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Tiempos de Crisis

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Aunque la misma palabra crisis inspire temor, las crisis suelen tener un lado positivo.  Como es sabido, la palabra crisis significa cambio, pero también indica oportunidad.  Ante una situación crítica, se alcanza un punto límite a partir del cuál se produce, inevitablemente, un cambio o una modificación.

Los cambios pueden ser drásticos o sutiles, pero al producirse una crisis, las cosas no vuelven a ser igual, ya no quedan como eran antes, se modifican, cambian, se transforman y muchas veces, nos transforman a nosotros también.

Por ejemplo, ante una crisis social, una crisis económica, o política o religiosa, surge una “explosión” o un “caos” que permite liberar la presión acumulada que llevó a esa situación de crisis. Luego de esa “explosión”, se producen cambios o modificaciones, las personas comienzan a ver las cosas desde otro lugar, o empiezan a comprender diferentes puntos de vista o terminan por acentuar sus diferencias.

En las crisis personales o de pareja se alcanza un punto en que no se tolera más una situación determinada y surge una ruptura o una discusión. Como resultado, algunas parejas se separan, otras crecen, maduran y se consolidan, algunas personas dejan su empleo, se independizan, otras logran una promoción, etc.  Además, cada edad tiene una crisis y cada persona reacciona desde su esencia frente a una situación crítica determinada.

Reaccionar desde nuestra esencia significa que cada persona va a reaccionar frente a una crisis a partir de la persona que verdaderamente es. El lado positivo de las crisis, más allá del hecho de que permiten cambios, es que normalmente se caen las máscaras de las personas y estas personas se muestran tal cuál son.

Una persona que quizás pasaba desapercibida en la vida, debido a su personalidad introvertida, mostrará de qué está hecha realmente, ante una situación crítica. Por ejemplo, a veces nos sorprendemos con la valentía con que actúan algunas personas, frente a una crisis, cuando normalmente mantenían un perfil bajo en su vida diaria.

Las crisis -al igual que las grandes peleas- permiten conocer en verdad quién es quién. Permiten desenmascarar a las personas y nos permiten actuar desde quienes somos en realidad.  Si somos materialistas, actuaremos con avaricia, llevándonos cuanto podamos y dejando a los demás afrontar todas las deudas, solos.  Si somos educados, actuaremos desde nuestros buenos modales y nuestra diplomacia, respetando a los demás. Las personas chismosas aprovecharán una situación de crisis para hablar mal de los demás. Las personas altruistas se preocuparán por los demás y harán lo posible porque nadie salga lastimado o herido. Quienes son justos, harán lo posible por evaluar imparcialmente la situación y asegurar que se haga justicia, equitativamente.

Otro lado positivo de cualquier situación de crisis es que permite aprender una lección importante. Si se trata de una catástrofe natural, se puede aprender cómo mejorar la prevención de ese tipo de catástrofes, si se trata de la muerte de una persona, se puede conocer mucho mejor a las personas que le rodeaban y aprender cómo reaccionan y cómo manejan sus emociones y sentimientos frente a una pérdida importante. Si se trata de una separación o un despido laboral, se aprenderá de los errores (propios y/o ajenos) y se verá cuáles son las áreas en que uno puede mejorar para no repetir los mismos errores o para hacer una elección mejor, la próxima vez.

A lo largo de la historia de la humanidad, las crisis no siempre han sido una desventaja para todos. Para algunos han constituido una ventaja importante, ya sea económica, social, política o personal, etc.

En los momentos de crisis es cuando más necesitamos estar en contacto con nuestras emociones auténticas, a fin de poder procesarlas adecuadamente. Y es también, cuando más podemos aprender sobre nosotros, sobre los demás y sobre la vida misma.

Aceptemos las inevitables crisis como una manera de aprender algo positivo y de capitalizar nuestras experiencias en el futuro. Más allá del temor que infunden, las crisis sirven para enseñar una valiosa lección de vida.

Ver también, definición de crisis de la RAE

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