrearon muchas lágrimas últimamente y nunca pensé que lo viviría tan de cerca. Tengo 49 años y soy la menor de cuatro hermanos, la situación es que la segunda de nosotros es una persona difícil de definir: amable, gentil, servicial, desprendida materialmente hablando, aparenta interesarse en la unión familiar; pero realmente siembra intrigas, malos entendidos, miente, desconfía hasta de su sombra y constantemente manipula a los miembros de la familia y los hace pelear y separarse muy sutilmente. Nadie parece notar esto, es muy hábil para ganarse el cariño y la confianza de las personas y luego cuando das la espalda puedes esperar lo peor. No soporta que no accedas a sus pedimentos, ni que le des un no por respuesta, ya que piensa que al ser tan “altruista” o hacer costosos obsequios están los demás en la obligación de responder como ella quiere. En fin, tiene una gran habilidad para lanzar la piedra y esconder la mano. Como me considero una persona libre, con mis propias convicciones y manera de ser y ver la vida, preferí desligarme de una relación familiar que considero poco saludable. Saludos y gracias por la ayuda.