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Solos por opción

felicidad

Actualmente, son muchas las personas que eligen estar solas por opción. Esto tiene mucho que ver con la madurez, la capacidad de elección y el hecho de que las personas ya no se rigen por los mandatos sociales o familiares, que exigían, en cierto modo, que las personas tuvieran una pareja.

Hoy la elección de un compañero o compañera no se basa en lo que la sociedad o la familia espera de uno, sino en la necesidad o el deseo personal de formar una pareja con otra persona. Y en esa búsqueda de nuestro compañero o compañera, nos volvemos más selectivos.

Antes, era inconcebible que una persona no formara una pareja y una familia a determinada edad. Era lo que se esperaba de cualquier persona “respetable”. Incluso hoy, algunas corporaciones prefieren que sus ejecutivos, a una cierta edad, tengan un matrimonio estable y una familia tipo.

Algunas personas se involucran en una relación de pareja por razones que pueden ser cuestionables.  Por ejemplo: algunas mujeres quieren un “marido” para que la sociedad, su familia o sus amistades no las discriminen, otras personas quieren una pareja que les brinde seguridad económica; también hay gente que “necesita” una pareja o una familia por cuestiones sociales, debido al tipo de actividades que realizan y los círculos sociales que frecuentan; hay quienes piensan que fracasan en la vida si no logran casarse; hay quienes prefieren seguir casados con las persona equivocada, antes que separarse y no volver a casarse oficialmente… etc.

Estos son ejemplos de muchas razones comunes por las que algunas personas deciden formar una pareja y, en muchos casos, fundan una familia sobre esta base también.  Pero, también suelen ser todas las razones equivocadas.

Las parejas y las familias “deberían” basarse en compartir los mismos valores humanos, y no así en una conveniencia personal o en satisfacer los mandatos de una sociedad.

Las personas que evolucionan y maduran, espiritual y emocionalmente, saben que formar una pareja sólo tiene sentido cuando se trata de las razones adecuadas. En primer lugar, para formar una pareja, hacen falta que dos personas compartan el mismo deseo o la misma intención y, por supuesto, los mismos sentimientos y valores.  En segundo lugar, no es obligatorio formar una pareja o una familia.

Mucha gente disfruta de su vida sin formar una pareja o una familia. Mucha gente se siente bien consigo misma sin sentirse frustrada por no formar una pareja o una familia.  Mucha gente elige estar sola o soltera, en lugar de formar una pareja con cualquier persona con tal de no estar solos. Y esto no está mal. Todo lo contrario. Es más saludable que buscar una pareja desesperadamente, o por una “obligación” social o personal.

Lo que mucha gente pierde de vista es que lo más importante es estar bien con uno mismo. Sólo cuando nos sentimos completos, enteros y satisfechos con quienes somos, podemos establecer relaciones saludables con los demás. Y no sólo por lo que refiere a una pareja o una familia. Esto también incluye las relaciones de amistad, las relaciones laborales, sociales, etc.

Es importante, entonces, aprender a estar bien con uno mismo y aprender a elegir adecuadamente y con absoluta libertad, en lugar de elegir por desesperación o por satisfacer mandatos sociales. Cuánto mejor nos sentimos con respecto a nosotros mismos, más apreciamos nuestra “soltería” y más exigentes nos volvemos a la hora de elegir nuestras amistades, nuestra pareja, nuestras carreras profesionales, nuestros círculos sociales, etc.

Mucha gente decide estar sola por opción, ya sea temporal o permanentemente, y es genuinamente feliz así.

2 Respuestas en “Solos por opción”

  1. Geliboog-online says:

    Aprendi mucho

  2. JUAN S.V. says:

    Una buena opción por permanecer solo por un largo período sería para buscar en ello una crecimiento personal. O casi también sería para definir con claridad qué es lo que desea hacer de su vida y cuales serían sus prioridades. Tantas satisfacciones personales se pueden tener al alcance estando en solo como compartiendo la vida con alguien por amistar o por amor y porque se han dado condiciones de plena identificación con la persona con quien se desea compartir la vida. Juan