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Carencia de Estructuras

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Un ambiente demasiado estructurado puede ser tan nocivo como un ambiente carente de estructuras. Una estructura brinda cierto orden que nos ayuda a organizar nuestra vida.

Así como durante nuestra infancia y adolescencia nos dedicamos a estudiar, durante nuestra vida adulta nos dedicamos a trabajar y cuidar de nuestros hijos y nuestros padres ancianos, proporcionándoles una estructura que les brinde contención y seguridad.

¿Qué entendemos por “estructura”?
Según la primera definición de la lengua española, una estructura es la distribución y el orden de las partes que componen un todo.

El concepto de orden, distribución y organización aporta un marco de referencia y seguridad en los distintos aspectos de la vida de un ser humano.

Cuando una persona carece de estructura, suele decirse que esa persona vaga por la vida, sin rumbo.

En la niñez, los padres son los responsables de organizar la vida de los niños. Así, los adultos establecen horarios (hora de comer, de irse a dormir, de ir a la escuela, de jugar, de asearse, de ayudar en la casa, etc.), asignan tareas (en la casa, en la escuela o en la comunidad), establecen reglas y pautas de convivencia, límites saludables, lo que les permite a los niños crecer y desarrollarse adecuadamente, impartiéndoles un sentido de auto confianza y seguridad.

Pero, no todos los niños tienen la suerte de criarse dentro de una estructura que los contenga y los guíe. Hay muchos niños que se crían en la calle o que viven con padres que no cumplen la función que deben cumplir los padres. Hay niños cuyos padres se drogan o tienen problemas de alcoholismo, o niños que crecen en un ambiente caracterizado por la violencia doméstica. Hay padres que envían a sus hijos a trabajar a la calle, desde temprana edad, y padres que no satisfacen las necesidades básicas de sus hijos, ya sean necesidades emocionales, físicas, educativas, de salud, etc.

También hay sociedades enteras que descuidan las necesidades de los niños, ya sea por una carencia total de estructura o por estructuras arcaicas y rígidas. Algunas comunidades muy liberales consideran que los niños deben criarse sin límites, mientras que otras obligan a los niños a contraer matrimonio desde una temprana edad o limitan sus opciones y, por ende, los niños crecen en un ambiente sumamente restrictivo.

Las estructuras son necesarias para que los niños se críen saludablemente. Las estructuras rígidas no les permiten a las personas desarrollarse y la falta o carencia de estructuras, tampoco.

No es raro ver adolescentes a la deriva, sin un proyecto de vida a futuro, que se convierten en adultos jóvenes que andan totalmente perdidos por la vida. En muchos casos, esa falta de proyecto de vida es una respuesta a una falta de estructura durante sus años anteriores. Cuando los padres no cumplen la función de padres y se comportan como adolescentes, quedando a la par de sus hijos, se desdibujan los límites de la relación padre-hijo y los menores quedan boyando a la deriva, como cáscara de nuez en un océano.

La falta de una estructura razonable también es nociva por la vulnerabilidad que le confiere a un niño o adolescente. Por ejemplo, un adolescente que ha sido criado en un ambiente carente de estructuras, límites, orden y organización, está más expuesto a ser influenciado por otros individuos que pueden meterle en problemas.

En el caso de los adultos jóvenes que no han tenido estructuras de referencia previa en su vida, es común ver cómo cambian de empleo constantemente, no se sienten satisfechos con ninguna pareja, no tienen claro qué quieren hacer en su vida y con su vida, aunque aparenten estar seguros de lo que quieren. Las estructuras proporcionan seguridad. Las personas que han tenido alguna estructura saben cómo actuar en momentos de crisis, sin ahogarse en un vaso de agua ante el menor problema. Quienes no la han tenido, por el contrario, creen que cualquier problema es el fin del mundo y no saben cómo resolver cuestiones simples de la vida diaria.

Entre los niños y los adolescentes, también es común ver que muchos se avergüencen de la conducta infantil de sus padres. Trabajar y cubrir las necesidades básicas de una familia, no lo es todo. También es importante brindarles a los hijos una estructura emocional.

Un padre (o una madre) puede trabajar y mantener un hogar, mandar a sus hijos a la escuela, asegurarse de cuidar la salud física de estos, pero quizás descuide la salud emocional de los niños. Una de las cosas más importantes que debemos tener siempre presente, es que los niños aprenden de acuerdo a sus propias experiencias y teniendo muy en cuenta las conductas de los padres.

Si un niño o adolescente oye a sus padres decir que no deben drogarse, pero al mismo tiempo los ven hacerlo, queda claro que el mensaje que recibe en niño o adolescente es confuso, por lo que decidirá que sus padres no son coherentes, confiables, seguros, etc.

Los niños necesitan un modelo sobre el cuál construir su propia personalidad. Y a veces, no lo toman de los padres sino de otros adultos. Por esta razón, es importante que los padres sepan con qué adultos se relacionan los niños y los adolescentes y cuál es el impacto de esas relaciones en la vida de los menores.

Los padres que no aportan una estructura segura son como un andamiaje defectuoso. Pueden sostener al niño por un tiempo, pero a la larga, éste se desmoronará. Las estructuras, sin necesidad de ser rígidas, aportan un andamiaje sólido que no le permitirá al niño o al adolescente, derrumbarse emocionalmente, en los momentos en que mayor seguridad y contención necesite.

6 Respuestas en “Carencia de Estructuras”

  1. Eva says:

    Hola, Anita:
    He leído tu comentario y también me gustaría brindarte apoyo y el poco consejo que pueda.
    Ante todo, has de mantenerte equilibrada como has hecho hasta ahora, no dejar que la situación te supere y evitar que te afecte más de lo debido. Tu salud, también mental, es lo primero.
    Creo que estás actuando bien, siendo correcta y educada con tu hermana, pero no tolerándole actitudes totalmente inapropiadas. Continúa en esta línea, para que sea ella quien se de cuenta de lo absurdo y ridículo de su comportamiento.
    Por otra parte, ten en cuenta su situación personal. Perder una madre es un trago duro, quizás le falte apoyo (tiene pareja? amigos íntimos?) y esa actitud egoísta y déspota sea una muestra de su sufrimiento.
    En absoluto se justifica su comportamiento, así que tampoco tú deberías pasarlo por alto.
    Te adelanto que no soy psicóloga, pero espero que mis consejos sinceros hayan podido ayudarte en algo.
    Un saludo y mucho ánimo,
    Eva

  2. anita says:

    Disculpa el duplicado de mensaje, quita por favor el último. No se a que tecla doy, que los envía sin haberlos acabado, y encima no me aparecen en la pantalla en el momento. Muchas gracias de nuevo por tu apoyo y por tu respuesta. Me ayuda mucho.

  3. anita says:

    Creo que tienes toda la razón. Este es el segundo episodio de este tipo con el que me ha pobsequiado mi hermana. El otro fue hace cinco años, cuando a mi madre le quitaron un pólipo de colon que resultó ser canceroso. Su modo de manejar el estrés es cargar contra los que tiene mas cerca e indefensos. Hablaré con mi madre. Pero sin duda tendré que mentirle, lo cual se me da realmente mal. No creo que mi relación con mi hermana sea recuperable. Sólo se podría recuperar si ella diese un paso hacia su tratamiento. Y yo no puedo decirle que tiene un problema importante de personalidad y relación con los demás que debe tratar. Mejor dicho, puedo decírselo, pero no serviría mas que para empeorar las cosas. Estoy pensando en hablar con su marido de ello, pero sinceramente no se qué puedo esperar de él porque no tengo idea de cómo puede llevar la relación una persona tan inestable y volátil, y lo q

  4. anita says:

    Muchas gracias por tu respuesta. Creo que tienes toda la razón en lo que dices. Esta no es la primera vez que mi hermana se comporta así. Pasó lo mismo hace 5 años, cuando a mi madre le quitaron un pólipo de colón que mostró ser canceroso. Cada vez que está estresada saca su frustración machacando a los que tiene mas cerca y mas indefensos. No compito nunca con ella. Y menos en esto. Pero creo que gran parte del problema está precisamente en la competencia o competición que mi hermana siente. Por las circunstancias personales de cada una, yo he podido dejar el trabajo temporalmente y dedicarle mas tiempo a mi madre en este final. Para mi eso no indica ni que la cuide mejor ni que yo sea mejor hija. Cada una hace lo que puede. No entro ni siento competición. Pero creo que ella la siente y yo no puedo hacer nada para cambiarlo. Sólo evitarla. Pero una vez que mi madre haya muerto creo que nuestra relación va a ser irrecuperable. De hecho, llevo cinco semanas con el corazón en un puño soportando sus malos tratos, y las últimas dos las pase casi sin dormir y llorando por el duelo anticipado de la pérdida de la relación que tenía con ella. Ella no ha muerto, pero mi amor y mi relación con ella lo han hecho. Para mi ha sido devastador y no creo que me pueda sentir de nuevo con la suficiente generosidad como para abrirle mi espíritu y admitirla como una persona a la que quiero.

    Tan irrecuperable es esta relación que voy a cambiar mi testamento en el cual la dejábamos como responsable y albacea de mis hijos en caso de mi muerte y la de mi marido (a quien no he contado nad de todo esto para limitar el daño lo máximo q mientras los niños sean menores de edad. No creo que una persona con este problema de inestabilidad se haga cargo de mis hijos.

  5. anita says:

    Hola: Resulta que me acabo de dar cuenta que este es elártículo mas reciente del blog, e imagino que es aquí donde debía haber dejado el comentario que he dejado en otro de los artículos. Bueno, lo incluyo a continuación nuevamente, porque de verdad que agradecería algún consejo:
    Os escribo porque tengo un problema del que no he sido consciente hasta hace cuatro cinco días. Somos dos hermanas sólo, y yo siempre creí que nos queríamos mucho. No voy a entrar en describir nuestras vidas y relaciones, aunque quizás podría ser interesante para entender cómo de desprevenida me ha pillado esta situación. El caso es que ahora mi madre se está muriendo de cancer y las dos nos turnamos para acompañarla y cuidarla. Y desde que esto ha comenzado me estoy encontrando con un abuso verbal por parte de mi hermana hacia mi que no acabo de entender. Diré de entrada que tengo 49 años, y que no tengo recuerdo de haber sufrido o visto abusos en mi casa en la infancia. El caso es que en el último mes tratar con mi hermana es como tratar con Dr Jeckill y Mr Hide. Nunca sabes con quien te vas a encontrar en un momento dado, ni cual va a ser el detonante que repentinamente transforme a una dulce persona en un ser iracundo que te chilla, te recrimina los asuntos y decisiones mas peregrinas, y te trata con unos modos totalmente intolerables e inaceptables. Un día puede ser dulce y encantadora, y al cabo de un rato, o de cinco días te trata con modos intolerables, te habla de manera insidiosa e imprecisa como si fueses culpable no se sabe de qué, etc. El caso es que tras sufrir y aguantar estoícamente unos cuantos de estos episodios en casa de mi madre a lo largo del último mes, tras su último estallido iracundo (al día siguiente de reyes) cuajado de recriminaciones y acusaciones de todo tipo, decidí que no podía seguir agüantando, ni siquiera para que mi madre pudiese morir pensando que sus hijas se querían. Y no podía seguir aceptándolo porque me di cuenta de que es imposible que yo evite sus ataques y sus malos modos, y es también imposible que ella los reprima delante de mi madre. Por tanto, no tenía sentido seguir aguantando. Así que, dos días después, cuando ella vió que yo no había llevado sus regalos de reyes a mi casa y me preguntó porqué, le dije que no los aceptaba, que no tenía sentido aceptar regalos de alguien que piensa de mi lo que ella me había dicho en la última disusión. Y añadí que lo único que quería de ella era que me tratase con respeto. Y que por ello, quería que nuestra relación y comunicación se limitase a lo imprescindible para continuar con el cuidado de nuestra madre. Hasta aquí todo queda muy bonito y correcto por mi parte, ¿verdad?, pero no creáis que va a ser tan fácil. Ahora mi hermana me habla con modos intolerables abiertamente delante de mi madre y de su cuidadora. Obviamente esto hace sufrir a mi madre, quien ayer llegó a decir llorando. ¡Pero qué final voy a tener en mi vida. Pero hijas mías quereros por favor!. Y lo mas alucinante, de lo que me estoy dando cuenta ahora, es de que en esa salida de tono de mi hermana, a ella acabaron saltándosele las lágrimas, y yo creí que era porque le había llegado al corazón el comentario de mi madre…. pero en este mismo momento me estoy dando cuenta de que no fue por eso, sino porque le salió “el tiro por la culata”. La bronca la montó porque yo había pedido al médico que visitase hoy a mi madre y ella quería sabe a qué hora iba a pasar el médico. Lo preguntó dos veces con muy mal tono. Obviamente ni se me había pasado por la cabeza pedirle al médico “una cita de visita”. Así que le dije que si era tan importante para ella conocer la hora que le llamase al médico, que aún estaba en la consulta y que el nº de teléfono lo tenía delante suyo. Se lo dije en un tono neutro, sin carga emocional. No llamó por teléfono. Se le saltaron las lágrimas. Y yo pensé que era por el comentario de mi madre. Pero ahora me doy cuenta de que es porque fue ella la que quedó mal. Sinceramente, en todo este tema no entiendo el comportamiento de mi hermana. Y si no lo entiendo no puedo manejarlo. No se cómo minimizar el daño que todo esto está causando a mi madre para que la pobre mujer pueda morir en paz, sintiendo que sus hijas son dos magníficas amigas. HELP!!!!!!!!!

    • AEEA says:

      Hola Anita,

      Ante todo, lamento muchísimo la situación por la que está atravesando, así como la enfermedad de su madre. Yo acabo de perder a mi padre hace muy poco y sé cómo se siente. El problema de su hermana es una reacción anticipada a lo que, normalmente, ocurre después que fallece un ser querido. Ella lo está experimentando ahora, anticipadamente.

      Cuando perdemos a una persona que amamos, un familiar cercano, una pareja, etc., no sólo experimentamos todo el dolor de la pérdida, que suele ser muy agudo, sino también una ira incontenible por la frustración que nos causa esa pérdida. Creo que toda esa agresión de su hermana hacia usted, que es el ser querido más próximo que tiene, además de su madre, es parte de esa ira contenida que se produce por la frustración de conocer la situación terminal de su madre. Siente la impotencia de no poder hacer nada para revertir el problema, siente la frustración de la injusticia de perder un ser querido. Ella no piensa en el daño que está causando porque no se da cuenta de ello, no puede controlar la ira y el dolor que se le están acumulando dentro.

      En momentos tan dramáticos como éste, salen muchas cosas del pasado, como por ejemplo la competencia o viejas rivalidades, quién hace qué, quién se sale con la suya. Pero ante todo, la raíz de toda esta agresión injusta es la frustración de saber que se pierde un ser querido y el dolor intenso e inevitable que conlleva.

      Su hermana va a tener que procesar todo este bagaje de sentimientos y emociones negativas, por sí misma. Y eso le va a llevar tiempo. Lo que usted puede hacer para ayudar a su madre es hablar con ella, hable con su madre y explíquele que su hermana está así ahora por el dolor y la impotencia, más el temor de perder a su madre, pero que usted ama a su hermana de todos modos y sabe que ella también la ama a usted. Esto es importante para que su madre se quede tranquila sabiendo que ustedes no se odian y que se apoyarán en el futuro. Por eso, explíquele a su madre, que la reacción límite de su hermana es temporal y que con el tiempo, ella volverá a ser la de antes.

      Evite confrontaciones con su hermana porque en este momento, ella está muy enferma emocionalmente y no puede darse cuenta del nivel de agresión que descarga en usted y en impacto que esto tiene en su madre. Si puede hablar con su hermana, dígale que usted no quiere pelear, que quisiera encontrar una manera para que ella comprenda que todas esas discusiones son consecuencia de la situación que están atravesando ambas y que usted desea lo mejor para su mamá y para que mejore la relación entre ustedes dos. Pero ante todo, evite competir, su madre no quiere saber quién es mejor hija y se ocupa mejor de ella, sólo quiere un poco de paz y saber que después que ella no esté, ustedes seguirán unidas.